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Iglesia en España

Creer con la Iglesia, por Atilano Rodríguez

Creer con la Iglesia, por Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara, carta semanal para el 1 de de septiembre de 20013 

El beato Juan Pablo II señalaba en la Exhortación Apostólica “Ecclesia in Europa” que muchos europeos creen saber lo que es el cristianismo, pero realmente no lo conocen. Con frecuencia se ignoran ya las nociones fundamentales de la fe. Los gestos y los signos de la fe, que se repiten una y otra vez en las celebraciones litúrgicas, no se corresponden con la acogida real de los contenidos de la fe y con la adhesión a la persona de Jesús.  Existe un sentimiento religioso vago que ha suplantado las grandes certezas de la fe.

Si fijamos nuestra atención en las manifestaciones públicas de muchos católicos españoles, podemos constatar con dolor que ciertamente existe un gran desconocimiento de Dios y de los contenidos de la fe. Cuando se les pregunta a algunos bautizados si creen en la existencia de Dios, se limitan a afirmar que “algo tiene que haber” o que “existe una mano poderosa que lo gobierna todo”.  En estas respuestas no existe una concepción clara de la identidad de Dios y, por tanto, no será posible una fe nítida en el Dios revelado en Jesucristo y testimoniado por la Iglesia a lo largo de los siglos.

En otros casos, podemos descubrir que muchos cristianos afirman creer en Dios pero al margen de la Iglesia y de su magisterio. Afectados en lo más profundo de su ser y de su conciencia por el relativismo y el subjetivismo, que rigen en nuestros días los comportamientos de muchas personas, algunos cristianos llegan a interpretar las enseñanzas evangélicas y los contenidos de la fe de acuerdo con sus gustos y deseos. Esto lleva en ocasiones a la sustitución del Dios verdadero por los ídolos cambiantes de la ideología política, del dinero y del poder. Por eso cada día prolifera más la convicción de que se puede creer en Dios sin referencia alguna a la fe de la Iglesia.

Ante la constatación de esta realidad, la misión de la Iglesia debe centrarse hoy en ayudar a todos los bautizados a descubrir que, aunque cada uno es responsable de su fe ante Dios, no puede creer al margen de los demás y de la Iglesia. Todos los que nos confesamos creyentes recibimos noticias de nuestra fe a través de otros hermanos que han creído antes que nosotros. Por eso afirmamos que la Iglesia es la comunidad de los creyentes, una gran comunidad de fe.

La fe de cada cristiano, por muy libre y personal que sea, ha de ser siempre una participación viva en la fe de la Iglesia, puesto que Ella, fundada en Cristo y en los apóstoles, es el único sujeto que no puede fallar en la fe. En consecuencia, cuando un cristiano dice “Creo o Creemos en Dios” equivale a decir yo me adhiero a la fe común de la Iglesia o me incorporo a la Tradición viva, que tiene su origen en Cristo y los apóstoles, y que ha llegado hasta nosotros a través del testimonio comunitario de la Iglesia.

En este Año de la fe, todos deberíamos revisar cómo estamos viviendo y celebrando el carácter eclesial de la fe, pues si queremos ser cristianos de verdad, hemos de vivir con la profunda convicción de que no se puede creer en Jesús sin aceptar a la Iglesia. Es siempre la Iglesia, la que cree, y nosotros creemos por la Iglesia, con la Iglesia y en la Iglesia. Ella nos precede en la fe y la alimenta en cada uno con la gracia del Espíritu Santo.

En comunión de fe con todos vosotros, recibid mi bendición.

+Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara



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