Opinión

¿Constitucionalidad del «matrimonio» homosexual? – editorial Ecclesia

A la hora del cierre de este número de ECCLESIA (tarde del lunes 2 de julio), se esperaba para el martes día 3 una reunión de los miembros del Tribunal Constitucional de España, presumiblemente, para estudiar la ponencia del magistrado Pablo Pérez Tremps sobre la ley de 30 de junio de 2005 que aprobó el llamado matrimonio homosexual. Según informaciones periodísticas próximas a los magistrados «progresistas», entre ellos el citado Pérez Tremps, el alto tribunal avalará la constitucionalidad de la citada ley. Dicho refrendo podría quedar aplazado en su ejecución concreta como consecuencia del actual proceso de renovación del Tribunal, si bien no se cambiaría ya su resultado y sentencia.

Editorial Revista Ecclesia

De confirmarse estas informaciones, estaríamos ante una mala noticia, ante una mala sentencia que, a nuestro juicio, no se ajusta a la naturaleza y verdad del matrimonio y de la ley natural ni, por supuesto, al plan de Dios. De confirmarse, esta sentencia supondría una contradicción asimismo con la historia del derecho comparado y de la jurisprudencia. Y de confirmarse estas previsiones, el Tribunal Constitucional de España prestaría, en suma, un mal servicio a la misma Constitución y, sobre todo, a la identidad misma del derecho y del matrimonio.

¿Y qué hacer ahora? El miércoles 4 de julio la Conferencia Episcopal Española ha presentado el extenso, fundamentado, equilibrado, sólido y valioso documento titulado «La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar», que publicaremos íntegramente la próxima semana, dado además que su extensión –cerca de veinte páginas– impide su publicación en este número. La citada instrucción pastoral, aprobada por la Asamblea Plenaria de la CEE de abril pasado y revisada su edición definitiva en la reunión de junio de la Comisión Permanente (ver la página 8 de nuestro número de la pasada semana) puede ser una valiosísima contribución para iluminar y despertar las conciencias sobre la verdad del amor, del matrimonio y de la familia. Asimismo el documento busca también ayudar a discernir acerca de las vigentes legislaciones –imbuidas de positivismo y relativismo jurídicos– sobre estas materias tan sensibles. Y es que una ley, ni tan siquiera aunque cuente con el refrendo de su constitucionalidad, hace bueno, como ahora puede acontecer, lo que no es bueno. Lo puede hacer legal, pero esto no significa que sea ni justo, ni ético, ni moral. Y en estas estaríamos, lamentablemente, ahora.

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