Iglesia en España

Con donativos de 50 céntimos por ver el templo, Santa Catalina de Valencia ayuda a familias necesitadas

Por Antonio DÍAZ TORTAJADA, Sacerdote-periodista

 

En el templo de reparación de Santa Catalina que llevan los Operarios Diocesanos en el centro de la ciudad del Turia, piden a cada visitante un donativo voluntario de cincuenta céntimos a todo aquel que entre en la iglesia.

Al responsable del templo don Francisco Ruiz, no le gusta la idea de cobrar entrada por visitar un templo religioso. Por ello, desde hace tres años ideó este sistema que da, incluso, mejor resultado. Y los visitantes responden. Algunos con los estrictos 50 céntimos que se piden, de forma voluntaria, en sendas pancartas que hay en las dos entradas de la iglesia. Otros, con más dinero y unos pocos, con otras cuantías que hacen admirar la generosidad de los visitantes al templo de Santa Catalina.

Ahora bien, los donativos son para un uso concreto que se cumple a rajatabla. Se trata de ayudar a familias en paro, que no tienen recursos. Gracias a estos donativos, la iglesia de Santa Catalina ha reunido 65.200,70 euros en tres años con los que ha pagado (y sigue pagando) el alquiler y algunas facturas puntales de cinco familias sin ingresos ni recursos. «Conocemos a las familias a las que estamos ayudando y puedo asegurar que nuestra aportación es muy necesaria porque, de lo contrario, el banco ya les habría quitado los pisos”.

De normal, cuando la gente pregunta por la atención primaria de Cáritas, les remiten a Cáritas Diocesana porque Santa Catalina no es parroquia, con la Cáritas Parroquial institucionalizada.

Ahora bien, esta céntrica iglesia tampoco se escapa de la picaresca y los robos. Por ello, los cepillos donde se ingresan los donativos de 50 céntimos para familias en paro son como una caja fuerte gigantesca, que ha hecho que los ladrones desistan, y desaparezcan de Santa Catalina. «Hay que ver lo que idea la gente para robar dinero del cepillo. Pero el nuestro tiene un sistema especial que impide sacar los billetes y las monedas, así que hace meses que los ladrones ya no viene por aquí», añade el responsable don Francisco Ruiz.

Y es que el párroco de Santa Catalina está decidido a conseguir que la iglesia recupere la esencia que tuvo en el siglo XIX cuando era «un templo de reparación eucarística». Y en eso está.

El párroco de Santa Catalina, Francisco Ruiz, asegura que cobrar entrada para ver una iglesia provoca el efecto contrario «a no ser que tenga verdaderas obras de arte que conviertan el templo en un museo».

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