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Cristina Inogés, miembro de la Comisión Metodológica para el Sínodo: «No me lo acababa de creer»

«Tuve que leer el correo como 4 ó 5 veces, porque no me lo acababa de creer», dice. Así fue informada de su nombramiento para la Comisión: «Incluso tuve que imprimirlo, como si el hecho de tenerlo impreso me diera más seguridad. Primero tuve una sensación de no tener suelo bajo los pies. Luego experimenté varios sentimientos contrapuestos; me pregunté cómo y quién había pensado en mí para esto. Y tuve claro que esto no es un honor sino un servicio más a la Iglesia».

En una entrevista publicada en Kairós News, asegura que aceptó ser parte de esa comisión vaticana «por el sentido de responsabilidad» «sobre el que tantas veces he reflexionado en artículos o incluso en algún libro. Es esa responsabilidad y corresponsabilidad, a la que me llama mi bautismo».

«Ciudadana del mundo»

Nació en Zaragoza, tiene ancestros árabes aunque ella proviene ─directamente─ de Aragón y de Navarra. Por eso “me siento muy ciudadana del mundo”, declara. Estudió en la Facultad de Teología Protestante de Madrid, SEUT, y en su generación era la única católica “pero nunca me sentí marginada, había luteranos, calvinistas, evangélicos, anglicanos… Eso me sirvió porque aprendí a estudiar teología de otra manera y a vivir en minoría. Saberme minoría, no te puedes imaginar lo enriquecedora que fue para mí esa experiencia. Fue algo maravilloso”.

Cuenta que “era tratada como cualquier otra alumna, pero yo sabía que era minoría y aprendes, aprendes mucho. Y añade que por haber estudiado en dicha facultad “jamás he tenido problema y jamás he sentido marginación de mis colegas teólogos; sí he sentido más cuestionamiento y rechazos por el hecho de ser mujer, tanto por parte del clero como de algunos laicos clericalizados que también los hay. Eso sí”.

¿Cuál es su primer acto?

“Creo que mi acto primero es sentirme necesitada de gracia, que me parece que es fundamental. Porque si no nos sentimos necesitados de gracia, es que nos sentimos satisfechos de todo y llegar a eso es lo más pobre que puedes llegar a hacer y sentir, porque te cierra absolutamente toda opción. Y te llegas a creer con una seguridad, un dominio, un poder que no tienes realmente, pero actúas como si lo tuvieras. Para mí el primer acto es sentirme necesitaba de gracia todos los días porque es la única manera de reconstruirme y de situarme con la humildad que se necesita para caminar por la vida”.

Ante la Asamblea Eclesial de América Latina

“En Europa tenemos que acostumbrarnos a mirar y aprender del proceso de América Latina, entre otras muchas posibilidades. Así reconoceríamos que Europa, afortunadamente, ya no es la locomotora de la Iglesia. Y es importante también que en este continente empecemos a verlo de esa manera”.

«Escucha activa»

“Lo importante en el proceso de la escucha, aunque parezca una tontería, es aprender a escuchar. En la Iglesia no nos hemos escuchado nunca. Sobre todo, la gran base del pueblo de Dios no ha hablado, se ha limitado a obedecer”.

“Esta escucha tiene que ser activa, es decir, debe integrar poco a poco lo que diga el otro o la otra, sobre todo aquello en lo que no tenemos coincidencia, como es natural. Porque será la única manera que tengamos de saber qué queremos, qué pensamos, qué nos afecta, qué esperanzas tenemos, qué miedos nos paralizan… Y, sobre todo, aprender que lo que a todos nos afecta, por todos y todas debe ser hablado, discernido y aprobado.

«Libertad y valentía»

“También debemos escuchar con absoluta y total humildad, y al mismo tiempo, tenemos que hablar con absoluta y total libertad y valentía. Porque de no hacerlo así, no conseguiremos mucho. Y por eso es un proceso que tenemos que aprender porque, realmente, nos enfrentamos a algo que no hemos hecho nunca. Ser conscientes de que tenemos que aprender, facilitará el discernimiento comunitario que tampoco hemos vivido mayoritariamente, pues no olvidemos que la sinodalidad es un proceso espiritual. Es el Espíritu el que va a estar ahí. ¡Está ahí! Y él guiará el proceso si nos disponemos a escucharlo”.



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