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Crónica de la celebración de los 60 años del Seminario de Prado en Oviedo

Crónica de la celebración de los 60 años del Seminario de Prado en Oviedo.  60 aniversario de la inauguración del Seminario  de Prado (Prau) Picón de Oviedo. 14-11-2014

Con ese motivo el 14 de noviembre, se celebraron en el Seminario de Oviedo una serie de actos con la presencia de varios obispos: el arzobispo emérito de Oviedo, D. Gabino Díaz Merchán, el obispo auxiliar de Oviedo, D. Juan Antonio Menéndez; el obispo de Sigüenza-Guadalajara, D. Atilano Rodríguez; el obispo de Astorga, D. Camilo Lorenzo Iglesias; el de Lugo, D. Alfonso Carrasco Rouco, y el obispo auxiliar de Madrid, el asturiano D. Juan Antonio Martínez Camino;,el el rector del Seminario de Oviedo D Antonio Nistal y la superiora general de las Franciscanas del Buen Consejo, encargadas de la atención del Seminario. La celebración fue presidida por el arzobispo de Oviedo D.Jesús Sanz Montes. Numerosos sacerdotes de la Diócesis, así como antiguos alumnos asistieron al acto. Se dio la coincidencia de que tanto el obispo auxiliar de Oviedo D. Juan Antonio Menéndez, como el obispo Sigüenza-Guadalajara D. Atilano Rodríguez, fueron antiguos alumnos del Seminario ovetense.

El motivo por el cual se ha querido celebrar este sexagésimo aniversario y hacer partícipe de ello a toda la sociedad asturiana es el hecho de que los aniversarios nos recuerdan fechas decisivas en la historia, que nos permiten hacer memoria del pasado para orientar el futuro.

La celebración comenzó con un acto académico, a las once de la mañana, en el Aula Magna del Seminario en donde después de la presentación de D. Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, el ex-rector del Centro Español de Estudios Eclesiásticos y de la Iglesia Española de Santiago y Montserrat en Roma, así como profesor emérito del Seminario de Oviedo D José Luis González Novalín, pronunció la conferencia “Historia y Vida del Seminario de Oviedo en los primeros años de su fundación (1954-1974)”.

El Profesor Novalín, con la precisión que le caracteriza realizó un recorrido desde 1954 año en el que comenzó su docencia en este Seminario de Oviedo como profesor de Latín e Historia de la Iglesia, hasta 1974 en que marchó, -aunque sin olvidar nunca su Seminario de Oviedo-, a Roma.

El Seminario Metropolitano de Oviedo, fue inaugurado el 15 de noviembre de 1954, con la presencia del nuncio de la Santa Sede en España, Hildebrando Antoniutti, que bendijo todas las dependencias del edificio, el nuevo Seminario, orgullo de Oviedo, como recordó el profesor Novalín. Y colocó la “última piedra”, concretamente, el crucifijo que actualmente preside la sala de lectura de la biblioteca. Era arzobispo Francisco Javier Lauzurica y Torralba, quien en la tribuna de esta misma Aula Magna dijo a los presentes: “Soy vasco, tengo brazos de segador y no me temblará el pulso”. La razón es que en 1930, una visita de la Santa Sede romana, había concluido con informes negativos en cuanto a estudio y disciplina. Sólo se salvaba el administrador. En aquella fecha de 1954, estuvieron presentes los obispos de Huelva, Amoy y Barbastro; el rector Ignacio María Olaizola; gobernadores civil y militar, alcalde, presidente de la Diputación, alcalde de Gijón y otras autoridades provinciales y locales. En el salón teatro, se celebró una velada en la que dirigió una salutación a la esposa del Jefe del Estado y al nuncio, uno de los seminaristas. El arzobispo Lauzurica, pronunció un breve discurso y seguidamente el nuncio pronunció unas palabras y finalmente hubo un almuerzo al que asistieron las distintas personalidades. 12 años antes (1942) se había colocado la primera piedra del futuro Seminario.  Ya en 1945, pernoctaron en la parte habilitada, los alumnos de Teología y el primer año de Filosofía. Lauzurica, indicó Novalín, conocía la espiritualidad diocesana, inspirada en el maestro Ávila. Como referencias notables estuvo siempre presente la veneración de nuestros seminaristas mártires. Feliciano Redondo, después párroco de san Tirso, potenció esta  veneración. Hace 15 años se inició la apertura al proceso de canonización. Novalín hizo votos porque no caiga en el olvido esa causa y se ofreció para colaborar en esa línea. Recordó, asimismo, las conferencias de Isaac Díaz, santo laico casado y con una hija. La otra referencia fue el ideal misionero, a través del Seminario de Burgos. Recordó también a D. Pedro Asúa Mendía, arquitecto y sacerdote vasco (martirizado en 1936) y recientemente beatificado en la catedral de Vitoria. A este sacerdote el cardenal Arce Ochotorena le encargó un proyecto para la construcción del Seminario de Oviedo, proyecto que no se llevó a cabo. Posteriormente se realizaron las obras, siendo obispo el doctor Arriba y Castro. Los terrenos fueron donados por el Ayuntamiento y otros fueron adquiridos por el Obispado. Las obras constaron veinticuatro millones de pesetas, sin incluir el mobiliario, y fueron costeadas por suscripción pública, ayuda del Estado y por el propio Obispado. Fueron unos quinientos jóvenes los que cursaban estudios en el Seminario.

