Iglesia en España Nacional

Clausurada la fase diocesana de Valencia del proceso de canonización del mercedario fray Andrés Garrido

Por Antonio DIAZ TORTAJADA, Sacerdote-periodista

Después de casi 300 años de intentos y ocho años de intenso trabajo, el arzobispo de Valencia don Carlos Osoro clausuró la fase diocesana de la causa y dio el visto bueno final para elevarla al Vaticano del proceso de beatificación del religioso mercedario Andrés Garrido (Vallada, 1663- Xàtiva, 1728), conocido popularmente como ‘Pare Presentat’. Ahora, Roma decidirá.

El camino parece llano, pero la historia de esta causa desaconseja fiarse en exceso. Porque ya en el siglo XVIII se recogieron los testimonios referentes a su vida, virtudes y fama de santidad y de milagros. Pero en el siglo XIX, este costoso proceso informativo y su única copia desaparecieron al ser asaltados los conventos mercedarios de Xàtiva y de Valencia durante la exclaustración de 1835. Luego, en el siglo XX, el destino se volvió a cruzar con el Pare Presentat: En 1925 se reanudaron los trabajos para continuar el proceso de beatificación, pero en 1936 se profanaron sus reliquias en el templo de Santa Tecla y la Mercé de Xàtiva.

Fray Andrés Garrido o el ‘Pare Presentat’, denominación académica, propia de la orden de la Merced, con la que se designaba a un Lector o Catedrático de Teología para que la Orden le concediera el título de Maestro en Teología, nació en la localidad valenciana de Vallada en el año 1663 y murió en Xàtiva en 1728. El religioso mercedario ya gozó durante su vida de una aureola de santidad y son muchas las personas que se han visto favorecidas por alguna gracia física, moral o espiritual por su intercesión.

Seis años después de su muerte comenzaron las averiguaciones para recoger testimonios de la vida, virtudes, fama de santidad y milagros del sacerdote en los lugares en los que había vivido y se interrogó a varios testigos. Este proceso fue custodiado en el archivo del convento de la Merced de Xàtiva hasta que desapareció en la exclaustración de 1835.

Según sus biógrafos, el Siervo de Dios Andrés Garrido se entregó de lleno al sagrado ministerio en el púlpito y en el confesionario, en las visitas a las cárceles y a los hospitales, en su apostolado por los campos y tugurios de pobres y de gitanos. Además, los más pobres y necesitados fueron el anhelo de su inflamado espíritu hasta el fin de sus días.

 

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