Iglesia en España Nacional

Concluyen los Diálogos de Yuste en la UPSA

Concluyen los Diálogos de Yuste III organizados por la Universidad Pontificia de Salamanca

Concluyen ‘Diálogos de Yuste III: Religión, sociedad secular y violencia’ con la intervención del Arzobispo Castrense, Juan del Río Martín, y el antiguo profesor de la UPSA, ex-alcalde de Salamanca  y ex-subdelegado del Gobierno de la provincia de Salamanca, Jesús Málaga Guerrero.

Ambos ponentes ha ofrecido su visión ante la pregunta ‘¿Puede ofrecer la religión en la sociedad secular una contribución propia a la convivencia cívica?’.

Esta tarde se ha celebrado el segundo diálogo en el que se cuestionó ‘¿Se puede ofrecer la religión en la sociedad secular una contribución propia a la convivencia cívica?’. El decano de la Facultad de Derecho Canónico, Luis García Matamoro, ha afirmado que el “único derecho absoluto es el derecho a la libertad de pensamiento, a la conciencia y a la religión. Es absoluto porque ahí radica la dignidad de la persona y nadie puede renunciar a ello”, afirmó.

El decano dio paso a Monseñor Juan del Río, quien dividió la conferencia en tres partes: el hecho religioso en la era de la globalización; la aportación de la religión a la convivencia pacífica y la instrumentalización de la religión. E Arzobispo Castrense se ha referido a las características cruciales de la religión “creer en un orden invisible llamado trascendente; con un fundamento de sentido llamado Dios; donde existe relación entre Dios y Hombre y prácticas dentro de una Comunidad”.

Para monseñor Juan del Río Martín, no hay que confundir la crisis espiritual de Europa con la sociedad global “No es la religión algo que se tenga o se deje de tener. La fe en Dios no es fuente de guerra, sino de paz”, indicó. “El ateísmo solo es posible en el ámbito de la deidad”.

También se ha referido al intento de reducir a lo privado o silenciando la religión y quitándola de la esfera pública “cuando esto sucede termina arruinando la vida de las naciones”. El sentimiento religioso es fuente inagotable de la armonía de los pueblos”, afirmó. “La religión no se debería marginar o prohibir, sino considerarla como una aportación válida para la promoción del bien común. No hay bien común si es silenciada la dimensión religiosa del ser humano”, aseguró. “La libertad religiosa refuerza la cohesión social “porque la búsqueda sincera de Dios ha llevado a un mayor respeto de la dignidad del hombre”.

Monseñor se ha referido también a que no todas las religiones son iguales respecto a la concepción Dios-Hombre-Historia “que se da en los diversos credos y es clave para descifrar qué religiones anquilosan a los pueblos y cuáles son potenciadoras del desarrollo”.

Y respecto al papel de la Iglesia, Monseñor aludiendo al Papa Francisco ha indicado que: “estimula a comprometernos para que la humanidad pueda superar la enemistad, y ayude a construir puentes de comprensión y de diálogo”. “No se pueden construir puentes entre los pueblos olvidándose de Dios”, afirmó.
Sobre la instrumentalización de la religión, el Arzobispo Castrense ha hablado del fundamentalismo y del fanatismo y los ha identificado como “prácticas contrarias a la dignidad humana”. “El fundamentalismo islamista es una grave amenaza para las sociedades libres y la estabilidad mundial”, apuntó “si la fe sin razón produce el fundamentalismo, también la razón sin la fe genera la dictadura del relativismo”. Y aludiendo a Benedicto XVI “no se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y del laicismo son formas extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad”, indicó. “Los hombres han de estar inmunes que no se obligue a nadie a obrar contra su conciencia dentro de los límites que impone el ordenamiento justo de la convivencia de los ciudadanos. El fundamentalismo no se puede justificar y menos si se práctica en nombre de la religión”.

Para concluir Monseñor Juan del Río se ha referido a la necesidad de que los Estados respeten la libertad religiosa como un derecho primario y esencial para la persona y la sociedad. “No podemos olvidar que toda religión, quiere ser un auténtico encuentro con Dios, debe fomentar el bien común y promover la paz y ser camino de liberación de los males que esclavizan al hombre”.

