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Colombia/Venezuela: Ante la crisis de frontera líderes religiosos invitan a gobiernos favorecer diálogo

Colombia/Venezuela: Ante la crisis de frontera líderes religiosos invitan a gobiernos favorecer diálogo

Líderes de varias confesiones religiosas han expresado su apoyo a los esfuerzos que adelanta el gobierno nacional y la sociedad civil para poner fin al conflicto armado en Colombia a través del diálogo y la concertación.

Durante una rueda de prensa presidida por el Cardenal Rubén Salazar Gómez, los líderes religiosos condenaron las arbitrarias expulsiones de colombianos por parte del gobierno de Venezuela, así como los maltratos de los que han sido sometidas muchas familias.

“Exhortamos al Gobierno venezolano a suspender el cierre de la frontera, las expulsiones de colombianos y a permitir a quienes ya han sido injustamente expulsados recuperar sus enseres y trasladarlos de manera digna y segura a Colombia”, señala un mensaje.

Fruto de este encuentro interdenominacional, los líderes religiosos emitieron una declaración conjunta en la que hicieron una invitación a los gobiernos de Colombia y Venezuela a favorecer un diálogo que lleve a la solución de este conflicto.

Por último invitaron a la comunidad internacional, a la sociedad civil y a las iglesias y comunidades religiosas en Venezuela y América Latina, para que asuman un papel más activo en defensa de los derechos de los colombianos y apoyen la búsqueda de espacios que den fin a este conflicto entre las dos naciones.

La Declaración Conjunta de los líderes religiosas en solidaridad con los colombianos deportados de Venezuela es la siguiente:

SEMANA POR LA PAZ DECLARACION CONJUNTA DE LOS LÍDERES RELIGIOSOS EN SOLIDARIDAD CON LOS COLOMBIANOS DEPORTADOS DE VENEZUELA

Bogotá D.C., 9 de septiembre de 2015

1. Los líderes religiosos de Colombia, reunidos en un ambiente de oración y fraternidad, queremos hoy reiterar ante la opinión pública nuestro compromiso personal y el de nuestras comunidades de fe de contribuir conjuntamente en la construcción de una Colombia reconciliada y en paz. Estamos convencidos de que el proceso de paz y reconciliación nacional requiere de un componente espiritual que ayude a los colombianos a sanar las heridas de la violencia, las tentaciones del odio y la venganza, comprometiéndose
en la construcción conjunta de una cultura de paz, de perdón y de justicia.

Seguiremos apoyando, con decisión y firmeza, los esfuerzos del gobierno nacional y de la sociedad civil para poner fin al conflicto armado en Colombia a través del diálogo y la
concertación, en el pleno respeto de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación integral y la no repetición.

2. Hemos seguido, con particular interés, la compleja situación humanitaria que afronta la frontera colombo-venezolana. Condenamos las expulsiones arbitrarias de nuestros connacionales ordenadas por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y los maltratos a los que han sido sometidas centenares de familias por parte de la Guardia Nacional Bolivariana. Exhortamos al Gobierno venezolano a suspender el cierre de la frontera, las expulsiones de colombianos y a permitir a quienes ya han sido injustamente expulsados recuperar sus enseres y trasladarlos de manera digna y segura a Colombia.

Nuestras iglesias y comunidades, de lado y lado de la frontera, se mantendrán activas en el empeño de brindar a las personas y familias deportadas la asistencia material y el acompañamiento espiritual necesarios para aliviar sus sufrimientos.

3. Ante la difícil situación política y humanitaria en la frontera, que empeora la compleja realidad social y de seguridad de esa región -azotada por el accionar del narcotráfico, del contrabando y de los grupos ilegales- hacemos un urgente llamado a los gobiernos de Colombia y Venezuela para que favorezcan un clima de dialogo que posibilite una solución concertada de la compleja situación fronteriza y de la difícil situación humanitaria de los colombianos expulsados.

Hacemos también un llamado a la comunidad internacional, a la sociedad civil y a las iglesias y comunidades religiosas en Venezuela y América Latina, para que asuman un rol más activo en la defensa de los derechos fundamentales de nuestros connacionales y en la búsqueda  de espacios de entendimiento que logren superar las actuales tensiones entre los países hermanos.

4. Invitamos, por último, a los ciudadanos colombianos y venezolanos a seguir cultivando los sentimientos de mutua estima, fraternidad y respeto que los han unido a lo largo de su historia común, rechazando cualquier indebida incitación a la segregación, el odio, la venganza o a la violencia.

Dios Todopoderoso, padre de todos, nos ayude a construir paz y la fraterna convivencia.

Fuente: Conferencia Episcopal Colombiana



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