La formación intelectual de los alumnos giraba en torno a tres secciones: Latín y Humanidades, Filosofía y Teología. 5 años en el estudio del latín; el latín de los clásicos. La Filosofía comprendía 3 años académicos. Los alumnos tenían de 17 a 20 años. Fundamentos de la filosofía académica.  Un recuerdo especial para D. Silverio Cerra, fallecido hace unos meses. En este periodo sucedían los abandonos más numerosos. Finalmente la Teología. Recuerdo de D. José Inclán Albuerne que tenía la licenciatura por la Gregoriana de Roma y a D Juan Luis Ruiz de la Peña, que tuvo a D. Juan Alfaro como maestro en la Gregoriana. El teólogo Juan Luis Ruiz de la Peña aportó el estudio de los teólogos contemporáneos; así lo hizo con su docencia en Comillas, Burgos, Salamanca y en donde estaba constantemente su pensamiento: en el Seminario de Oviedo. Pasó de una teología clásica ( la de Albuerne ) a una postconciliar.

A continuación tuvo lugar la presentación de la Memoria Académica 1979 – 2004, a cargo de D. Agustín Hevia Ballina, director del Archivo Histórico Diocesano y del Archivo de la Catedral de Oviedo.  Aludió a la fundación de la Revisa “Studium oventese”, siendo rector D. Javier Fernández Conde, revista que en 2012 alcanzó el número 40.  Mención especial de de los 569 sacerdotes desde 1954 que se formaron en este Seminario. Asimismo alusión a los 60 discursos de inicio de curso, a las tesis doctorales y la referencia al Seminario como la auténtica universidad de la Iglesia.  doce obispos estudiaron en el Seminario de Oviedo; tres de ellos estaban presentes: el auxiliar de la Diócesis, D. Juan Antonio Menéndez, el obispo de Sigüenza-Guadalajara, D. Atilano Rodríguez y el auxiliar de Madrid, D. Juan Antonio Martínez Camino.

Una vez finalizado el acto académico, el arzobispo D. Jesús Sanz Montes inauguró la exposición “60 años formando pastores”, que presentó la comisaria de la muestra, María Santos del Valle secretaria de los centros teológicos del Seminario. Se trata de una recopilación de fotografías y objetos que describen y resumen la vida en el seminario durante las últimas décadas con la referencia en expresión de S.Juan de Ávila a “si la Iglesia quiere buenos ministros, conviene hacerlos”. Finalmente, tuvo lugar la celebración eucarística presidida por el arzobispo de Oviedo, acompañado por los obispos citados y numerosos sacerdotes, en acción de de gracias. Al finalizar la misa tuvo lugar un recuerdo emotivo de los seminaristas asturianos mártires, cuya causa de canonización se está ultimando, según D. Jesús Sanz Montes.

Se contó con la “Schola Cantorum” bajo la dirección de D. Sergio Martínez Mendaro, que en esta ocasión reunía a los antiguos alumnos del Seminario que formaron parte de ella bajo la sabia dirección de D. Alfredo de la Roza.

La jornada concluyó con un comida en la que al final volvió a sonar la Schola, incluso con la participación del obispo D.Atilano, recordando sus tiempos en el Seminario.

No quiero terminar esta reseña de esta emotiva conmemoración, recordando la formación  recibida en este Seminario de Oviedo (primero en Covadonga dos años y después en el Seminario de Oviedo 10 años). Como otros han dicho ese ya lejano ayer fue la clave del hoy. Por lo tanto, doy las gracias y mi reconocimiento a D. César Marqués, rector en Covadonga, con aquella disciplina -hoy excesiva-, a D. Silverio Cerra, D. Avelino González, D. Juan Luis Ruíz de la Peña y otros profesores que no cito para no omitir a nadie. Todos dejaron un recuerdo, sin duda hoy agradecido por mi parte. En el Seminario de Oviedo conjugué la piedad, el deporte y el estudio. Hábitos que he continuado (a excepción del deporte por causa de la artrosis) y sigo practicando. La formación recibida en el Seminario de Oviedo con la complementaria en la Universidad de Oviedo, Complutense de Madrid, Comillas en Madrid y facultad de Juan XXIII, dependiente de Salamanca, en Madrid, ha enriquecido mi persona con la que quiero seguir sirviendo con mi pequeña aportación.

Oviedo, 15 de noviembre de 2014

Texto y fotos: José Manuel Coviella Corripio



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