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Crónica del retiro de Adviento de la Adoración Nocturna diocesana de Sevilla (ANE y ANFE)

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Crónica del retiro de Adviento de la Adoración Nocturna diocesana de Sevilla (ANE y ANFE)

El pasado sábado, 15 de diciembre, la Adoración Nocturna Diocesana de Sevilla (ANE y ANFE) celebró su tradicional retiro de Adviento. El retiro fue presidido por el nuevo Consiliario Diocesano, el sacerdote D. Florentino Córcoles Calero.

Como dice nuestro Santo Padre, Francisco: “El Adviento es un tiempo para caminar e ir al encuentro del Señor, es decir, un tiempo para no estar parado”. Las actitudes que debemos tener para encontrar al Señor están contenidas en la Liturgia de la oración del inicio de la Misa: vigilantes en la oración, trabajadores en la caridad y exultantes en la bendición.

Vigilantes en la oración es el lema de los adoradores del Santísimo Sacramento: “Velad y orad para no caer en tentación”. Decía san Pablo VI a la Adoración Nocturna: «Sabemos bien, amados hijos, que pasando largas horas junto a Jesús Sacramentado, vigilando en oración mientras el mundo exterior descansa, queréis dar a vuestra vida el complemento sobrenatural que la sublima, la enriquece, le da una nueva dimensión. Os expresamos nuestra complacencia y os alentamos a continuar en ese camino. Acrecentad así vuestro amor a Jesucristo, la fidelidad a la Iglesia, la unión con la Jerarquía, la entrega a los hombres hermanos.»

Los adoradores nocturnos son trabajadores en la caridad-caridad fraterna, que no es solo dar limosna. Como decía Mons. Luigi Dadaglio: “La Adoración no es un rato de sentimiento más o menos fervoroso, sino una toma de conciencia de nuestro compromiso de caminar en pos de Cristo. Su existencia sacrificial en el amor nos apremia a hacer de nuestras vidas una réplica de la suya. Él exige el amor hasta el sacrificio, aun por aquellos que nos odian y persiguen, como un signo inequívoco y fehaciente ante el mundo de que somos sus discípulos.

La Eucaristía introduce al cristiano en el misterio envolvente del amor de Dios. Si su contemplación descubre la fidelidad de Dios que salva a pesar de las ingratitudes de los hombres, impulsa también al mismo tiempo a convertir nuestras vidas en Eucaristía; es decir, a ser en la familia y en la sociedad fermento de unidad en el amor.»

“Exultantes en la bendición”. Los adoradores y adoradoras exultan de gozo y alegría cuando consiguen ponerse al servicio de los demás, de toda la humanidad, aunque incidan fundamentalmente en los más necesitados, los más desheredados, nuestros prójimos.

Por eso, el retiro comenzó del mejor modo posible: celebrando la Santa Misa, que es sacrificio del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, que se ofrece sobre nuestros altares bajo las especies del pan y el vino, en memoria del sacrificio de la Cruz.

Tras la misma, el Padre Córcoles, expuso al Santísimo, al cual adoraron en silencio, en encuentro personal y comunitario con Jesucristo, realmente presente en la Sagrada Eucaristía.

Los adoradores y adoradoras disfrutaron del regalo infinito que supone la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento. Y así, en silencio, conversaron personalmente con Él en su domicilio terrestre, como Nicodemo, porque como decía san Juan Pablo II: «Jesús no es una idea, ni un sentimiento, ni un recuerdo. Jesús es una persona viva siempre, y presente entre nosotros».

Tras el rezo del Ángelus, con la venia de Jesús Sacramentado, un adorador, declamó el poema “Gozos al Santísimo Sacramento” del Venerable Luis de Trelles, fundador de la Adoración Nocturna Española, que sirvió para profundizar en la grandeza del misterio eucarístico.

Seguidamente, el Padre Córcoles, fue realizando, ante Jesús Sacramentado reflexiones que sirvieron a los adoradores para profundizar en este tiempo fuerte, que es el Adviento, tiempo que nos regala el Señor despertando en nuestros corazones la espera del Dios que viene y la esperanza de que su nombre sea santificado, de que venga su reino de justicia y de paz, y de que haga su voluntad en la tierra como en el cielo. El Padre Córcoles, hacía reflexionar sobre la importancia de velar en oración, pues toda la vida cristiana debe ser un perenne Adviento de vigilancia y oración contra las tentaciones diarias que anticipa ya el combate escatológico. Oración y vigilancia son las verdaderas virtudes “cardinales”, eje y quicio de una vida animada por la fe y la esperanza. Es necesario orar siempre con fervor y perseverancia, suplicando a la misericordia del Señor el perdón de todos nuestros pecados. La oración nos debe de llevar siempre a la compasión por haber derramado Cristo su sangre por nosotros. Por este motivo, debemos invocar a los méritos de la Pasión y muerte de Jesucristo para merecer la Gloria de su resurrección.

Decía el Padre Córcoles, que así como la Virgen María llevó en su corazón el Verbo hecho carne, la Iglesia y cada uno de nosotros estamos llamados a ser peregrinos en esta tierra para esperar a Cristo que viene y acogerlo con fe y amor siempre renovado.

Finalizó el retiro, cantando todos, mirando a la Imagen de María, “Salve Regina”. Debemos recordar que diciembre, es el mes de la Inmaculada Concepción de María, dogma de fe. María Inmaculada, además de Patrona de España, es Patrona de la Adoración Nocturna Española, en razón de que la Santísima Virgen María llevó en su seno al mismo Dios, convirtiéndose así en el primer Sagrario.

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