Mons. Barrio
Iglesia en España

Comunión y universalidad, por Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela

Comunión y universalidad, por Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela

Carta pastoral en la VISITA “AD LIMINA APOSTOLORUM” 2014

Queridos diocesanos: Dentro de escasas fechas, los obispos de la Provincia Eclesiástica de Galicia, efectuaremos en Roma la visita “Ad Limina Apostolorum”. Será entre los días 3 y 8 del próximo mes de marzo. Como bien sabéis, esta visita  es un signo de comunión eclesial, de colegialidad episcopal y expresión de la universalidad de la iglesia, además de una demostración de la caridad fraterna entre los distintos obispos y el Papa, sucesor de Pedro, “principio y fundamento perpetuo y visible  de unidad, tanto de los obispos como del la muchedumbre e fieles” (LG 23).

El apóstol Pablo nos dejó su propio testimonio del encuentro con el apóstol Pedro en Jerusalén, al comentar en su Carta a los Gálatas que “después, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas y permanecí quince días con él” (Gal 1,18), consciente sin duda alguna de que Pedro había recibido del Señor el encargo de “confirmar a sus hermanos” (cf. Lc 22, 32). En torno al siglo IV, la Iglesia  vivió esa experiencia de cercanía y proximidad con el Sucesor de Pedro en Roma, ciudad en la que también recibió el martirio el gran apóstol de los gentiles, Pablo de Tarso. En la visita a sus tumbas, a la de San Pedro y a la de San Pablo, se simboliza con el paso de los siglos no solo la veneración a sus figuras sino la entraña de comunión de todas las comunidades de creyentes con la Iglesia de Roma, sede del Vicario de Cristo. Fue en el siglo XVI, con el papa Sixto V, cuando la visita “Ad Limina Apostolorum” se sistematiza y adquiere la naturaleza que hoy se recoge en el  Código de Derecho Canónico (c. 399 y 400). De este modo, todos los obispos diocesanos deben visitar las tumbas de los Apóstoles, reunirse con el Sumo Pontífice y presentarle un informe o relación de sus respectivas diócesis.

El encuentro con el Santo Padre será un acontecimiento gozoso. Como Pastor de esta Iglesia local que peregrina en Compostela y que guarda piadosamente la memoria y el sepulcro apostólico de Santiago el Mayor, tendré ocasión de informar al Obispo de Roma, que nos preside a todos en la caridad, sobre la situación de nuestra Archidiócesis. Será un momento para compartir y expresar nuestras iniciativas y dificultades, nuestras esperanzas y debilidades, nuestros logros y nuestras deficiencias, nuestro presente y el futuro que entre todos queremos construir apostólicamente con los trabajos del Sínodo Diocesano, con fraterna sinceridad y con la confianza de que la Barca del Señor Santiago quiere seguir navegando en la estela de la Barca de Pedro, con el corazón y los ojos fijos en Cristo Resucitado.

Quiero dar las gracias a cuantos han contribuido, a lo largo de los últimos meses, a preparar la relación que ha sido ya enviada al Romano Pontífice. Este trabajo, arduo pero necesario, también es manifestación del espíritu de honda comunión que nuestra Iglesia profesa con aquel a quien el Señor dijo “tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18).

Queridos diocesanos, en esas jornadas de estancia y trabajo en Roma, vuestro arzobispo y su obispo auxiliar os tendremos presentes a todos y cada uno de vosotros en las Eucaristías que celebraremos en el altar de las basílicas que acogen las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo. Que vuestra plegaria, también, se una a la oración que elevaremos, en compañía de los obispos de la Iglesia que peregrina en España, como acción de gracias y expresión de filial afecto al “dulce Cristo en la tierra”, como gustaba llamar Santa Catalina de Siena al Sucesor de Pedro. Pido a todos: sacerdotes, miembros de la Vida Consagrada y laicos, que encomendéis al Señor, por medio de la Virgen María y con la intercesión del Apóstol Santiago, los frutos de esta visita. Que la oración de toda la Iglesia que peregrina en nuestra Archidiócesis, sea manifestación de esa unidad en el Espíritu y anhelo ferviente de seguir predicando, con nuestra vida y nuestras obras, la Buena Noticia del Evangelio de Nuestro Señor Jesús.

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela

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