Opinión

Circuncisión y purificación

Comentando santo Tomás de Aquino los pasajes evangélicos de la Circuncisión y Presentación del Niño Jesús en el Templo, cuarenta días después del Nacimiento como lo prescribía la Ley de Moisés, escribe sobre las ofrendas que sus padres, María, Madre Virginal, y san José su padre legal ofrecieron a los sacerdotes, la tórtola y la paloma: “Todavía estas aves convienen como figuras, pues la tórtola que es ave locuaz significa bien la  predicación y la confesión de la fe; y porque es animal casto, significa la castidad; y porque es animal solitario, significa la contemplación. La paloma es animal manso y sencillo, que significa la mansedumbre y la sencillez. Es animal que vive en bandadas, y con esto significa la vida activa. Con semejantes ofrendas se significa la perfección de Cristo y sus miembros. Una y otra, por el hábito que tienen de arrullar, designan el llanto de los santos en la vida presente; pero la tórtola que es solitaria significa las lágrimas de la oración; mientras que la paloma, que vive en manadas, significa  las oraciones públicas de la Iglesia. Sin embargo, de cada uno y otro animal se ha de ofrecer una pareja, porque la santidad no está solo en el alma, sino también  el cuerpo”.

Esta forma espiritual y simbólica de comentar los textos de la Sagrada Escritura nada tiene que ver con las modas de hoy  intentan desmitificar la Palabra de  Dios, para reducirla a teorías ingeniosas carentes de sentido auténtico.

Fidel García Martinez

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