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Concluyen los Cursos de Verano de la HOAC

La Hermandad Obrera de Acción Católica, HOAC, ha concluido este 17 de julio una nueva edición de sus Cursos de Verano, en los que han participado cerca de 300 personas y que se han desarrollado íntegramente de manera telemática.

Bajo el título Trabajo decente y amistad social en la era poscovid, esta semana ha querido ser un espacio de reflexión, profundización y diálogo, en el que analizar las consecuencias provocadas por la pandemia de la covid. Entre las conclusiones surgidas durante estos días de trabajo están la necesidad de cultivar la caridad política y hacer vida los principios de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) para favorecer que las instituciones velen por el bien común y el cuidado de la creación, y la necesidad de tender puentes entre organizaciones del mundo obrero que anhelan una utopía de fraternidad y justicia, desde lo particular a lo más universal.

A lo largo de 6 días, los participantes ha podido analizar qué retos plantea la situación de pandemia para la sociedad y para la Iglesia y de qué modo se pueden recorrer caminos de fraternidad y búsqueda de la justicia y los retos que nos plantea para ir construyendo una vida de comunión y fraternidad en especial con nuestros hermanos y hermanas del mundo obrero y del trabajo.

Según afirman desde la HOAC «Cada ponencia, desde sus diferentes prismas, ha intentado subrayar que la irrupción de la covid «ha empeorado  la situación del mundo del trabajo golpeando mucho más a aquellos  trabajadores y trabajadoras con peores empleos y situaciones de precariedad y vulnerabilidad».

Retos y esperanzas

La jornada de reflexión de consiliarios y animadores y animadoras de la fe, realizada el 12 de julio con la ponencia Cultivar una espiritualidad del cuidado de José García Caro, consiliario de la HOAC de Sevilla, desde la clave teológica del cuidado y en la propuesta del papa Francisco para “que el Espíritu Santo nos enseñe a ver el mundo con los ojos de Dios y a cuidar de nuestros hermanos y hermanas con la suavidad de su corazón”, nos emplaza a un cambio interior y sanar “todas las relaciones básicas del ser humano” y nuestra relación con el planeta. 

Las jornadas de profundización y diálogo Retos y esperanzas del mundo del trabajo en la era poscovid, desarrolladas del 13 al 15 de julio con las ponencias de Sebastián Mora, profesor de Ética de la Universidad Pontificia de Comillas. De Jordi Mir-García, doctor de Humanidades de la Universidad Autónoma de Barcelona y de María José «Coqui» Rodríguez, presidenta de la HOAC de Granada. Además se ha realizado una mesa de experiencias de militantes en acompañamiento, a trabajadores y trabajadoras en conflictos laborales; con víctimas de siniestralidad laboral; y personas migrantes. 

Durante su ponencia, Sebastián Mora ha destacado algunos de los elementos que nos ha dejado la pandemia: La necesidad de repensar la flexibilidad como sinónimo de precariedad; la revalorización de los trabajos esenciales, que como sociedad hemos reconocido durante esta crisis, y la vivencia de que necesitamos cobertura social ante los riesgos sistémicos, y pide a la HOAC que siga recorriendo el camino de la denuncia profética que integre una economía de los cuidados y la necesidad de retomar el debate de los tiempos de trabajo unido al de la renta básica universal. En síntesis, el profesor Mora plantea que hay razones para anhelar y comprometernos en la construcción de una sociedad nueva.

Por su parte, Jordi Mir-García ha planteado la necesidad de profundizar en los aprendizajes, a veces dolorosos, que la pandemia nos ha traído para contribuir a construir las utopías concretas y mantener la conciencia de la que la llamada “normalidad” ya era una distopía a la que no deberíamos volver. En este sentido, considera esencial que las organizaciones sindicales y sociales sean herramientas necesarias para la solución de los problemas actuales, que solo habrá respuestas desde la acción colectiva. Desde su punto de vista, las organizaciones transformadoras pueden y deben profundizar en las respuestas a la crisis para anhelar un mundo con mayor justicia social y estamos llamados a tender puentes entre los diversos movimientos sociales y las organizaciones “clásicas” de trabajadores y trabajadoras..

En los cursos también ha habido un espacio para compartir y profundizar en experiencias concretas. Militantes de la HOAC que, en su compromiso comunitario, se hacen prójimas a personas y realidades sufrientes del mundo del trabajo, partiendo de procesos de reflexión y vivenciando un camino de comunión. Lola Duato, militante de Valencia, ha contado la implicación con trabajadores migrantes, mediante la Mesa de Entidades de Solidaridad y la campaña por el cierre del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE NO). Pepi Ríos, militante de Málaga, ha compartido el proceso de presencia y la vivencia de las trabajadoras y los trabajadores cristianos de la diócesis, como en el conflicto laboral de la empresa Cotronic. Y Miguel Cruz, militante Córdoba, ha contado su compromiso y el de todas las diócesis de Andalucía en la acogida, comprensión y acompañamiento de víctimas de la siniestralidad laboral, especialmente en AVAELA.

Nos ha acompañado Fátima Almeida y Marilea Damasio, copresidenta y secretaria general del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, respectivamente. Marilea en su intervención, desde Brasil, ha enviado un mensaje de aliento a la HOAC y a sus militantes para continuar en esta misión evangelizadora y ha subrayado la importancia de cuidar del otro para cuidarnos juntos. 

La tercera ponencia la ha impartido Maria José Rodríguez, presidenta de la HOAC de Granada que ha compartido algunos rasgos del cambio de época que vivimos. Con el impacto de la pandemia se han acrecentado las desigualdades y la deshumanización, debido a la matriz economicista que gobierna el mundo y que provoca pobreza y descarte. Ante esta realidad sufriente, ha propuesto caminar por la senda del sentido y de la responsabilidad, que se concreta en la utopía del reino de Diosla senda de la indignación, junto con otros y otrasla senda de la justicia social y la igualdad de todos los seres humanos, que debe provocar un cambio de mentalidad y de las instituciones, para que estén más al servicio de los empobrecidos y precarios; la senda de la esperanza y la reconciliación, con nuevos estilos de vida; y la senda del encuentro fraterno y de la comunión, practicando la solidaridad y la amistad social.

 



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