Cerradas las puertas santas de las basílicas papales romanas y de las iglesias jubilares de todo el mundo
Año de la Misericordia 2015 - 2016 Especiales Ecclesia Internacional

Cerradas las puertas santas de las basílicas papales romanas y de las iglesias jubilares de todo el mundo

-Basilica di Santa Maria Maggiore - Chiusura della Porta Santa 13-11-2016 - (Copyright L'OSSERVATORE ROMANO - Servizio Fotografico - photo@ossrom.va)

Siempre es tiempo de misericordia – Cerradas las puertas santas de las basílicas papales romanas y de las iglesias jubilares de todo el mundo

Permanecerá abierta la puerta santa de la catedral de Bangui «para simbolizar que cada día es tiempo de misericordia». Fue la primera que se abrió, el 29 de noviembre de hace un año, personalmente por el Papa Francisco. «No obstante el cierre oficial» acaecido el sábado 12 –explicó el arzobispo– Dieudonné Nzapalainga, próximo cardenal – «nuestra puerta santa permanecerá abierta» para dar esperanza a «todas las víctimas de la guerra, especialmente a los desplazados».

En Bangui, por consiguiente, se continuará rezando incesantemente «por el final de la guerra y por la justicia» dijo el prelado, haciendo además un nuevo «llamamiento por la paz en la República Centroafricana» junto con el imán de Bangui y el líder de los evangélicos.

En la catedral de Roma, San Juan de Letrán, el cardenal vicario del Papa, Agostino Vallini, cerró el domingo por la tarde la puerta santa volviendo a lanzar el mensaje de la misericordia. «El destino final del mundo no está en manos de los hombres sino en la misericordia de Dios» afirmó, recordando que el año santo ha sido «un tiempo favorable para la Iglesia y ha hecho más fuerte y eficaz nuestro testimonio». Efectivamente «la misericordia no es señal de debilidad sino, por el contrario, de fuerza, magnanimidad e radiación potente de la omnipotencia amorosa del Padre».

Cerrando a esas mismas horas la puerta santa de la basílica de Santa María Mayor, el cardenal arcipreste Santos Abril y Castelló, puso el acento, sobre todo, en la dimensión mariana del año santo. «Se cierra hoy esta puerta santa –dijo– pero no se cierra nunca la puerta siempre abierta de la misericordia de Dios, ni desaparece la compañía dulce de la Madre de la misericordia: con esta certeza y válida ayuda nos convertiremos nosotros también en testimonios creíbles de misericordia en el mundo».

En San Pablo extramuros, a presidir las vísperas para el cierre de la puerta santa, siempre el domingo por la tarde, fue el cardenal arcipreste James Michael Harvey. «Durante este año santo – afirmó– mucha gente ha venido para “hacer el jubileo”, con la entrada por la puerta santa, las oraciones y sobre todo la gracia de los sacramentos de la reconciliación y de la Eucaristía», para expresar «el deseo de la conversión, es decir de convertirse en lo que el Señor quiere para nosotros». Pero ahora, «cerrada la puerta santa», estará, en cualquier caso, la puerta paulina –abierta con motivo del año dedicado a san Pablo– precisamente para hacer comprender que «Dios es accesible».

L’Osservatore Romano, 14-11-2016

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