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Chile: Gran interés por la la exhortación apostólica del papa Francisco, Amoris Laetitia

Chile: Gran interés por la la exhortación apostólica del papa Francisco, Amoris Laetitia

Por el gran interés que ha suscitado la exhortación apostólica del papa Francisco, Amoris Laetitia, la Librería Pastoral de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) ha lanzado una segunda edición. El texto es el fruto de dos sínodos, uno extraordinario y el segundo ordinario, realizados en 2014 y 2015 respectivamente y que aborda el tema del amor en la familia. Su nombre, traducido al castellano, es “La alegría del amor”.

“Amoris Laetitia resume muy bien los dos sínodos”, señala monseñor Bernardo Bastres, obispo de Punta Arenas y presidente del Área Agentes Evangelizadores de la Conferencia Episcopal, además de obispo director de la Comisión nacional de Pastoral Familiar, que participó en la segunda instancia, en el sínodo ordinario de 2015.
También se ocupó durante meses en la elaboración de las sugerencias, que a partir del trabajo de distintas comunidades y de los propios obispos, envió la Conferencia Episcopal chilena al Vaticano para aportar en este gran tema.

– ¿Cuál la novedades que trae esta exhortación que ha causado tanto interés?, esto es lo que nos comparte el obispo Bastres:

En primer lugar me llamó mucho la atención el nombre. En el segundo sínodo, en el ordinario, le propusimos al Papa con mucha fuerza, que cuando se planteara el amor conyugal, el matrimonio, se hiciera de manera positiva, así como había sido presentada en el Evangelii gaudium. El Evangelio no es algo que venga a oprimir, sino a dar esperanza. “La alegría del amor” es un nombre que da señales de que el Papa recoge lo que dicen los obispos.

Por otra parte creo que el texto en general recoge muy bien lo resuelto en los dos sínodos, y que la gran novedad es que presenta el amor conyugal como un bonito desafío a crecer, a caminar, y que da esperanza. En vez de ser presentado solo con normas, es mostrado desde el punto de vista bíblico, de la tradición. Enfrenta los problemas actuales pero al mismo tiempo hace ver que la propuesta de la Iglesia tiene que ver con la realidad del hombre hoy.

-¿Es lo que se esperaba?

Primero que nada quiero decir que los obispos de Chile estamos contentos porque el texto nos cita, cuando dice que el amor es real y no de ilusión. Es esa famosa frase que alguna vez dijo el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal, que el amor no un ideal sino algo concreto.

Por otra parte creo que recoge muy bien el sentir de la Iglesia universal, en la que no siempre el parecer de un episcopado predomina sobre otros. Hay que pensar que en el segundo sínodo éramos más de 270, que representábamos a muchas conferencias episcopales. Además de ello se incluyeron los aportes de las universidades, de los laicos, y de diferentes comunidades, así es que el parecer mayoritario está reflejado allí, y por eso ha tenido tan buen aceptación, salvo por aquellos que quisieron encasillar la exhortación en lo que ellos creían que era lo más importante. Lo más relevante es lo que presenta el Papa: este amor que es trasversal, que hace familia y que se funda a partir de la realidad y las Sagradas Escrituras, y tocando algunos problemas actuales desde el punto de vista pastoral para poder acompañar esta aventura.

Personalmente creo que la parte donde describe el amor, desde el punto 90 en adelante, es una joya.

Además el Papa amplía visión de las situaciones familiares problemáticas, no solo están los que fracasan en su matrimonio, ni tampoco los homosexuales que quieren formar familia. Están además los dependientes de drogas, los viudos, los refugiados, los que están en situación de guerra, los perseguidos, etc.

– Pero hay muchos que dicen que esta exhortación no dice nada nuevo porque no trae lo que esperaban sobre el tema de los divorciados y vueltos a casar…

– El Papa dice que hay que evitar los dos extremos, ser terriblemente rigoristas o extremadamente laxos, y que en toda situación de fracaso matrimonial -no solo en los separados y vueltos a casar- hay que acompañar a la persona en un trabajo a nivel de conciencia, saber lo que quiere la Iglesia, saber lo que ha pasado, para que ellos puedan ir madurando su situación de comunión con la Iglesia. El Papa no cierra puertas, al contrario, las abre para que las personas puedan ir buscando lo que creen ellos que Dios les está pidiendo. Sentirse en una situación de pecado es algo que tiene de decidirse interiormente, formado en la conciencia. Yo rendiría un homenaje en este sentido a Benedicto XVI, que en el encuentro de las familias en Milán, dijo a los matrimonios en problemas que se acercaran a un sacerdote, que buscaran un guía espiritual. No hay una condena, pero tampoco una generalización de las situaciones. Los que están en una situación especial no dejan ser parte de la Iglesia, forman parte de otra manera, y pueden ser muy valiosos transmitiendo sus experiencias a jóvenes que están pensando en casarse para que no les pase lo mismo. Esa creo es la gran novedad que trae esta exhortación.

Fuente: Prensa CECh

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