Revista Ecclesia » Cinco mensajes del Papa Francisco para la III Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores
El Papa Francisco saluda a una mujer en el Vaticano. Foto: Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.
Vaticano

Cinco mensajes del Papa Francisco para la III Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores

Francisco presidirá en la basílica de San Pedro una Eucaristía en la que participarán abuelos con sus nietos, ancianos que viven en residencias y mayores comprometidos en parroquias

Este domingo, 23 de julio, la Iglesia celebra la III Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, una cita que surgió de la iniciativa del Papa Francisco. Él presidirá una Eucaristía en la basílica de San Pedro, donde se darán cita más de 6.000 personas, muchos de ellos, según ha anunciado el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, serán abuelos acompañados por sus nietos y familias, ancianos que viven en residencias y personas mayores comprometidas en la vida parroquial y diocesana.

Las celebraciones tendrán lugar, además, por todo el mundo, pues el citado dicasterio ha invitado a todas la diócesis a organizar al menos una Eucaristía en esta fecha. En Canadá, por ejemplo, los obispos han invitado a los jóvenes a visitar a una persona mayor, en línea con la solicitud que ha hecho Francisco a todos aquellos que van a participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa.

Como es habitual, el Papa publica un mensaje ad hoc para este día y que toma como . Estos son las cinco ideas principales que propone.

1

«La amistad con una persona anciana ayuda al joven a no reducir la vida al presente y a recordar que no todo depende de sus capacidades. Para los más ancianos, en cambio, la presencia de un joven les da esperanza de que todo lo que han vivido no se perderá y que sus sueños pueden realizarse».

2

«Quien se concentra solo en lo inmediato, en conseguir beneficios para sí rápida y ávidamente, en tener todo enseguida, pierde de vista el actuar de Dios. Su proyecto de amor, por el contrario, atraviesa pasado, presente y futuro, abraza y pone en comunicación las generaciones».

3

«Los invito a pasar de la imaginación a la realización de un gesto concreto para abrazar a los abuelos y a los ancianos. No los dejemos solos, su presencia en las familias y en las comunidades es valiosa, nos da la conciencia de compartir la misma herencia y de formar parte de un pueblo en el que se conservan las raíces. Tanto la Iglesia como la sociedad los necesita. No permitamos que sean descartados».

4

«La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores quiere ser un pequeño y delicado signo de esperanza para ellos y para toda la Iglesia. Renuevo mi invitación a celebrar esta jornada, poniendo en el centro la alegría desbordante de un renovado encuentro entre jóvenes y ancianos».

5

«A ustedes, jóvenes que se están preparando para ir a Lisboa o que vivirán la Jornada Mundial de la Juventud en sus lugares de origen, quisiera decirles: antes de ponerse en camino vayan a encontrar a sus abuelos, hagan una visita a un anciano que esté solo. Su oración los protegerá y llevarán en el corazón la bendición de ese encuentro. A ustedes ancianos les pido que acompañen con la oración a los jóvenes que van a celebrar la JMJ».



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