Carta del Obispo Iglesia en España

Corpus Christi, Día de la Caridad, por Jesús Murgui Soriano, obispo de Orihuela-Alicante

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Corpus Christi, Día de la Caridad, por Jesús Murgui Soriano, obispo de Orihuela-Alicante

Estamos próximos a celebrar la conclusión de este año conmemorativo de los 450 años de nuestra Diócesis. Sin duda hemos tenido oportunidad de agradecer a Dios el don de la fe prolongada en esta preciosa tierra de Orihuela-Alicante. Del mismo modo, si tuviéramos que señalar de todas, algunas constantes vitales que han permanecido siempre en nuestras comunidades, podríamos afirmar que son dos: la Eucaristía y la caridad.

Me conmueve pensar cuantas miles de veces se habrán reunido nuestras comunidades en torno a la mesa del Señor para celebrar la Santa Misa. Ya desde los primeros siglos los cristianos manifestaron la necesidad vital de participar de la Mesa del Señor. Uno de los muchos testimonios que nos llegan sobre la necesidad de la celebración de la Eucaristía fue el de los mártires de Abitene. De un modo impresionante estos cristianos del siglo IV, antes de que les quitaran la vida violentamente por reunirse a celebrar el Domingo, afirmaron que sin celebrar la Eucaristía no podían vivir. Que este precioso testimonio nos aliente a vivir con más profundidad enraizados en la celebración eucarística, ya que la Iglesia vive de la Eucaristía.

 

Pero otra constante vital, que es fruto de la misma celebración eucarística, es la caridad cristiana con el prójimo. Siempre la Iglesia ha sabido entender la relación intrínseca existente entre el Sacramento de la Eucaristía y el encuentro con Cristo en el amor al prójimo. Ilustra esto, que el mismo San Juan, paralelamente a los evangelios sinópticos, nos relate la institución de la Eucaristía, situando en su lugar el gesto realizado por el Señor del lavatorio de los pies, una invitación clara a la caridad con el prójimo, señal de ser discípulos suyos. Es significativa esta correspondencia evangélica. Así que Jesús, en la misma cena invitará a repetir estos dos grandes gestos por siempre: el eucarístico, diciendo: «haced esto en recuerdo mío» (Lc 22, 20) y el de la caridad al prójimo afirmando: «vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros» (Jn 13,14).

 

En el marco del Corpus Christi, es el mismo Señor quien visita nuestras calles. Él mismo nos enseña que vale la pena estar cercanos, tal como insiste el Papa, saliendo hacia las periferias. En este tiempo de tantas necesidades, tanto materiales como espirituales, tenemos motivos de agradecer y felicitar a todos los que desempeñan esta obra del mismo Jesús. Ellos hacen resplandecer a la Iglesia, Cuerpo del mismo Cristo, saliendo con gran esfuerzo al encuentro de aquellos que tienen cualquier tipo de necesidad. Pero no podemos contentarnos. El Señor nos pide cada día más; tal como les dijo a los discípulos nos repite «Dadle vosotros de comer» (Lc 9,13).

Alrededor de este día de la Caridad, pidamos a Nuestro Señor que construya en nosotros y con nosotros espacios de esperanza. Son muchos hermanos nuestros los que necesitan ser colmados de cuidados materiales y espirituales. Pongamos nuestra pequeña parte en contribuir con Dios para que ellos lleguen a la verdadera esperanza. Se lo pedimos contando con la intercesión de María, «mujer eucarística con toda su vida» (Ecclesia de Eucharistia 53).

Recibid un cordial saludo y mi bendición.

Jesús Murgui Soriano

Obispo de Orihuela-Alicante

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