Firmas

Crónica de la tercera mesa redonda celebrada en el Congreso Nacional de Misiones

Crónica de las mesas redondas celebradas en el Congreso Nacional de Misiones, organizado por Obras Misionales Pontificias (OMP). Un acontecimiento que busca reavivar la pasión misionera. Durante cuatro días, se mostró la realidad de la Iglesia misionera, desde una perspectiva amplia. El congreso se celebró en Madrid del 19 al 22 de setiembre de 2019

 Por José Manuel Coviella C.

La tercera mesa redonda se celebró el sábado 21 de septiembre, con el título Misioneros vistos por nuestra sociedad

Intervienen:

Asseli Sánchez, Periodista reportero de Misioneros por el Mundo

José María Larrú, profesor de cooperación internacional

Mariano Alonso Velasco, agregado militar en Etiopía

El sábado, día 21 por la tarde, la mesa redonda se centró en cómo se ven los misioneros desde la sociedad. Un periodista, un agregado militar, y un profesor de Cooperación Internacional explicaron la relación que han tenido con los misioneros en el ejercicio de sus trabajos profesionales.

Modera y presenta  Antonio González, Secretario general del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) y ha sido delegado de misiones de Zaragoza.

Asseli Sánchez, graduado en periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Técnico en producción audiovisual. Ha trabajado como productor en Castilla la Macha. En 2012 se incorporó a 13 Tv. En 2015 al equipo de servicios informativos cubriendo información nacional en el Congreso de los Diputados. En 2017 pasó a ser el reportero redactor de Misioneros por el mundo.

Gracias por la invitación. En un primero momento pensé: ¿qué cuento y cómo lo cuento?  Son tantos viajes y tantas experiencias a lo largo de estos dos años. Vivencias que no se pueden descifrar con palabras. Son ya 11 viajes y más de 90.000 kilómetros los que hemos recorrido buscando a los misioneros españoles a lo largo de todo el mundo. He tenido el privilegio de conocer a algunos de los misioneros españoles repartidos por los cinco continentes. Hemos entrevistado como a un centenar. Convivimos con ellos las 24 horas del día, nos introducimos en su casa, en su vida, en su trabajo. Disfrutamos de su hospitalidad, comiendo con ellos de lo que tienen. Nos hemos dado cuenta de lo que es tener agua corriente y electricidad; cuando estás con los misioneros aprendes a valorar todo eso. Hemos estado en África, América del sur y Asia. En cada continente la misión es distinta, pero hay algo común: la entrega y la dedicación de todos los misioneros.

Nuestro primer viaje fue Angola. Costó conseguir el visado. Nos había advertido Anastasio Gil: “no os va a resultar fácil entrevistar a los misioneros, pues les cuesta mucho hablar de ellos”. Tenía razón. Pero no hay nada imposible y al final hemos logrado “meternos” en el corazón de los misioneros, pues al final se crea una convivencia y un vínculo que trasciende. El trabajo es intenso aunque estemos un solo día en contacto con un misionero. En otras ocasiones estamos una semana. Nos dan todo a cambio de nada. Sienten responsabilidad al acogernos. La mayoría viven en lugares complicados. Hemos descubierto una realidad que pasa desapercibida, pues no todos los medios de comunicación ponen el foco en los más desfavorecidos. No nos cuentan que los misioneros ayudan a crear vida con su testimonio y con su trabajo. Consiguen dar oportunidades a personas que están olvidadas. De todos los misioneros hemos aprendido algo.

Los misioneros siempre te reciben con una sonrisa y siempre te dan un mensaje de esperanza positivo. También hemos conocido sus frustraciones. La labor de los misioneros es actúar siguiendo siempre el ejemplo de Jesucristo. Nos dicen que su misión es esa: encontrar a Jesucristo entre los más pobres.

Impresiona su serenidad, paciencia y su convicción al hacer su trabajo. Ayudan a todos y siempre con una palabra de aliento. También tienen sus momentos “bajos” y se emocionan. En esos momentos no quieren que grabemos. Hemos visto el trabajo que hace la Iglesia misionera. Hemos visto también los riesgos que corren.

Siguió la intervención de José María Larrú, licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado en Teología pastoral por la Universidad de Comillas. Doctor en Ciencias económicas por la Universidad de san Pablo. Es profesor de Economía y mercados internacionales en la facultad de ciencias económicas y empresariales de la Universidad san Pablo Ceu y colaborar asociado del instituto universitario de estudios e investigaciones de la Universidad de Comillas. Forma parte del comité científico de la fundación Foesa (Cáritas) y es codirector de la revista iberoamericana de estudios de desarrollo.

Después de dar las gracias indicó el placer que sentía por estar en esta casa de los jesuitas, pues aquí se casaron sus padres, aquí he venido a misa, me he confesado y me hace ilusión volver.

