Iglesia en España

Clausura del III Foro Internacional Familia y Mujer

Clausura del III Foro Internacional Familia y Mujer

El III Foro Internacional Familia y Mujer confrontó la antropología cristiana con el transhumanismo, el antinatalismo, el pansexualismo y la ideología de género

Los ponentes observaron que los “ismos” de la cultura actual tienen vocación totalitaria, pues pretende una autonomía total del individuo frente a la naturaleza humana dada por Dios

 

“El concepto de persona ha nacido del cristianismo, antes existían ciudadanos, pero solo eran quienes tenían esa condición jurídica”, destacó José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, quien inauguró el III Foro Internacional Familia y Mujer, celebrado del 28 al 30 de abril en el pueblo madrileño de El Escorial. Evento organizado por la Federación de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA), asistieron más de 120 personas llegadas desde varios países (Ecuador, Perú, Bolivia, Congo, entre otras) y de varias ciudades españolas (Madrid, Gijón, Barcelona, Valencia, Cartagena, Murcia…)

El obispo de San Sebastián enfatizó que la antropología más adecuada ha sido la de Juan Pablo II, “muy superior a la de los pontificados precedentes y posteriores” y acudió continuamente en su intervención al magisterio del papa polaco, “verdadera providencia de Dios para nuestro tiempo”, sobre todo en desarrollar el concepto de la “teología del cuerpo”, “on lo que dio argumentos nuevos para una exposición y comprensión más amplia y racional para hablar del amor humano y de la espiritualidad y moral matrimonial”.

La rebelión contra la Humanae vitae: el suicidio de Europa

Munilla enfatizó el magisterio de Juan Pablo II, ya que “su antropología fue providencial, pues hubo en 1968 una rebelión contra la Humanae vitae, que hacía imperiosa la necesidad de encontrar nuevas formas de expresión y reflexión en la Iglesia para hablar del amor humano”. Para el prelado donostiarra, esta contestación a la encíclica de Pablo VI “fue el suicidio de Europa, cerrándose a la vida y a la unidad espiritual”, al que se añadiría posteriormente el reconocimiento del aborto como derecho en las legislaciones europeas.

La fractura, también dentro de la Iglesia, provocó el dualismo y, en suma, la separación del espíritu del cuerpo, que ha hecho crecer la tentación de considerar –recordó Munilla una catequesis de Juan Pablo II- el cuerpo humano fuera de las categorías de la semejanza con Dios, que ha sido un verdadero drama por su enfoque dualista”.

 

Hacer de “·coche-escoba”

Con todo, Munilla afirmó que no es cierto que “el lenguaje hipersexual haya traído felicidad; ha traído mucho sufrimiento. Uno no se acostumbra a ser usado y a no a ser amado y eso crea muchas heridas afectivas”, concluyó. El prelado donostiarra animó a todos a acompañar a las personas, a ser pacientes, respetar sus tiempos, como Dios respeta el nuestro, y a no “rebotarse cuando oímos todo tipo de improperios para estar disponibles en los momentos de Gracia. Tenemos que hacer de coche escoba, pues las heridas están ahí y brotan cuando menos lo esperamos”.

La esquizofrenia de la cultura actual

Con “Cuerpo y belleza: desafíos actuales para la mujer y el varón”, abrió María Teresa Russo la segunda jornada de esta actividad. La profesora de la Universidad Romana TRE argumentó lo relativo a que “la filosofía acentúa la ambivalencia del cuerpo (la empatía se ve en la cara); el cuerpo refleja a la persona, pero por otro lado, hay que descifrarlo y no siempre nos expresa claramente. De ahí su carácter epifánico y enigmático”.

Consideró también lo que a su juicio es una manifestación de la esquizofrenia de la cultura moderna, como es la desconsideración hacia el cuerpo-naturaleza que propone la ideología de género y, por otro lado, su exaltación frívola por el culto al cuerpo “que se oficia en los nuevos templos (gimnasios) y con los nuevos sacerdotes (dietistas, entrenadores personales…)

Se preguntó sobre la belleza y, sin dejar de reconocer la belleza armónica, recordó el gesto del Papa Francisco cuando abrazó a una persona con una enfermedad rara, aspecto por el cual nunca había sido abrazado por su propia familia, y lo cual le llevó a manifestar “que había tocado el cielo” cuando lo hizo el Pontífice.

 

Las políticas antinatalistas de la ONU dictadas por la masonería

Tras las conferencias sobre la interioridad del varón y de la mujer, esta última basada en las consideraciones de la filósofa judía convertida al cristianismo Edit Stein, se abordó la tarde con la intervención del profesor del CEU Alberto Bárcena. Acusó a la masonería de estar detrás de todas las políticas abortivas y antinatalistas que ha propiciado la ONU en los últimos años, organismo, al que acusó de “haber supeditado las ayudas económicas a los países subdesarrollados a que las pusieran en práctica”. No en vano la intervención de Bárcena se llamó “Crisis demográfica o espiral de la muerte”. El profesor de Historia del CEU denunció la existencia de “una ingeniería social que va en contra de los derechos fundamentales del hombre” y acusó a la ONU “de tratar de eliminar la fertilidad en el planeta”.

