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Crónica de peregrinos de Tenerife en la JMJ 2106 Cracovia

La JMJ está siendo una bendición para los jóvenes diocesanos

“Está siendo una bendición. ¡Tremendo! Así nos respondía la hermana Ruth, una religiosa del colegio de la Pureza de los Realejos, a nuestra petición de conocer cómo iba la experiencia de la JMJ. Estaban con ella un grupo de jóvenes de diversos colegios de Tenerife. Venían de participar en el Via Crucis realizado de un modo plásticamente hermoso y con textos de las obras de misericordia.

Carlos Morón, un joven lagunero, por su parte, a través de su Facebook describía así lo vivido en el Via Crucis. “Increíble, no hay palabras”.
Indescriptible. Unidos bajo la bandera de Jesús de Nazaret”.

Por otra parte, el sacerdote Elisuán Delgado sigue con su particular diario de la JMJ: “Esta siendo una experiencia única y de fe. Se siente la Iglesia, se siente a Cristo. Con experiencias así se entiende mejor cómo se necesita de la Iglesia para vivir la fe. Nadie está de más.
Todos somos necesarios. Cada uno es un puente de misericordia para llegar a Cristo, por el cual la misericordia nos llega. Orgulloso de mi Iglesia, de mi familia”

Además, la Hermana Ruth subrayó algunos momentos especialmente intensos del mensaje que el papa Francisco les dirigió invitándoles a servir, a darse para encontrar sentido a la vida: “Si uno, que se dice cristiano, no vive para servir, no sirve para vivir. Con su vida reniega de
Jesucristo” – afirmo el obispo de Roma.

“Es impresionante descubrir como el papa Francisco pone bien alto el listón a lo jóvenes, y les hace ver como realmente descubrirán la felicidad de su vida  también en el camino de la Cruz. Que la cruz y la felicidad se contradicen. Que han de ir de la mano”- aseveró Ruth.

Y es que efectivamente, el Santo Padre recordaba a los presentes que “la vía de la cruz es la vía de la felicidad de seguir a Cristo hasta el final, en las circunstancias a menudo dramáticas de la vida cotidiana; es la vía que no teme el fracaso, el aislamiento o la soledad, porque colma el corazón del hombre de la plenitud de Cristo. La vía de la cruz es la vía de la vida y del estilo de Dios, que Jesús manda recorrer a
través también de los senderos de una sociedad a veces dividida, injusta y corrupta”.

Ha sido precioso- prosiguió la religiosa, como a través de las obras de misericordia, el Via Crucis nos enseñaba a vivir en lo cotidiano la misericordia, anunciando también a Cristo. Nos está poniendo en movimiento y en acción. Los jóvenes tienen una gran misión en nuestro
mundo y el papa se los está dejando claro.

Departamento de Comunicación – Obispado de Tenerife



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