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CELAM: “La salud no es un bien de consumo, sino un derecho universal”

CELAM: “La salud no es un bien de consumo, sino un derecho universal”

– Comunicado del Equipo de Pastoral de Salud de América Latina

En la capital colombiana se reunió el Equipo Latinoamericano y Caribeño de la Pastoral de la Salud, del Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL), del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Tras el encuentro los responsables dieron a conocer un comunicado en el que expresan su «preocupación, indignación y repudio por la crítica situación de los derechos sociales» en los países de la región particularmente en Brasil, Haití y Venezuela.

El texto del comunicado es el siguiente:

“La salud no es un bien de consumo, sino un derecho universal”
1. En el marco del Encuentro del Equipo Latinoamericano y Caribeño de la Pastoral de la Salud, del Departamento de Justicia y Solidaridad, del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), realizado del 21 al 24 de octubre de 2016 en el Centro Camiliano de Humanización de la Salud, en Bogotá, Colombia, queremos expresar nuestra solidaridad con todas las Iglesias Locales y los pueblos de nuestro Continente que están golpeados por graves amenazas al derecho a la salud.

2. Sentimos una gran preocupación, indignación y repudio por la crítica situación de los derechos sociales en nuestros países, de manera especial las situaciones que viven Brasil, Haití y Venezuela.

3. Nos unimos a los Obispos Brasileños de la Comisión Episcopal de Pastoral para el Servicio de la Caridad, de la Justicia y de la Paz, y de los Obispos referenciales de las Pastorales Sociales de la CNBB, quienes recientemente manifestaron su preocupación por el escenario de retroceso de los derechos sociales que cursan en Brasil, denunciando que las propuestas de las Reformas del Trabajo, de la Pensión Laboral, de la Enseñanza Media y sobretodo la Propuesta de Enmienda Constitucional, PEC 241/2016, que establece un límite máximo a los recursos públicos para las políticas sociales por 20 años (congelación de presupuesto), ponen en riesgo los derechos sociales del pueblo brasileño, sobre todo los de los empobrecidos.

No es justo equilibrar las cuentas recortando las inversiones en los servicios públicos que atienden a los más pobres.

4. En Haití, las catástrofes naturales y la precaria situación económica, política y social tienen a la población viviendo en condiciones deshumanizadas, con enormes dificultades para la reconstrucción de infraestructura y para el acceso a las condiciones básicas de salud, nutrición y salubridad.

La alta morbimortalidad infantil en Haití, como consecuencia de enfermedades ocasionadas por la falta de acceso a los servicios públicos y a la desnutrición, es un grito que clama al cielo, un pecado estructural por el cual todos debemos pedir perdón e implorar la Misericordia de Dios.

A sabiendas de los esfuerzos humanitarios de la Comunidad Internacional, de las Pastorales Sociales CARITAS y de algunos esfuerzos locales, la solidaridad no llega oportunamente a los más necesitados, la situación tiende a empeorar día a día y no se vislumbra acciones suficientes y concretas para la reversión de esta grave realidad.

5. También nos unimos al dolor del pueblo Venezolano que atraviesa por una crisis humanitaria que niega los derechos a la alimentación y a la salud a las grandes mayorías.

Los venezolanos y venezolanas deben hacer diariamente largas filas para conseguir unos pocos alimentos que no son suficientes para el abastecimiento familiar. A la par cuentan con la inflación más alta del planeta. Esta situación ha incrementado los índices de desnutrición infantil y es caldo de cultivo para el deterioro de la salud.

Nos preocupa enormemente la falta de medicamentos esenciales que está generando muertes fácilmente prevenibles, especialmente de niños, ancianos y mujeres en estado de gestación.
A la par el grave deterioro del sistema de salud, no garantiza la atención médica, ni la vida, especialmente a los enfermos más pobres.

Sin embargo, el Estado venezolano se niega a decretar la emergencia humanitaria y aceptar la donación de medicamentos que han sido ofrecidos por varias naciones y organismos internacionales.

Enfermarse en Venezuela se ha convertido en un delito. La crisis política, económica y social está desencadenando una gran violencia y una desesperanza generalizada. Un país democrático debe respetar y garantizar los derechos de aquellos que piensan diferente.

6. Como un problema de salud común a todos los países del Continente, queremos subrayar la falta de acceso a los medicamentos esenciales y la guerra de las grandes empresas monopólicas a los medicamentos genéricos.

La organización Misión Salud, la Comisión Colombiana de Juristas y el DEJUSOL hemos solicitado en varias ocasiones ser atendidos por la CIDH para denunciar la crisis grave de nuestros pueblos por la dificultad y las barreras en el acceso a medicamentos esenciales, que produce 700.000 muertes evitables al año en la Región LAC, solicitando que la guerra contra los medicamentos genéricos sea considerada un crimen de lesa humanidad. Hasta el momento no hemos obtenido respuesta.

7. En plena sintonía con la Encíclica Laudato Sii reconocemos que el cambio climático, el calentamiento global y las diversas amenazas contra nuestra Casa Común, deterioran también la vida y la salud de los seres humanos porque «no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental» (n. 139), que demanda el compromiso de todos los discípulos misioneros con una ecología integral.

8. Una vez más nos hacemos eco de las palabras del papa Francisco: “Hay que oponerse a una economía de la exclusión y de la inequidad que siembra víctimas cuando el mecanismo de la ganancia prevalece sobre el valor de la vida humana. Esta es la razón por la cual es necesario contraponer la globalización de la empatía a la globalización de la indiferencia” (Audiencia Papa Francisco con personas con enfermedades raras).

9. Nos ponemos en manos de nuestra madre María, portada de la Vida, la alegría y la esperanza, para que ella sea consuelo de los afligidos y nos acompañe en esta misión de hacer reinar a su hijo Jesucristo en el Mundo de la Salud.

En Bogotá a los 24 días del mes de octubre de 2016.

Mons Gustavo Rodríguez Vega
Arzobispo de Yucatán
Presidente del DEJUSOL

P. Leo Pessini
Superior General Religiosos Camilos
Miembro Equipo de Apoyo Pastoral de Salud

P. Adriano Tararán
Coordinador Nacional Pastoral de Salud, Conferencia Episcopal de Colombia
Referente Latinoamericano y Caribeño de Pastoral de la Salud

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