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Clausura del II Congreso Mundial Sanjuanista

Clausura del II Congreso Mundial Sanjuanista

La última jornada del Segundo Congreso Mundial Sanjuanista dio inicio con la ponencia de Bernard McGinn, teólogo católico estadounidense, estudioso de la espiritualidad, considerado el principal estudioso de la tradición mística de occidente, cuya conferencia llevó como título “Juan de la Cruz en la tradición de la mística de la oscuridad”.

cGinn comenzó con este texto de los Salmos: “Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra, que la luz se haga noche en torno a mí», ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día” (Sal 138 (139):11-12), porque es el pasaje bíblico favorito de Juan de la Cruz para expresar la relación dialéctica entre el día y la noche, la oscuridad y la luz en el camino a Dios, y habla de la compasión que debemos tener para almas en medio de la “tempestuosa y espantosa” noche pasiva del espíritu. El ponente presentó también algunas reflexiones sobre el uso del lenguaje de la oscuridad en Juan de la Cruz, especialmente en la Noche Oscura, a la luz de lo que los académicos franceses de misticismo han llamado “la mystique ténèbre”, “la mística de la tiniebla”. Por supuesto, debemos recordar, dijo el ponente, que no hay ninguna mística de la oscuridad sin una mística de la luz. Incluso en la Noche Oscura, Juan de la Cruz entrelaza ambas polaridades, aunque haciendo hincapié en el lado de las tinieblas, aflicción, purificación y negación. En una segunda parte, el teólogo McGinn subrayó que, en el Segundo Libro de la Noche Oscura, el corazón de la mística oscura del carmelita San Juan de la Cruz emerge, la purificación de las tres potencias del espíritu y la inherente aflicción lleva al alma por el camino de la fe. La aniquilación de las potencias, o al menos sus operaciones naturales, es un tema importante aquí. La aniquilación, sin embargo, no afecta la naturaleza del alma como tal, o incluso las facultades en sí mismas, sino es la destrucción de sus modos naturales de operación. La contemplación oscura purga y aniquila el intelecto de “luz natural” (su madera natural).

La Noche: epifanía y oportunidad existencial”, fue el título de la última conferencia del Congreso, y la impartióNatalia Plà, doctora en filosofía. Según Plà, la noche oscura es epifánica porque revela la verdad de “toda” la vida, en su cara dura, pero también en su cara luminosa cuando desemboca en la “noche dichosa”. Y es fundamental hablar de ambas en los itinerarios creyentes, porque así se constituye la oportunidad de una plenitud de vida. No hay que olvidar, añadió la ponente, que la dimensión purgativa de la noche oscura es una vía para crecer en el amor verdadero. De ahí que todo el texto de la obra sanjuanista se pueda leer como una didáctica para el “amor con”, que así se describe la unión de perfección. Natalia consideró que en una lectura de la Noche Oscura en clave de aportación a la vida contemporánea, vemos que recuerda el carácter procesal de la vida humana (frente a la inmediatez y el abordamiento quirúrgico de las dificultades); sufre de la confusión terminológica vigente (que refleja la confusión vital que subyace a ella); queda afectada por el tono de superficialidad y banalidad (y contrapropone ahondar en todas las experiencias vitales, dolorosas o gozosas); recupera la dimensión pasiva de la vida humana (que recoloca los excesos del voluntarismo y el ego); y desemboca, necesariamente en una actitud de abandono que implica entrega del entendimiento así como pérdida de poder y radicación en la confianza. Esta es la tesitura en que coloca la unión de amor con Dios, inefable pero transparentada por los místicos, afirmó Natalia Plà.

La palabra de clausura la pronunció el Padre Francisco Javier Sancho Fermín, Director de la Universidad de la Mística. A continuación presentamos una parte de ella: “Hemos aprendido con Juan de la Cruz, y con la ayuda de los casi 40 ponentes de este congreso, que la Noche es una ocasión, una oportunidad, un espacio de toma de conciencia para crecer, para superar los condicionantes e igualmente para transformarnos en más humanos y más divinos. Con el aval de tantas perspectivas como se han presentado en estos días tenemos la certeza de que Juan de la Cruz no sólo es un gran místico y poeta. Es un enamorado profundamente de Dios, y por eso mismo del hombre. Conoce las entrañas de nuestro ser y motivaciones, y hasta lo podríamos designar como un auténtico psicólogo del espíritu, llegando a evidenciar la grandeza del hombre, pero también los engaños a los que el mismo hombre puede verse sometido y anulado en su humanidad. El mundo de hoy necesita de Juan para sanar su alma desolada y aniquilada, necesitada más que nunca de maestros capaces de hacernos resurgir de las cenizas de nuestra miseria.

Confío que este mensaje que ha podido llegar en estos días a dos millares de personas de todo el mundo, sea un aliciente que nos lleve a todos a comprometernos con la obra de Juan: dar luz, aprovechar la ocasión de las oscuridades de nuestro mundo, de nuestra propia vida, para crecer, para asentarnos en la felicidad y en el reconocimiento experiencial de un Amor siempre más grande, más infinito, más incondicional: el amor de un Dios que como Madre amorosa desea que todo se convierta en mediación hacia la plenitud… El hombre de hoy sigue sufriendo tantas carencias y necesidades. Con Juan de la Cruz es hora de que tomemos conciencia que más allá del hambre de pan, de bienestar o ausencia de guerras, hay un hambre mucho más profunda, que mientras no sea saciada difícilmente se resolverán las otras hambres: el hambre de plenitud de sentido, el hambre de un amor capaz de llenarlo todo de valor, el hambre de una luz que no se apague, que no esté condicionada por los vaivenes del tiempo o de la historia, el hambre o la sed de superar las negatividades del presente del ser humano”.

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