Diócesis Iglesia en España

Celebración de la Pasión del Señor en Tenerife

CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

Gratitud por los beneficios recibidos por la pasión del Cristo, solidaridad con el sufrimiento y petición de perdón por los pecados”

La catedral acogió a mediodía del Viernes Santo la celebración de los cultos propios de este día. El obispo Álvarez presidió los mismos.

La postración del celebrante, la proclamación de la pasión según S. Juan, la adoración de la cruz, una oración más universal y la sagrada Comunión con el Cuerpo del Señor consagrado el Jueves Santo, componen las distintas partes de una honda y sentida «celebración de la Pasión del Señor» cargada de la emoción contenida propia del Viernes Santo. Todos los ritos de este día han de ser contemplados desde la cruz y la pasión.

Bernardo Álvarez en la homilía, quiso responder a la parte final del evangelio proclamado, en la que se afirma que lo que se testimonia en el relato ha sido escrito para que “creamos”. Pero ¿qué es lo que hay que creer? – se preguntó. Este Jesús maltratado, es hombre y es Dios. Y va libremente hacia la muerte. “Nadie me arrebata la vida, yo la entrega” dijo Jesús.

“¿Quién es este? Es el hijo de Dios”, fue exponiendo, que por nosotros y nuestra salvación vino a este mundo, padeció, murió y resucitó. Por ello es preciso recordar que el pecado está en el origen de todos los males del mundo. Todos estamos heridos por el mismo, y Jesús vino para salvarnos. “Él pagó por nosotros”- señaló, invitando a afianzar la fe en Jesús y a acoger la salvación que Él ofrece.

“Cuidado que la Semana Santa quede solo en la memoria de lo que ocurrió” y pase algo desapercibido lo que celebramos: “fue por mí; por mi salvación”. “Me amó y se entregó por mí, decía el apóstol Pablo. Por eso, la pasión y muerte de Jesús tiene que ver también con nosotros. “Sintámonos solidarios con Cristo y unámonos a su padecimiento por la salvación del mundo”- aseveró.

Por último el obispo Nivariense destacó, a modo de síntesis, tres actitudes a tener en cuenta: “Gratitud por los beneficios recibidos por la pasión del Cristo, solidaridad con el sufrimiento y petición de perdón por los pecados.

En cuanto al Sábado Santopara los católicos es la celebración del tiempo detenido, del silencio y de la espera. Es el día en que la Iglesia entera contiene la respiración ante la contemplación de Cristo depositado en el sepulcro, y en espera de la más importante celebración del Año Cristiano. La Vigilia Pascual que congrega en la noche del sábado al domingo a los católicos del mundo entero a celebrar la Resurrección del Señor.

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