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Conferencias Episcopales de Europa: El cardenal Parolin pide repensar la educación y la formación de formadores, con seriedad y compromiso

¿Qué camino podemos recorrer hoy para dar un nuevo impulso a la acción pastoral, en la perspectiva de ser una Iglesia misionera, como ha sugerido el Santo Padre? Esta es una de las cuestiones planteadas por el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, durante su intervención en la Asamblea Plenaria del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa, centrada en el tema: «CCEE. 50 años al servicio de Europa, memoria y perspectivas en el horizonte de Fratelli tutti». El cardenal indicó una posible perspectiva en “repensar la educación y especialmente la formación de formadores con seriedad y compromiso”. Recordó que en estos tiempos existe “un fuerte riesgo de autoeducación y se acepta como verdadero todo lo que circula por internet y las redes sociales, sin ningún criterio objetivo de discernimiento y, peor aún, sin el necesario contacto con la comunidad eclesial, lugar de la verdadera formación”.

Caridad fraternal

La pandemia, añadió el Secretario de Estado, “ha acelerado de alguna manera esta dinámica, y aún hoy los fieles sienten la tentación de quedarse cómodamente en sus casas para conectarse y unirse al Señor a través de las abundantes tecnologías de la comunicación, dejando de lado precisamente el encuentro físico y personal con la comunidad eclesial que celebra la Eucaristía”. La constante invitación del Santo Padre a ser una “Iglesia en salida” debe estimularnos “no sólo a la misión y a la evangelización de nuestro continente, que olvida cada vez más su historia y sus raíces, sino también a una caridad fraterna más viva”.

Apoyo a la familia y a la vida humana

El cardenal Parolin dijo también que el CCEE podría promover “nuevos gestos concretos de solidaridad” para ayudar a las poblaciones de Europa que viven situaciones difíciles agravadas por la pandemia. Entre los ámbitos en los que la cooperación en el seno de la CCEE es especialmente valiosa, el primero “es sin duda el apoyo a la familia y a las políticas familiares”. Estrechamente ligada a la familia, explicó, está “la defensa de la vida humana”: “Es más fundamental que nunca que las Iglesias de Europa se apoyen mutuamente en la afirmación del Evangelio de la vida frente a los muchos, demasiados, anuncios de muerte que resuenan en todo el continente”. El cardenal dijo que Europa vive una opulencia nunca experimentada en el pasado y “sufre la tentación de desechar lo que aparentemente parece superfluo”. “Desgraciadamente, entre estos bienes superfluos no pocas veces se encuentran los seres humanos. “Es, por tanto, de fundamental importancia -explicó el cardenal- que las Iglesias se apoyen mutuamente también en la acción pastoral en defensa de la vida y en la formación de las personas, especialmente de las que tienen responsabilidades políticas, para que una cierta “cultura de la muerte” no acabe dominando completamente el panorama legislativo de Europa”.

Educación de los jóvenes

En su discurso, el Secretario de Estado recordó entonces que la “Iglesia no puede abdicar en modo alguno de la educación de las jóvenes generaciones”. “Para crecer, la persona humana necesita maestros, que sean sobre todo testigos, especialmente en nuestra época, tan refractaria a cualquier forma de autoridad”. “Como obispos, estamos llamados a ser testigos y maestros en primera persona, a solicitar la respuesta personal de los jóvenes”.

Otro ámbito se refiere a la atención a las realidades sociales más frágiles, “a los otros descartados, es decir, los pobres y los inmigrantes”. “La caridad, vivida como amor y servicio a los demás, es una preciosa oportunidad para la evangelización y el testimonio de la fe”. “La pandemia, sobre todo en los primeros meses en los que golpeó a Europa, ha hecho aún más evidente la tendencia de los gobiernos, que ya llevan varios años, a ir por libre”. “Como cristianos, y especialmente como obispos -subrayó el cardenal Parolin-, estamos llamados, en cambio, a mostrar que ‘la unidad es mayor que el conflicto’, como recuerda el papa Francisco en la Evangelii Gaudium”. Otro ámbito importante recordado por el cardenal, “que, además, pertenece a los fines propios del CCEE, es el apoyo a la cooperación ecuménica en Europa para la unidad de los cristianos”.

Cuidado del medio ambiente

En su discurso, el Secretario de Estado también subrayó que “cuidar de los demás significa también cuidar del medio ambiente que nos rodea”. “Salvaguardar la creación es un reto que, junto con la pandemia de Covid-19, se encuentra entre los más urgentes de la humanidad”. “Por el contrario, puede ayudarnos a ampliar nuestro pensamiento y, sobre todo, animarnos a realizar actividades concretas. Cada uno de nosotros debe pensar en el mandamiento específico de Dios dado a Adán y Eva, y por tanto a cada persona: cuidar y hacer fructificar la creación, no dominarla y devastarla”.
Compromiso con la paz

Otra necesidad de Europa, que requiere un compromiso común y un diálogo sincero con los líderes de otras religiones, es la de la paz. Con motivo de su reciente viaje a Eslovaquia, el cardenal Parolin dijo que “el Santo Padre invitó al país a ser un mensaje de paz en el corazón de Europa”. “Cada nación, cada comunidad, grande o pequeña, de este continente puede hacer suya esta invitación a ser pacificador”. Como nos recuerda la encíclica Fratelli Tutti, “la paz no es sólo la ausencia de guerra, sino el compromiso incansable -sobre todo de quienes ocupan un cargo de mayor responsabilidad- de reconocer, garantizar y reconstruir concretamente la dignidad, a menudo olvidada o ignorada, de nuestros hermanos y hermanas”.

Camino sinodal

Refiriéndose al camino sinodal que pronto abarcará a toda la Iglesia, el cardenal Parolin recordó que “estará centrado en tres pilares: comunión, participación, misión”. “Estas son las tres coordenadas de vuestra misión como pastores en Europa, llamados a apoyarse mutuamente en la comunión para testimoniar la presencia del Señor en todos los ámbitos de la vida de nuestro continente, que parece olvidar cada vez más su historia y sus raíces”. El viaje sinodal -concluyó el secretario de Estado- será, por tanto, una nueva ocasión para reflexionar sobre la obra de evangelización que nos espera ante los desafíos del tiempo presente, que también necesita conocer la verdad inmutable de Cristo y del Evangelio. “La Santa Sede, consciente de su carácter religioso y de su misión universal, lleva la paz en todos sus matices y subraya siempre la necesidad de garantizarla con el rechazo radical de la guerra, como medio de regulación de los conflictos entre los Estados, y con el desarme efectivo”.



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