Nos preguntamos ¿cómo veo a los misioneros? No los veo, pero no porque no estén, sino porque no los quiero ver. Puede que estemos en la etapa de la Iglesia de la vida oculta de Jesús. Una posible taxonomía de la figura del misionero puede ser la del profesional que promueve el desarrollo humano integral (el cooperante, el profesor creyente o no). O la del voluntario que promueve el desarrollo (voluntario social). Y está la del misionero religioso o laico que evangeliza. El misionero tiene un perfil determinado. Es experto en humanidad. Sabe escuchar y observar. Es experto en justicia; es sensible a las exclusiones, soledades, abusos, violaciones de los derechos humanos. Es experto en fe, pues es contemplativo de la vida cotidiana, sabe discernir y encuentra a Dios en todas las cosas. Y es experto en humildad, es conocedor de la fragilidad de los seres humanos y mira al modelo en humildad: la Virgen María.

A continuación intervino Mariano Alonso Velasco. Nació en Madrid. Pertenece a una familia militar. Estuvo en Jaca (Aragón) y Pamplona. Ha estado destinado en unidades de montaña y cooperaciones especiales y con destinos en la Otan. Ha hecho funciones de agregado militar y tuvo la suerte de conocer y visitar a todos los misioneros españoles en Etiopía. Actualmente está destinado en el Cuartel general de operaciones especiales en la Otan (Bélgica).

Después de agradecer el poder estar en esta mesa redonda, expuso sus últimas vivencias y cómo deseando conocer África tuvo la ocasión de estar y vivir en Etiopía. Allí estuvo trabajando en la embajada durante ocho meses con la suerte de poder conocer a muchos misioneros que trabajan en esta nación. ¿Qué hace un militar allí? La realidad es que es bastante común el papel de un militar y de un misionero. Empezando por el nombre. Se está en misión. Hay otros aspectos comunes: jerarquía, obediencia al superior, espíritu de servicio, vivir en comunidad, espíritu aventurero, riesgo. También conocer el terreno en donde está la gente, la cultura. A los misioneros les lleva el amor a Dios y al prójimo y a los militares el amor a la patria. Ese amor a la patria no deja de ser amor al prójimo en la comunidad en donde se sirve.

Tuve la suerte de visitar a muchos misioneros españoles en Etiopía. Etiopía tiene el doble de extensión que España. He podido recorrer toda Etiopía y convivít con los misioneros que me han hecho reflexionar. En esos meses como cristiano que soy he recibido mucho más que lo que pensaba y quería dar. Recibí cariño, amor. Prácticamente no había día que no llorase. Los misioneros son personas carismáticas. Son personas muy respetadas, hacen la misión de padre y madre de familia, que dan seguridad. Viven con las gentes en ese peregrinaje dando esperanza.

En los misioneros he podido comprobar lo que dice el Papa en la exhortación: “Gaudate et exsultate” “…en medio de la tupida selva de preceptos y prescripciones, Jesús abre una brecha que permite distinguir dos rostros, el del Padre y el del hermano. No nos entrega dos fórmulas o dos preceptos más. Nos entrega dos rostros, o mejor, uno solo, el de Dios que se refleja en muchos. Porque en cada hermano, especialmente en el más pequeño, frágil, indefenso y necesitado, está presente la imagen misma de Dios. En efecto, el Señor, al final de los tiempos, plasmará su obra de arte con el desecho de esta humanidad vulnerable. Pues, «¿qué es lo que queda?, ¿qué es lo que tiene valor en la vida?, ¿qué riquezas son las que no desaparecen? Sin duda, dos: El Señor y el prójimo. Estas dos riquezas no desaparecen…”.

 Exhortación que también nos advierte contra las ideologías. Nos dice: “…lamento que a veces las ideologías nos lleven a dos errores nocivos. Por una parte, el de los cristianos que separan estas exigencias del Evangelio de su relación personal con el Señor, de la unión interior con él, de la gracia. Así se convierte al cristianismo en una especie de ONG, quitándole esa mística luminosa que tan bien vivieron y manifestaron san Francisco de Asís, san Vicente de Paúl, santa Teresa de Calcuta y otros muchos. A estos grandes santos ni la oración, ni el amor de Dios, ni la lectura del Evangelio les disminuyeron la pasión o la eficacia de su entrega al prójimo, sino todo lo contrario…”.  

Lo que he visto en Etiopía con esas convivencias con las misiones católicas fue la “sonrisa de Dios”. Muchas gracias por haber compartido estas palabras con vosotros.

Madrid, 23 de setiembre de 2019

José Manuel Coviella C.

Primera mesa

Segunda mesa

Print Friendly, PDF & Email