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Cómo ser “artesanos del cuidado”, José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud

Cómo ser “artesanos del cuidado”,  José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud

Nos recuerda la creatividad de San Camilo al servicio de los enfermos.

 La necesidad de humanizar el cuidado de la salud no es nueva. José Carlos Bermejo, director del Centro San Camilo, recuerda en la revista Humanizar (monográfico 105) cómo San Camilo de Lelis, en el s. XVI, concebía el servicio a los enfermos como una obra de arte, creativamente adaptada a las necesidades de cada uno de ellos.

Hoy en día, dice Bermejo, “en el mundo de la salud, como en casi todos, los modelos de gestión de la excelencia o de la calidad están promoviendo el trabajo por procesos definidos que garanticen el buen cumplimiento de las tareas necesarias para cuidar a los enfermos y familiares. No cabe duda de que es este un avance en el deseo de aplicar la evidencia a la mejora y a la calidad de la atención”.

Pero es que, ya con Camilo, cuando él exhorta a sus compañeros a “cuidar como lo haría una madre a su único hijo enfermo”, está pidiendo un grado de personalización y creatividad que sólo el amor es capaz de desplegar.

“La capacidad de transformar objetos cotidianos en instrumentos terapéuticos o de ayuda para los enfermos, será siempre una de las cosas que distinga a un buen cuidador. Inventar artilugios y procedimientos a la medida de la legítima rareza personal o impuesta por la situación de cada uno, es un indicador de arte”.

De esta manera, podríamos decir que “inventar el cuidado pasará por hacer de él no sólo una tarea práctica para resolver problemas, sino un oficio que transforma al paciente, el mundo material del cuidado y al propio cuidador. Sí, al propio cuidador también, porque la relación en el cuidado, puede hacer artista al agente de salud”.

 

El cuidador informal, aliado y destinatario de cuidados

Bermejo sugiere un “plus”: “Un paso adelante en la artesanía del cuidado sería convertir al cuidador informal, al familiar, en aliado del cuidado, en cooperador y facilitador para centrarnos en los intereses y el bienestar del paciente. Ya aquí habríamos de pensar también en la necesidad de cuidar al cuidador para lograr bien los objetivos”.

Estas necesidades demandan una experta preparación, para poder llevar a cabo el mejor cuidado. Los cuidadores o futuros cuidadores precisan capacitarse y reciclarse en relación de ayuda, trabajo en equipo, cuidados paliativos, bioética, resiliencia o competencia emocional, por ejemplo.

 

Formación al servicio del cuidado

Una opción para formarse con calidad en estas áreas es la formación de posgrado del Centro de Humanización de la Salud – másters y diplomas de especialización universitaria-.

De probada experiencia y excelente enfoque humanista. La tradición de 400 años de cuidado camiliano, la avalan.

 



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