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Clausura la 66 Semana Española de Misionología

El Arzobispo de Toledo, Primado de España, y Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y de Cooperación con las Iglesias clausura la 66 Semana Española de Misionología

Don Braulio Rodríguez Plaza afirma que debemos “sentir dentro de nosotros la premura de la misión”

La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo ha participado en este encuentro misionero que, como ha señalado su Delegado Jesús López Muñoz, “es una realidad asentada y dispuesta para contribuir a la misión de la Iglesia Universal”, que sirve para transmitir y profundizar en el carácter misionero de la confesión de fe.

Un año más, y ya son 66 ediciones, Burgos ha acogido la Semana Española de Misionología, bajo el lema “Testigos de la fe… hasta la muerte”. Precisamente el encargado de clausurar esta edición ha sido el Arzobispo de Toledo, y Primado de España, Don Braulio Rodríguez Plaza, que como Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y de Cooperación con las Iglesias ha señalado que debemos “sentir dentro de nosotros la premura de la misión”.

El Arzobispo toledano ha agradecido la participación de todos los asistentes y de manera particular a los que “han participado en mesas redondas, en ponencias, en testimonios, en la liturgia, en el cine fórum”, desarrollando una idea en sus palabras, pensando en los misioneros, para lo que utilizó la primera Encíclica del Papa Francisco, Lumen Fidei, que en su número 56 señala, como ha destacado Don Braulio, “Creí por eso hablé”, desarrollando que se puede hablar de muchas maneras, pero que en el caso de los cristianos y de los misioneros, “porque creímos, hablamos”, que ha llevado en muchas ocasiones “a ser perseguidos” e incluso “a la muerte”, pero “como se ha dicho estos día, es una muerte que se convierte en vida” .

En esa línea, Don Braulio citó la Carta a los Hebreos, que termina con una referencia a aquellos que han sufrido por la fe, “entre los cuales – como señala la Encíclica del Papa Francisco – ocupa un puesto destacado Moisés, que ha asumido la afrenta de Cristo”. Desarrollando este texto, el Arzobispo de Toledo ha insistido en recordar que “el cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento”, pero que da sentido para “convertirlo en un acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona”, como ha quedado manifestado en los testimonios misioneros recogidos en la Semana Española de Misionología.

Citando el Evangelio, también ha recordado como el Señor señaló que “Si me han perseguido a mí, también os perseguirán a vosotros”, como algo normal de aquel que profesa la fe, pero que ese es el sentido que poseemos como cristianos y misioneros, pero también ha querido destacar que “la luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos del mundo”, al contrario, son muchos “hombres y mujeres de fe los que han recibido luz de las personas que sufren”. Don Braulio concluía que expresando que el “misionero se acerca a los que sufren y no pide más explicaciones, sino que acompaña, los acompaña, porque sabe que Dios Padre ha querido compartir con nosotros y se ha acercado a nosotros en el camino de la vida”.

“El servicio de la fe es un servicio al bien común y es siempre un servicio de esperanza, que mira siempre adelante, con la fortaleza en el encuentro con Dios”, también destacó el Arzobispo toledano, porque el “hecho de Jesucristo, muerto y Resucitado, no se puede quitar de la historia de la humanidad”, por eso, “al finalizar esta semana, debemos mirar siempre a la primera comunidad cristiana”.

Previamente, durante el desarrollo de la Semana de Misionología, el Arzobispo de Valladolid, D. Ricardo Blázquez, encargado de abrir las ponencias, ya señaló que “Algo nos faltaría si nos faltaran mártires” llamando la atención sobre “la correspondencia que existe entre las actitudes de los mártires de los primeros siglos y las actitudes de los mártires de hace unos setenta años”.

Además, también afirmó que “el mártir cristiano no es un desesperado que renuncia a continuar viviendo, ni un ‘kamikaze’: ama la existencia y muere perdonando”. Y es que el martirio sólo tiene sentido a la luz de la Resurrección de Cristo, que le da un sentido sobrenatural. “El martirio es como un control de calidad del cristianismo”, afirmó el obispo, y subrayó que es un antídoto contra el relativismo y la cultura actual, en la que nada es absoluto. Es más, según explicó, el martirio nos interpela, para ver si estamos dispuestos a entregarnos hasta el final.

Por ello, Fernando de Haro, escritor de Cristianos y Leones, ha denunciado que la persecución religiosa es un hecho ignorado en la opinión pública, cuando es una violación clara del derecho a la libertad religiosa. El periodista ha subrayado que el martirio recorre la historia de la Iglesia, porque los cristianos testimonian una Verdad superior a los gobiernos de turno, y se convierten así en minorías “incómodas”. Ha subrayado igualmente la importancia de la transmisión de la fe, una fe que no es abstracción ni sentimentalismo. “El mártir muestra un apego a Cristo presente y real, que es más importante que la vida, y por eso transmite la fe”, ha afirmado. Como ejemplo, ha hablado de Li Dao Min, sacerdote católico en un campo de concentración de China, que sólo con su forma de vivir –no podía decir que era sacerdote-, convirtió a un compañero de celda.

