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Círculo de Silencio en Cáceres por el cuidado del Medio Ambiente

Círculo de Silencio en Cáceres por el cuidado del Medio Ambiente

El jueves 30 de mayo, a las 20 horas en la Plaza de San Juan de Cáceres, como cada último jueves de mes, Cáritas convoca a la sociedad en el Círculo de Silencio, por el cuidado del Medio Ambiente.

8,3 millones de toneladas de plástico, creadas en los últimos 60 años, cuya mayor parte (el 70%) se acumula en alcantarillas, y en océanos, ingeridos por peces y criaturas marinas, un alarmante número de muertes relacionadas con problemas causados por la contaminación en el aire, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, la gran concentración de gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad, pulmones del planeta, la degradación de los recursos naturales están teniendo un efecto desproporcional sobre la población, sobretodo en la más pobre del mundo.

Tal y como dice el Papa Francisco “el ambiente humano y el ambiente natural se degradan en conjunto”. Problemas que “no encuentran suficiente espacio en las agendas del mundo”. Cáritas llama al compromiso a asumir nuestra responsabilidad individual y colectiva de hacer todos los esfuerzos para mejorar como personas y organizaciones, y alentar a otros a hacerlo en lo que a cuidar del medio ambiente se refiere.

El Círculo se celebrará al mismo tiempo y por la misma causa en 17 municipios más de la Diócesis, en Salamanca y en Beja, Portugal.

Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres. 27 de mayo de 2019

 

MANIFIESTO POR EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE

MAYO 2019

Hoy más que nunca tenemos la convicción de que todo está interrelacionado y el cuidado auténtico de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, de la justicia y de la fidelidad a los demás. En este círculo de Silencio se invita a «ver-juzgar-actuar». A actuar tanto a nivel individual como colectivo. Las acciones personales en favor de las cuestiones ecológicas se contraponen a la lógica de la violencia, de la explotación, del egoísmo. Pero actuar también significa pronunciarse a favor de la tierra; ejercer influencia por la preservación de recursos en riesgo de agotamiento; y dar voz a quien no la tiene a nivel político, económico, social y cultural.

La degradación de los recursos naturales tiene un efecto desproporcional sobre la población más pobre del mundo, ya que su supervivencia depende directamente de los bienes y servicios ambientales proporcionados por la naturaleza diariamente: casi el 90% de la producción económica de las personas que viven en extrema pobreza proviene de la riqueza natural.

Es alarmante el número de muertes relacionadas con problemas causados por la contaminación en el aire, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, según el informe, que corrobora una investigación de la Organización de las Naciones Unidas, presentado por investigadores del Foro Internacional de Sociedades Respiratorias. De igual manera, se vuelve preocupante la cantidad de plástico producido por el planeta (8,3 millones de toneladas, creada sólo en los últimos 60 años), cuya mayor parte ( el 70%) se acumula en alcantarillas, y en océanos, que están siendo ingeridos por los peces y otras criaturas marinas.

Necesitamos un cambio radical en la forma en que manejamos los restos del plástico, como forma de reducir la gran concentración de gases de efecto invernadero, o la pérdida de biodiversidad, pulmones del planeta. La humanidad debe tomar conciencia de la necesidad de cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento.

Tal y como dice el Papa Francisco «el ambiente humano y el ambiente natural se degradan en conjunto», alcanzando los más débiles. Problemas que «no encuentran suficiente espacio en las agendas del mundo». Por eso recuerda que «un verdadero enfoque ecológico siempre se convierte en un enfoque social, que debe integrar la justicia en los debates sobre el medio ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres».

Hoy en este círculo de silencio asumimos nuestra responsabilidad individual y colectiva de hacer todos los esfuerzos para mejorar como personas y organizaciones y alentar a otros a hacerlo en lo que al cuidar del medio ambiente se refiere y dejar para las generaciones futuras un planeta limpio, verde y sostenible, al final somos todos habitantes de esta casa común.

 

 

Nos comprometemos y apelamos a la comunidad para que:

– Seamos personas de apoyo que capaciten a las comunidades y públicos con quien trabajamos para cuidar de esta casa común.

– Aprendamos a valorar el bien y lo simple para percibir que podemos ser felices y hacer a los demás felices con muy poco.

– Pensemos todos los días en un pequeño cambio que nos haga más cuidadosos con lo que nos rodea.

– Apreciemos la variedad de los animales y plantas que nos rodean y respetemos su hábitat.

– Incentivemos a los demás a involucrarse individual y comunitariamente con el medio ambiente.

– Seamos responsables y comprometidos.

– Aprendamos a cuidar de nuestra casa común, nuestro planeta.

– Reconozcamos que lo más importante son las personas y entendamos que no todo depende de la ciencia o de la tecnología.

 

Construyamos juntos un mundo más justo.  COMPARTIENDO COMPROMISO

Este Círculo HOY se hace más grande, porque se celebra en este momento y por la misma causa, en 17 localidades de nuestra Diócesis, en Salamanca y en Beja (Portugal).

Nos volvemos a ver aquí en el Círculo de Silencio, el último jueves del mes de junio. Gracias

 

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