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Confesiones de san Agustín, por José-Román Flecha

Todos hemos oído hablar de san Agustín, de su vida y de sus escritos. Entre ellos son especialmente conocidos “La Ciudad de Dios” y sus “Comentarios a los salmos”. En este día en que la Iglesia celebra su memoria, puede ser oportuno recordar algunas de sus frases más célebres.

Entre todas las obras del obispo de Hipona, en la actual Argelia, se recogen aquí solamente algunos de los pensamientos que se encuentran en la obra de las Confesiones, que es sin duda la más famosa y leída. Para celebrar este día, bastará recordar aquí una frase de cada uno de los trece libros que componen esta obra.

1. “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (I,1,1).
2. “La amistad entre los hombres es algo muy dulce, porque con el lazo del amor hace de muchas almas una sola” (II,5,10).
3. “La ceguera de los hombres es a veces tan grande que se glorían hasta de ella” (III,3,6).
4. “Nuestra seguridad, cuando es Dios, es verdadera seguridad; pero cuando es nuestra, no es más que debilidad” (IV,16,31).
5. “Es vanidad el vanagloriarse de los conocimientos humanos, aunque hayan sido bien adquiridos; y es piedad confesarse al Señor” (V,5,8).
6. “Dios no hubiese hecho con nosotros tantas cosas y tan maravillosas, si con la muerte del cuerpo se acabase también la vida del alma” (VI,11,19).
7. “El bien consiste en la unión con Dios, porque si no se permanece en él, tampoco podremos permanecer en nosotros” (VII,11,17).
8. “¡Qué grande eres, Señor, en las cosas grandes, y qué profundo en las pequeñas! Tú nunca te apartas de nosotros, y no obstante, apenas si conseguimos llegar a ti” (VIII,3,8).
9. “Señor, los que cuentan en tu presencia sus verdaderos méritos, ¿qué es lo que cuentan sino tus dones?” (IX,13,34).
10. “¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te ame! Tú estabas dentro de mí, pero yo estaba fuera y por fuera te buscaba… Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo” (X,27,38).
11. “¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé” (XI,13,17).
12. “Lo que es verdadero pertenece a todos los que aman la verdad” (XII,25,34).
13. “El Señor es a quien hay que pedir. En él es en quien hay que buscar. A él es a quien hay que llamar. Así es como recibiremos, así es como hallaremos, y así es como se nos abrirá” (XIII, 35,53).
Como se puede observar, en estos pensamientos, san Agustín habla de sí mismo, pero sobre todo habla de Dios. El encuentro con la verdad y la hermosura de Dios cambió toda su existencia y su forma de comprenderse. Las referencias a su vida son verdaderamente auténticas “confesiones” de su fe.
Sirva esta mínima selección de pensamientos para animarnos a emprender una lectura más reposada de esta obra inmortal.



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