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Ciudad Real despide a Algora, el obispo de la Pastoral Obrera, una persona «íntegra» y «sin zonas oscuras»

«Una persona íntegra, con una personalidad bien definida, sin zonas oscuras, que en el trato con él daba a conocer con espontaneidad, al igual que sus prioridades humanas, espirituales, pastorales y sociales». Así ha definido el obispo de Ciudad Real Gerardo Melgar a su predecesor en la sede, Antonio Algora, en la misa funeral por el eterno descanso de su alma que ha presidido en la mañana de este sábado, 17 de septiembre, en la seo castellano-manchega. La ceremonia ha sido concelebrada por los arzobispos de Madrid, Carlos Osoro, y Toledo, Francisco Cerro, así como por los obispos de Albacete, Córdoba, Sigüenza-Guadalajara, Teruel y uno de los obispos auxiliares de Madrid, José Cobo. Durante las exequias, realizadas con las consabidas medidas de seguridad a causa de la pandemia, ha sido leído un mensaje de pésame remitido por el Papa Francisco.

El funeral ha comenzado a las 11 de la mañana con la recepción del féretro en la puerta de la catedral por parte de familiares y amigos. Ya en el interior, con la caja mortuoria al pie del altar, han sido colocados sobre ella las insignias episcopales: casulla, mitra, báculo pastoral y evangeliario. En su homilía, monseñor Melgar ha remarcado que uno de los aspectos más importante de don Antonio fue la petición de coherencia de vida a todos, tanto a los miembros de la Iglesia como a los representantes públicos. El obispo prior (de las órdenes militares) ha desvelado que poco antes de morir, este le dijo: «Estoy sereno y en las manos de Dios y dispuesto a aceptar lo que Dios quiera de mí». «La muerte de don Antonio —ha añadido— deja nuestro corazón roto a la vez que nos interpelan aquellas palabras de Cristo en el Evangelio de san Mateo que resuenan de forma especial hoy: “Velad, porque no sabéis ni el día ni la hora”».

Entre las autoridades presentes en la catedral para dar el último adiós al prelado aragonés estaban Su Alteza Real, D. Pedro de Borbón Dos Sicilias, la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, y el presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Caballero, así como representantes de los partidos políticos, autoridades civiles y militares, miembros de la judicatura y una ajustada presencia de sacerdotes y fieles de la diócesis. La ceremonia fue seguida a través del canal diocesano en Youtube por más de un millar de personas. Ha sido inhumado en la vía sacra de la catedral, a continuación del primer obispo diocesano, Rafael Torija de la Fuente, fallecido en marzo de 2019.

Muerte por covid-19

Monseñor Antonio Ángel Algora Hernando murió en la tarde del pasado día 15 en el hospital de La Paz de Madrid, donde llevaba ingresado desde el pasado 27 de septiembre, enfermo de covid-19. Tenía 80 años y es el primer prelado español que muere por complicaciones derivadas del letal virus.

Nacido en La Vilueña (Zaragoza) el 2 de octubre de 1940, había cursado los estudios eclesiásticos en el seminario diocesano de Madrid, siendo ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1967 y quedando incardinado en la entonces archidiócesis de Madrid-Alcalá. Estudió también Sociología en el Instituto Social León XIII, de la Universidad Pontificia de Salamanca en la capital.

Fue consagrado obispo por el entonces nuncio en España Mario Tagliaferri el 29 de septiembre de 1985. Su primer destino fue la diócesis de Teruel-Albarracín, en la que estuvo 18 años, antes de ser trasladado por Juan Pablo II en 2003 a su segunda y última sede: Ciudad Real, que pastorearía hasta su renuncia por edad en 2016. Tras su «jubilación» se trasladó a vivir a Madrid, celebrando la Eucaristía a diario en la parroquia Santa María la Mayor y San Julián, en el distrito madrileño de Tetuán. En total, ejerció el ministerio sacerdotal durante 52 años.

Su vida estuvo siempre vinculada a la Pastoral Obrera y el mundo del trabajo. Desde 1968 a 1973, desempeñó el cargo de consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá de Henares, sustituyendo en 1978 como consiliario del centro de Madrid al fundador, Abundio García Román. En la Conferencia Episcopal, dentro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, fue el obispo responsable del Departamento de Pastoral Obrera. También en la CEE, perteneció desde 1993 al Consejo de Economía, siendo el obispo responsable del Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia. Fue asimismo presidente de la Fundación Pablo VI y, en los años en los que fue obispo de Ciudad Real, copresidente de la Comisión Mixta Iglesia-Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En el momento de su muerte era igualmente miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción humana.

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