Claves de lectura y de interpelación de las elecciones en Cataluña – editorial Ecclesia
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Claves de lectura y de interpelación de las elecciones en Cataluña – editorial Ecclesia

Claves de lectura y de interpelación de las elecciones en Cataluña – editorial Ecclesia

La indiscutible transcendencia de las elecciones en Cataluña del 21 de diciembre (21-D) y la compleja encrucijada que sus resultados han deparado bien merece también una reflexión desde la página Editorial de ecclesia. Queremos hacerlo con objetividad, con la fuerza de los datos, votos y escaños y el respeto absoluto de que estos son acreedores al tratarse de un proceso democrático ejemplar, y rechazando cualquier connotación, tan al uso, de la denominada posverdad, que todo lo manipula.

La participación, excepcional, se situó en 82%, cinco puntos más que en las últimas elecciones autonómicas, el 27 de septiembre de 2015 (en las anteriores, el 25 de noviembre de 2012, fue tan solo del 67,76%). Los resultados finales otorgaron, por primera vez en la historia, la victoria, tanto en escaños como en votos, para Ciudadanos (Cs), una victoria clara, con el 25,4% de los sufragios y 36 diputados de un parlamento de 135. Cs ha sido, además, el partido más votado en las diez más ciudades más populosas de Cataluña.

Es, no obstante, una victoria muy insuficiente para gobernar, tanto, por supuesto por sí mismo, como en coalición con el PSC (17 escaños/13,9% de votos) y con el PP, que ha cosechado un resultado desastroso (4 diputados y poco más del 4% de los sufragios). Y se trata de una victoria muy insuficiente porque, aun sumando -lo cual no estaría del todo claro…- los 8 diputados (7,4% de votos), de CC Podem, el bloque no independentista sumaría tan solo 65 escaños, frente a los 70 del otro bloque: JpC (34/21,7/%), ERC (32/21,4%) y la CUP (4/4,4%).

En relación con la suma de los votos de estos dos bloques, por emplear la terminología política al uso y con todos las reservas ya sugeridas, el primer bloque citado ha obtenido unos dos millones trecientos mil votos, el 52,5% de los sufragios (teniendo en cuenta el 7.41% corresponde a la marca catalana de Podemos; sin él, se quedaría en 45,5%) y el otro bloque, dos millones cien mil, el 47,5% (incluido el pírrico 4,4 de la CUP, que ha perdido seis escaños y cuatro puntos porcentuales). Considerado desde otra perspectiva, el segundo de los bloques, ha perdido número de votos y de escaños en relación a las elecciones de hace algo más de dos años.

Pero, dicho todo lo anterior, es asimismo necesario subrayar que los mismos datos indican, con su completa legitimidad como aval, que es también indiscutible y democrático reconocer que las tres formaciones independentistas han obtenido mayoría absoluta parlamentaria, y que, más allá de pactos todavía no formalizados, si estos se produjeran, llevarían a un Gobierno plenamente legítimo.

¿Y cuál sería la valoración que una publicación como la nuestra puede realizar de todo esto? En primer lugar, reiterar la necesidad imperiosa de respetar los resultados tal como se han  producido. Un respecto que también conlleva su lectura completa.

En segundo lugar, una situación tan polarizada como la que han reflejado las urnas exige, a nuestro juicio, extremar la prudencia y fomentar la concordia y la cohesión social. Quienes gobiernen y legislen han de hacerlo para la entera población catalana, no  solopara dos millones cien mil personas, ni para dos millones trescientas mil… La política es el arte del gobierno y del servicio a la comunidad. Y jamás debería convertirse en causa de división, enfrentamiento y discordia entre los ciudadanos y sus legítimas aspiraciones. Como recordó, en declaraciones de prensa, la víspera de los comicios catalanes, el secretario general de la CEE, “queremos que nuestro pueblo esté cohesionado y unido. La unidad es garantía de progreso, de futuro, de bienestar, mientras que el enfrentamiento y la división, al final, descomponen la sociedad, provocan una debilidad que no es beneficiosa para nadie”,

Así, pues, el mapa electoral del 21-D en Cataluña reclama políticas y políticos de altura, sensatez, generosidad, concordia y priorización del bien común de todos y no solo de una minoría por importante sea. E instrumentos imprescindibles para esto serán el diálogo franco, sincero y digno de la palabra diálogo, el respeto al Estado de Derecho y al orden constitucional y el ejercicio de la búsqueda de fórmulas legítimas de consenso que permitan escuchar todas las voces, sin poner en juego la legalidad vigente, ni fomentar la fragmentación y polarización de una sociedad como catalana que lleva ya demasiado tiempo en situaciones de inestabilidad muy perjudiciales para todos.

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1 comentario

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  • Lo queda claro es que los partidos por la independencia han ganado, no hay que pedir por lo democrático que los que perdieron ganen a nuestro gusto, decir que debe haber mucho respeto , perfecto , habrá que respetar a los ganadores , no podemos comentar como si no hubiera ganado alguien o algunos , ganaron eso es democracia y respetar lo perdido sobre todo el PP, no hagamos un enjuague de palabras , ganaron los independntistas .

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