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Celebración en Galicia: Santos Pablo Miki y compañeros mártires… entre ellos el orensano San Francisco Blanco

OMPRESS-OURENSE (6-2-13) El 5 de febrero de 1597 moría crucificado en Nagasaki junto con otros 22 compañeros San Francisco Blanco. Este misionero y santo orensano es patrono de los misioneros de esta diócesis – unos doscientos en la actualidad e innumerables a lo largo de los últimos siglos. Para conmemorar este aniversario la delegación de misiones, un grupo de fieles de la parroquia de Santiago de As Caldas y los alumnos del seminario mayor de esta diócesis gallega peregrinaban el pasado sábado día 2 a la parroquia natal del Santo, en O Tameirón, para celebrar una Eucaristía que presidió el obispo de la diócesis, Mons. Leonardo Lemos Montanet, y que estuvo precedida por una procesión a la que se sumaron los vecinos de la parroquia de O Tameirón.

Mons. Leonardo recordó a los presentes que “peregrinar a O Tameirón es mirar a un vecino y amigo nuestro: el joven mártir San Francisco Blanco”. En un emotivo recuerdo por los antepasados difuntos de todos los presentes, “de los que hemos heredado la fe”, se mencionó al difunto párroco de la iglesia de O Tameirón, D. Antonio, y a D. Aurelio Grande, delegado de misiones fallecido, ambos enamorados del testimonio de vida martirial y misionera de S. Francisco Blanco.

Hoy día 6 de febrero la Iglesia celebra en la liturgia a los Santos Pablo Miki y compañeros mártires, que recoge el Canon Romano de la Misa. Uno de aquellos compañeros que murieron en Nagasaki en febrero de 1597 fue San Francisco Blanco. Entrado muy joven en la Orden Franciscana, fue enviado por sus superiores a la misión de Filipinas. De camino – para ir a Filipinas había llegar a América y embarcarse en el Galeón de Manila que partía de Acapulco – fue ordenado sacerdote en México, y terminó sus estudios en Manila. Se embarcó para ir a Japón como misionero. Arrestado

Arrestado el 9 de diciembre de 1596 en Osaka, fue llevado con sus compañeros a Meaco, el 2 de enero les cortaron la oreja izquierda a todos, fueron llevados en un carro expuestos a la burla de la gente, hasta llegar a Nagasaki, donde fueron crucificados el 5 de febrero de 1597.

Este sábado, la oración de los presentes en la Parroquia de O Tameirón le recordaba con cariño: “A tus pies, Francisco Blanco, descubrimos en tu vida el amor de Jesucristo a los hombres. Intercede por nosotros y por nuestros misioneros diocesanos, Tú que has sido nombrado Patrono y protector de todos ellos”



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