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Crónica de la Fiesta de San Juan de Ávila en la archidiócesis de Toledo

Crónica de la Fiesta de San Juan de Ávila en la archidiócesis de Toledo

FIESTA DE SAN JUAN DE AVILA EN LA ARCHIDIOCESIS DE TOLEDO

Homenaje y felicitación a los sacerdotes en sus bodas de brillante, oro y plata.

El jueves 5 de mayo los sacerdotes de la archidiócesis de Toledo celebraron, en el seminario mayor, la fiesta de su patrón, San Juan de Ávila. En este día se felicita y homenajea a los sacerdotes que celebran sus bodas de oro, los ordenados en 1966, 4 sacerdotes; de plata, ordenados en 1991, 22 sacerdotes y esta ocasión un sacerdote que celebraba 60 años de ordenación, bodas de diamante y otro sus bodas de brillante, 75 años de ordenación, fue ordenado en 1941, este es el sacerdote más longevo de la archidiócesis: D. Julio Damián Muñoz Cuesta que tiene 102 años.

Los actos comenzaban con la celebración de la Eucaristía que presidía el arzobispo, D. Braulio Rodríguez. Con él concelebraban el obispo auxiliar, D. Ángel Fernández, D. Ángel Rubio, obispo emérito de Segovia, además, D. Hugo-Manuel Salabery, obispo de Azul en Argentina de visita en Toledo y sacerdotes, entre ellos los que celebraban sus bodas de oro y plata.

En su homilía, tras los saludos y felicitación a los homenajeados, D. Braulio afirmaba que el sacerdote no es simplemente alguien que detenta un oficio sino quien hace lo que ningún ser humano puede hacer: perdonar pecados, hacer presente en el pan y el vino el Cuerpo y la Sangre de Cristo, abren el mundo a Dios y lo unen a Él. Cristo conoce y se vale de las limitaciones del sacerdote. Esta audacia de Dios es la mayor grandeza que se oculta en el sacerdocio.

Invitaba a despertar en los sacerdotes la alegría de Dios y la gratitud. No es fácil, decía el prelado, una fidelidad día tras día. Tenemos debilidades, como el vigor físico en los mayores y en los jóvenes el espíritu del mundo consumista, los caminos más fáciles o la cultura dominante que nos debilita.

Invitaba a los presbíteros a buscar a los jóvenes, “a perder mucho tiempo” con ellos, a proponerles su experiencia gozosa como sacerdotes para animarles a seguir a Cristo en su Iglesia.

Se quejaba, D. Braulio, de un desinterés creciente por la pastoral familiar y juvenil. El problema, decía, no es que falten jóvenes o niños en nuestras convocatorias, sino que no se les eche en falta.

Pedía a los curas jóvenes que se impliquen más en este apostolado, aunque los curas mayores no están exentos de esta tarea.

Lo más importante, señalaba el arzobispo, radica en la transformación interior de hombres que han escogido seguir a Cristo. Lo peor, decía, no está en la falta de sacerdotes, sino en nuestra vida a menudo demasiado agitada, no por hacer mucho pastoralmente, sino por tener poco tiempo para Dios en la oración, el estudio o en la “lectio divina”.

Necesitamos estar llenos de Cristo para poder llevar su misericordia. Necesitamos un plus de gracia del Espíritu Santo, de paciencia y creatividad ante mentiras ideológicas como la ideología de género, en palabras de San Juan Pablo II “nueva ideología del mal”

Hablaba, también D. Braulio, de la nueva “filosofía de la sexualidad, donde el sexo no es un dato de origen de la naturaleza, sino una función, un papel social que se decide de manera autónoma.

Por todo esto, concluía el arzobispo, la presencia de Cristo en nuestras vidas es fundamental, el cambia nuestras tristezas en alegrías. Pidiendo la intercesión de la Virgen María, Madre de los sacerdotes, concluía esta homilía del arzobispo, D. Braulio Rodríguez

Al terminar la celebración de la Santa Misa se cantaba el himno de San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia y patrón de clero secular español y se daba a besar su reliquia.

En el salón de actos del seminario mayor continuaban las celebraciones. D. Rubén Carrasco Rivera, delegado diocesano de liturgia ofrecía una conferencia con el título: La Misericordia en ámbito celebrativo. A continuación, recibían el homenaje de gratitud los sacerdotes que celebran este año sus Jubileos Sacerdotales.

Con la comida fraterna y un rato de sobremesa concluía esta jornada sacerdotal en el Seminario Mayor.

Los sacerdotes de la archidiócesis de Toledo están convocados el próximo 19 de mayo, fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, para celebrar su Jubileo especial con motivo del Año de la Misericordia.

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