Iglesia en España Nacional

Congreso UPSA 50 años Concilio Vaticano II: mesa redonda sobre la imagen del hombre y la reforma de la liturgia

SEGUNDA mesa vespertina que ha contado con las intervenciones de los profesores Javier Prades, de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, y José Luis Gutiérrez, de la Universidad de Navarra

La imagen del hombre y la reforma litúrgica en el Concilio Vaticano II

 En el marco del Congreso de Teología “A los 50 años del Concilio Vaticano II (1962-2012)”, organizado por las Facultades de Teología de España y Portugal, en el Auditorio Juan Pablo II de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), la segunda mesa de la tarde ha contado con las intervenciones de los profesores Javier Prades, de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, y José Luis Gutiérrez, de la Universidad de Navarra.

 

El hombre, imagen de Dios

El primero en intervenir fue Javier Prades, rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, con una ponencia titulada “La antropología teológica”, en torno a la constitución pastoral Gaudium et spes. El primer elemento que destacó es que este documento conciliar “puso en el centro al hombre como interlocutor de Dios, dialogando con el hombre acerca de la verdad del hombre, siendo Cristo Salvador quien la revela”. Se trataba de hablar de la revelación de un mundo que sentía extraño a Dios, y mediante enunciados y categorías teológicas.

 

Sin renunciar a los términos teológicos y bíblicos, el Concilio hizo un esfuerzo para encontrar categorías antropológicas para poder hablar al hombre. La asamblea conciliar recuperó la categoría bíblica del ser humano como “imagen de Dios”. La constitución pastoral no sólo supuso una renovación de los contenidos teológicos, sino también del método, logrando “una teología que no sólo se defiende de los ataques de la modernidad, sino que quiere responder a las aporías y carencias de la cultura actual”.

 

El Concilio invita a reconocer la verdad en el acontecimiento de Jesucristo, “que es la verdad en persona”, señaló Prades. “El acontecimiento de Jesucristo es el único principio que permite comprender la totalidad de la realidad y de la historia”, y por eso Cristo no se puede reducir a una ideología que se universaliza, sino que “es el único Salvador, centro del cosmos y de la historia; por eso se ha hablado de la singularidad de Cristo, y que la verdad del hombre ha encontrado su forma histórica concreta en la persona de Cristo, única e irrepetible, que no se puede deducir de una necesidad histórica, ni tampoco es casualidad. Es una figura única y para siempre: el universal concreto”.

 

“El encuentro con Jesucristo es el que lleva a plenitud el misterio de la libertad humana”, señaló el ponente, ya que “Cristo es la imagen de Dios que hace posible la realización de la imagen de Dios en el hombre”. Esta modalidad testimonial de la revelación, según Javier Prades, “es adecuada para la evangelización en las sociedades plurales de Occidente, ya que no relativiza la verdad, sino que pretende ser verdad universal, y a la vez exquisitamente respetuosa con todos”.

 

La institución de todos los sacramentos por Cristo

El siguiente ponente fue José Luis Gutiérrez, profesor en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, cuya intervención fue titulada “La teología de la liturgia”. Por primera vez, la liturgia fue contemplada en un documento eclesial a través de sí misma, en su acontecer, donde “sucede la obra de la redención”. Todos los sacramentos nacen del misterio pascual de Jesucristo, de su costado abierto en la cruz, como decían los Padres de la Iglesia. Pero, además, “lo que Jesús hace en la última cena es instituir una nueva economía, la litúrgico-sacramental; no sólo instituye la eucaristía, sino que condensa el mandato y la razón memorial de toda celebración litúrgica”.

 

Si Cristo, en pleno contexto de una cena pascual, establece un nuevo mandato, implícitamente está afirmando su condición divina, y crea la liturgia de la Iglesia, “que se celebra no ya en memoria de la liberación del Antiguo Testamento, sino de su entrega plena y definitiva en la cruz”. La constitución Sacrosanctum concilium supone una revolución en el acercamiento a la liturgia por parte de los textos oficiales, pues “se comprende ya no como la conclusión lógica de un proceso discursivo sobre la naturaleza del culto público”. Para el Concilio, la misma celebración de la liturgia es ya un principio teológico.

 

Antes el estudio se limitaba a los aspectos ceremoniales, y esto ya lo modifican los representantes del movimiento litúrgico previo al Concilio Vaticano II. “Los textos conciliares conceden a la liturgia la capacidad de autodefinirse”, afirmó el profesor Gutiérrez.

 

Para ampliar la información:

+ Constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II: http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html

+ Constitución dogmática Sacrosanctum concilium del Concilio Vaticano II: http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html

+ Programa del Congreso: http://www.upsa.es/facultades/facultadesycentros/fteologia/pdf/CongresoVaticanoII_diptico.pdf

+ Emisión en directo de las ponencias: http://www.upsa.es/noticias_eventos/congresos/congreso_teologia/index.php

 

 

 

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email