Informar sobre el martirio cristiano: tarea políticamente incorrecta

Por primera vez, cuatro periodistas de las cuatro cabeceras nacionales de información general –La Razón, ABC, El Mundo y El País-, han participado conjuntamente en una mesa redonda. En un acto único, los comunicadores han hecho un diagnóstico de la relación entre los medios de comunicación y la Iglesia y la forma de contar el martirio, a título personal. La falta de profesionales de la comunicación en la Iglesia y los prejuicios ideológicos son los principales obstáculos que se han detectado.

“Los medios de comunicación y la Iglesia son como un matrimonio mal avenido”, explicó Laura Daniele, responsable de la información religiosa del diario ABC. La periodista ha lamentado la falta de profesionales de la comunicación que sepan transmitir las noticias religiosas con un lenguaje actual y fresco. En la otra cara de la moneda, según ha explicado Daniele, la secularización en los medios de comunicación es pronunciada, de forma que el protagonismo de la Iglesia está decreciendo. “La Iglesia no puede dejar pasar la oportunidad de seguir siendo una institución protagonista”, afirmó.

José Beltrán, jefe de redacción de sociedad del diario La Razón, ha subrayado el protagonismo de los misioneros, como corresponsales y embajadores: viven en los territorios de misión con todas las consecuencias, pero su mirada es la de un español. Esto les convierte, según ha explicado el periodista, en testigos excepcionales de las noticias no sólo religiosas, sino también de la sección de internacional de su periódico. “En la Iglesia hay que aprender de los misioneros, que no tienen miedo a comunicar y siempre están disponibles”, afirmó.

Por parte del diario El Mundo, ha intervenido Fernando Lázaro, padre fundador de la cabecera y periodista especializado en Seguridad Nacional y terrorismo. Ha comenzado su intervención recordando a una tía suya, misionera en Brasil, que de pequeño le contaba las aventuras de la misión. “¿Por qué estas batallas no son publicadas? ¿Qué es lo que falta?”, preguntó el periodista. Más allá de la crisis de valores de los medios de comunicación, Lázaro dio unos consejos prácticos para comunicar las noticias eclesiales. Subrayó la importancia de la relación personal de las instituciones de la Iglesia con los periodistas, ofreciéndoles noticias con gancho actuales, siempre teniendo en cuenta la idiosincrasia del periódico. “Los misioneros son un gran ejército, tienen un gran despliegue mundial, así que cada día surgen muchas noticias de todo el mundo” afirmó el comunicador. “Si el periodista no sale a buscar la noticia, os tenéis que acercar a los medios”, concluyó.

Por último, Jorge Marirrodriga expuso a título personal su opinión sobre los problemas de la información religiosa, como periodista de internacional de El País. Se ha lamentado de que se omite el aspecto religioso de cualquier noticia política o internacional, aunque sea esencial a lo acontecido. “Muchas veces, informar de la muerte de los cristianos es incómodo”, afirmó. Esto es así debido a las luchas ideológicas internas de España, y a la lógica de los medios. Ante eso, Marirrodriga ha instado a los católicos a ir a buscar a los periodistas, y a comunicar las noticias que suceden en la Iglesia aunque se cierren puertas. “La sociedad española tiene derecho a conocer lo que está sucediendo verdaderamente”, culminó.

El toledano Padre Luis Pérez, misionero javeriano, afirma que del secuestro en Sierra Leona volvió “visceralmente convencido de la fe”

Esta Semana de Misionología también ha contado con los testimonios de misioneros que han sufrido en primera persona la persecución y el martirio de sus compañeros, como es la vivencia del Padre Luis Pérez, misionero javeriano en Sierra Leona más de 25 años, fue secuestrado por los rebeldes, y vivió la muerte de cuatro Hijas de la Caridad que habían sido capturadas con él. Ante un primer momento de miedo y fracaso, el misionero ha explicado que el secuestro le ayudó a encontrar a Cristo real, presente en el sufrimiento. “Cuando llegué a Sierra Leona, creía en Dios. Después de mis años de misión, puedo decir que estoy convencido de que la fe es real”, afirmó el misionero, que dijo que el secuestro había sido para él un don, eso sí, amargo. El misionero javeriano por ello señala que “el secuestro supuso la plenitud nueva en la vida, con un sentimiento de gratitud, que me demostró que la fe es eficaz”.

En esta situación límite, “llegué a aceptar la posibilidad de la muerte, con cordialidad, con paz, con serenidad”, señalando personalmente que “el don de la fe es una realidad que pude percibir visceralmente, no solo de corazón y mente”, porque “si el Señor nos había mandado verdaderamente estábamos en sus manos”.

Este misionero se siente un afortunado, porque “cuando fui a Sierra Leona creía en Cristo, pero cuando regresé a Toledo lo afirmaba”, reiterando que “regresé visceralmente convencido de la fe”. Aunque también es verdad que Luis Pérez destaca que pasó más miedo “en su regreso a Toledo, que durante el propio secuestro en Sierra Leona”.

Por todo ello, el Delegado de Misiones de Toledo, Jesús López Muñoz, que ha valorado muy positivamente la participación de la Delegación Diocesana toledana en este encuentro misionero, ha destacado que esta Semana “es una realidad asentada y dispuesta para contribuir a la misión de la Iglesia Universal”, que sirve para transmitir y profundizar en el carácter misionero de la confesión de fe.



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