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Conversación del Papa Francisco ”a corazón abierto” con sacerdotes y seminaristas

Conversación del Papa Francisco ”a corazón abierto” con sacerdotes y seminaristas

El Santo Padre recibió ayer por la tarde en audiencia, en el Aula Pablo VI, a los rectores y los alumnos de los colegios e internados pontificios de Roma. Algunos de los sacerdotes y seminaristas, provenientes de diferentes partes del mundo y que estudian en la capital italiana, hicieron preguntas al Papa que respondió de forma improvisada, sin un texto preparado, ”a corazón abierto”. Un diálogo compuesto por más de diez preguntas en las que se trataron temas como el sacerdocio, las tentaciones y los desafíos de los consagrados. Francisco antes de comenzar dirigió un pensamiento especial de cercanía a los cristianos de Ucrania y de Medio Oriente, recordando que en nuestros días la Iglesia sufre en muchos lugares del mundo a causa de las persecuciones.

El Obispo de Roma, respondiendo a la pregunta de un estudiante americano, habló del peligro del ”academicismo”, que corren los seminaristas cuando vuelven a sus diócesis no como padres sino como doctores licenciados. Por ello recordó los cuatro pilares de la formación de los sacerdotes que evitan ese fenómeno: la formación espiritual, la académica, la comunitaria y la apostólica. Un seminarista de China preguntó sobre la vida en comunidad, a lo que el Santo Padre respondió que uno no puede prepararse al sacerdocio solo, tiene que hacerlo en comunidad y superar los vicios capitales que nacen al relacionarse con los hermanos. ”Para ello no habléis a las espaldas de los otros -dijo- Si tenéis algo en contra o no estáis de acuerdo con el otro decídselo a la cara…las habladurías son la peste de una comunidad, decidlo siempre a la cara y rezad por los compañeros con los que tengáis problemas”.

Asimismo les aconsejó que fueran pacientes, que estudiasen en serio y aprovechasen todas las oportunidades que les ofrece esta permanencia fuera de sus países. Además, de buscar la calma con la oración y, en los momentos de turbulencia, buscar refugio bajo el manto de la Madre de Dios. ”Porque una buena relación con la Madre -dijo- nos ayuda a tener una buena relación con la Iglesia”. El Papa añadió que no deben olvidar que para llegar a ser un ”líder” en la vida sacerdotal existe solo un camino: el servicio. ”Consiste en hacer muchas veces la voluntad de los otros. Dejar a un lado el camino del dinero y la vanidad y ser un servidor armado de humildad”.

Un seminarista de Camerún preguntó cómo hacer para que todas las dimensiones de la vida ministerial conviviesen de forma equilibrada, a lo que Francisco respondió que era necesario ser vigilantes, estar atentos y ser ordenados. ”Terminar el día cansados es lo ideal. Pero con un buen cansancio, no con un cansancio imprudente”. El Papa respondió a otro seminarista sobre cómo debe ser un sacerdote para la nueva evangelización recordando que este tipo de sacerdote debe salir fuera de sí mismo y estar cerca de la gente. ”Con una cercanía cordial, de amor y física” y para medir la cercanía de un pastor con su pueblo hay que prestar atención a las homilías. El Pontífice reconoció que en general las homilías ”no son buenas, son conferencias o lecciones” y destacó que una homilía aburrida sobre cosas abstractas es hacer escuela. ”Estamos retrasados -añadió- este es uno de los puntos de la conversación que hoy necesita la Iglesia: mejorar las homilías para que la gente entienda”.

Al finalizar, el Papa respondió a la última pregunta de un seminarista polaco que le pidió consejo sobre cómo estar dispuestos y contentos en el servicio del pueblo de Dios. Francisco dio mucha importancia al encuentro con las personas, con el obispo y con otros sacerdotes, pero sin miedo -dijo- ”un buen pastor puede sentir temor pero no se asusta nunca” y añadió que ”uno de los tesoros que se deben cultivar es la amistad sacerdotal”. Y antes de despedirse les animó a hacerse amigos de todos aquellos que el Señor les haga encontrar. ”La amistad sacerdotal -finalizó- es una fuerza de perseverancia, de alegría apostólica, de valor e incluso de sentido del humor”.

 

Ciudad del Vaticano, 13 mayo 2014 (VIS).-



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