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«Conmigo lo hicisteis»: Lema escogido por los obispos para la festividad del Corpus Christi
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«Conmigo lo hicisteis»: Lema escogido por los obispos para la festividad del Corpus Christi

Bajo el lema Conmigo lo hicisteis, los obispos de la subcomisión episcopal de Acción Caritativa y Social acaban de lanzar su mensaje para la festividad del Corpus Christi, Día de Caridad, que, se celebrará el 3 de junio.

Recordando el pasaje del Evangelio de Mateo (25, 40), en esta ocasión, los prelados invitan a «potenciar la capilaridad en los pueblos, barrios y ciudades para cuidar y acompañar tanto sufrimiento» causado por la covid-19.

El mensaje agradece el «servicio generoso» que «durante las veinticuatro horas del día» llevan a cabo los «discípulos misioneros de Jesucristo en Cáritas y las personas que hacen posible el servicio de la caridad en las parroquias o en otras instituciones caritativas de la Iglesia».

Entrega, fraternidad y adoración: los ejes de nuestra acción caritativa

A través de estas tres palabras claves, se han referido desde la subcomisión episcopal a la importancia de la entrega generosa con los otros en mitad de las calamidades. «Estos “tiempos recios”, donde se necesitan amigos fuertes de Dios, invitan a recuperar el sentido de nuestra vida sabiéndonos frágiles y necesitados de salvación. Una necesidad que se hace concreta en la vida de cada día, en la projimidad, en la cercanía, en la fraternidad y en la esperanza cristiana que brotan de la Eucaristía». «En estos tiempos singulares en los que se están tomando iniciativas excepcionales para evitar y detener el contagio de un virus trágicamente mortal, todos percibimos cómo se hacen esfuerzos en muchos lugares de nuestra sociedad para proteger a las personas, a las familias, incluso a las diversas realidades laborales, de los trágicos zarandeos que han herido especialmente a los vulnerables y más empobrecidos, abriendo, así, caminos a la esperanza. En todas esas acciones vamos aprendiendo a hacernos prójimos, hermanos y hermanas. Como discípulos queremos aprender de forma nueva que es a Cristo a quien se lo estamos haciendo, y Él siempre nos responde con su acogida e infinita misericordia».

Por otro lado, los obispos han invitado a «estar cerca de los pobres, los más vulnerables, los niños, los enfermos, los discapacitados, los ancianos, los tristes y solos, los agobiados por la pesadumbre de la existencia».  Y para tener el espíritu afinado para propiciar esa cercanía y amistad, se requiere de la Eucaristía, como fuente de la que emana la Verdad y la Vida.  «La Eucaristía nos ofrece el don de poder amasar de forma inseparable la caridad y la vida de los pobres. ¿Cómo vivir la Eucaristía sin estar cerca de aquellos más hambrientos, de aquellos con quienes Cristo se identifica al tener hambre, sed, estar desnudo, enfermo o en la cárcel? (Mt 25, 31-46)».

Otra de las paradas obligatorias en el itinerario que nos han propuesto los obispos, está en la fraternidad.  «He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente […] Se necesita una comunidad que lo sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! (Fratelli tutti 8)». «Al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá. Porque es el amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes; amor que nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa […] Amor que sabe de compasión y de dignidad» (Fratelli tutti 62).

Invitando a la prudencia en las celebraciones del próximo Corpus Christi, nos piden desde la CEE que creamos «en el Dios que se hace carne y se presenta como compañero de viaje. Él atraviesa la vida de cada pueblo, ciudad, hospital, escuela o centro de trabajo. Y lo hace por medio de sus discípulos, de los pobres y víctimas de esta crisis. Aunque este año no salgamos por las calles acompañando al Señor sacramentado en procesión, proclamemos nuestra fe y hagamos de nuestras parroquias, comunidades, oratorios y de nosotros mismos, custodias del Cristo que comulgamos como expresión de nuestro amor agradecido y fuente de bendición para muchos».

Cerca del Señor, caminando en esperanza

«Hoy, al adorar al Señor en el Pan Eucarístico, nos adentramos en el dinamismo del gozo, la alegría y la esperanza que necesita nuestro mundo. Una esperanza que brota de la presencia de Cristo en el mundo y entre nosotros, de sus salidas a los caminos de este mundo sufriente por los estragos del coronavirus para convocar a todos a la alianza del Espíritu». «Santa Teresa de Calcuta, con su vida entregada a los más pobres y su amor a la adoración del Santísimo, donde encontraba la fuerza para la caridad, nos enseña algo que ella experimentaba y alentaba su esperanza: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”. En las palabras de la Santa tenemos de modo palpable, una concreción de lo dicho por el Señor: Conmigo lo hicisteis».



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