El segundo ponente que ha intervenido ha sido Jesús Málaga Guerrero, antiguo profesor de la UPSA, ex-alcalde de Salamanca y ex-subdelegado de Gobierno en la provincia de Salamanca. Málaga Guerrero ha hecho referencia a los problemas graves que afectan a la sociedad y a los distintos tipos de violencia como el maltrato a la mujer “es incomprensible que en la España actual se produzcan centenares de asesinatos en manos de hombres cuyo lema responde a la posesión”. El ponente también se ha referido al participación de la mujer: “El sexo femenino ha quedado relegado a una labor auxiliar en las religiones y no se comprende que en la Iglesia católica no existan mujeres en puestos directivos y de responsabilidad”, afirmó. “Parece que el Papa Francisco ha dado pasos serios para revertir y corregir en parte esta marginación de la mujer en la Iglesia católica”, indicó.
El ex-alcalde se ha referido también a  la violencia en la familia (en especial a los menores y bebés) “en general se trata de parejas en las que la drogadicción está presente y la desestructuración familiar es un hecho”, indicó. El profesor se ha referido también a la pederastia “omo forma de violencia surgida de la superioridad física, psicológica o moral. “En estas agresiones se han visto implicados miembros de la Iglesia católica pero la postura valiente del Papa Francisco ha logrado sacar a la luz casos de pederastia ocultos en la Iglesia”. El ponente también ha hablado de  la violencia contra los ancianos “desprovistos de la fuerza suficiente para denunciar los hechos”. U otra violencia internacional como la que representa al candidato republicano Donald Trump ” con proclamas racistas y que considera a las mujeres y negros seres inferiores”.  “En Europa el comportamiento de los países europeos es repulsivo ” indicó, “de forma insensible permiten que los que buscan refugio se enfrenten a la nieve, el frío, la enfermedad y la malnutrición sin que se inmuten sus conciencias”. “El Papa Francisco pidió que cada obispado o parroquia acogiera a una familia de inmigrantes y ha pasado un año y en España que yo sepa ningún obispado de nuestro país ha obedecido a la llamada del Papa”, afirmó.

Otro de los puntos a los que se ha referido el ponente es la marginación de los barrios periféricos “caldo de cultivo de una violencia latente y explícita muy difícil de erradicar”.
También ha hablado sobre la escolarización de los marginados como un problema no resuelto “por ejemplo en Salamanca los niños gitanos no van a colegios de élite, se concentran en escuelas públicas y en una pequeña escuela de la parroquia. Se forman guetos exclusivos para ellos”.
“La violencia en las aulas existe. Los chicos reproducen en la escuela lo que ven en sus casas. Y no se  entiende que asignaturas en las que se enseña sobre el comportamiento cívico se eliminen sin que importe las consecuencias nefastas que esa decisión tiene a la larga sobre amplios colectivos sociales”, indicó. “Los profesores que miran para otro lado en los conflictos escolares engendran problemas difíciles de solucionar”.
Málaga Guerrero se ha referido también a la violencia en los centros penitenciarios y a un problema sin resolver como los enfermos mentales “un problema no resuelto en los países del primer mundo”, aseguró.
El profesor concluyó hablando de dos formas de violencia que se consideran nuevas: la ejercida contra los animales “los abandonos de los animales es indigno del ser humano” y, contra el patrimonio “son atentados a la cultura universal”.
“Las guerras de las religiones siguen siendo una pesadilla para la Humanidad, son las más duras y más difíciles de solucionar, porque el rencor y el odio queda agazapado”, aseguró.
Málaga Guerrero se ha referido también al ‘El Testamento Vital ‘como una forma cívica de luchar contra el encarnizamiento terapéutico. “Hay fórmulas para evitar el sufrimiento al paciente”. “Los poderes públicos de los países democráticos contribuyen a la  convivencia cívica y a la superación de estos problemas que enferman a la sociedad”, concluyó.

El encuentro que concluye hoy se ha realizado gracias a la colaboración de la Fundación Bancaria Caja de Extremadura.

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