Puntualizó, por ejemplo, que “en España, la natalidad se encuentra por debajo de la tasa de reposición, por lo que –subrayó- vamos a la extinción”. Abundó en esta línea, indicando que “el porcentaje de la población joven en España se ha desplomado, mientras  qule tenemos un cien por cien más de jubilados que en 1970”. Incidió también en que las políticas económicas y laborales no ayudan a revertir la situación y muchas “mujeres tienen que renunciar a ser madres, porque se encuentran toda clase de trabas para llevar a cabo la maternidad”.

En esta vorágine antinatalista está también nuestro país con las políticas desfavorecedoras de la maternidad, realizadas desde los gobiernos central y autonómicos. Esto sucede, denunció porque “no hay ningún partido en España que no tenga infiltración masónica”, organización plurinacional que es la que comanda estos planteamientos en todo el mundo, subrayó.

 

Transhumanismo e ideología de género: naturaleza y humanidad

Para concluir la jornada del 29 de abril, Elena Postigo, doctora en bioética y profesora de la Universidad Francisco de Vitoria, abordó el paradigma transhumanista, del que aseguró que es “un intento de “reducir únicamente al ser humano a su componente biológico, perseguido de igual modo por la ideología de género, pues ambos intentan eliminar la naturaleza humana, como dada”.

Denunció que está corriente propuesta por intelectuales y científicos transhumanistas en universidades de élite de Estados Unidos e Inglaterra persigue “el deber moral de mejorar y alterar al ser humano, para hacerlo más perfecto, desechando en el camino a los imperfectos, en principio en el laboratorio, pero luego quién sabe hasta dónde quieren llegar”, se preguntó. Recordó que manipulan a óvulos de laboratorio y dijo que su “objetivo es llegar al posthumanismo sin poner cortapisas a que pueda ser un ser mitad hombre, mitad máquina”.

Sus aplicaciones llegan al terreno de la moral, creando, dijo, “fármacos y sustancias que alteran y potencias nuestras facultades intelectuales”, o aplicaciones para modular el carácter “que controlan mediante pastillas”.

Recordó que el propio Fukuyama ha alertado sobre los efectos que podrían tener estas prácticas, lo que le llevó a calificar “el transhumanismo como la ciencia  más peligrosa de nuestros días”.

Pansexualismo y educación afectivo-sexual en la familia

Nieves González Rico, sexóloga y directora de la Fundación Desarrollo y Persona, habló sobre el vaticinio que ya hiciera la Familiaris consortio sobre el pansexualismo actual y señaló a los grandes poderes de generar y alimentar la industria sexual que persigue “deconstruir al ser humano, reduciendo la maravilla de la sexualidad a genitalidad y placer, que llega a proponer vivirlo en soledad, gracias a Internet”. La sexóloga denunció que “la lógica del don, una de las facetas de la sexualidad, ha sido reducida a consumo e industria, con un mercado inmenso”, apuntó.

Rico no se quedó en la queja y pidió la implicación de los padres, de las asociaciones, de los colegios y de la Iglesia en la educación sexual, bajando al terreno de cómo perciben e interiorizan los niños y jóvenes la sexualidad. “Hay que oír a los jóvenes y no escandalizarse por su lenguaje descarnado, decir a los niños de 3 a 5 años de dónde vienen los niños, cómo entran en el vientre de la mujer, por qué se besan papa y mama…”. A los adolescentes, decirles que “pueden amar porque tienen cuerpo y explicarles por qué tienen erecciones, a hablar de masturbación en casa o por qué los chicos tienen pene y las chicas vulva,  por qué estas tienen el moco uterino, por qué se lubrica la vagina que nos permite amar en nuestra realidad corporal. Estamos hecho para amar!!!”, subrayó.

Animó a los asistentes a implicarse en esta tarea, en la que se trata más de hacer en base a las circunstancias personales que de asumir cargas imposibles de llevar. Subrayó la importancia de “un acompañamiento profundo” y recordó el enfoque del papa Francisco “que pide actualizar nuestra forma de acoger a las personas y no necesitamos ir contra nada porque la belleza atrapa y tiene más poder que la reducción de la sexualidad que se nos proponen”.

Con las conferencias-coloquio tituladas “España: doce años del divorcio exprés.Técnicas de manipulación. Legislaciones: dinero y privilegios”, a cargo del profesor del CEU Elio Gallego; y “Como lograr  desarrollo integral de los hijos”, desarrollada por la pedaS Teresa Vargas Aldecoa, pedagoga y profesora del máster Juan Pablo II finalizó este evento, que clausuró el obispo de Getafe, Joaquín Andújar, quien presidió también estas dos últimas intervenciones.

Enrique Chuvieco

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