Opinión

Católicos y científicos: Zaracías Martínez Núñez, por Alfonso V. Carrascosa

Se conmemora el centenario de la puesta en marcha del Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, centro de investigación fundado en plena monarquía parlamentaria confesional católica de Alfonso XIII en honor de nuestro primer Premio Nobel en Fisiología o Medicina Santiago Ramón y Cajal, monárquico y confeso admirador además de amigo personal del monarca, y creyente en Dios y en el alma inmortal dentro del catolicismo hasta el día de su muerte. Muchos y muy conocidos fueron sus discípulos, pero de Zacarías Martínez Núñez (1864-1933) puede que no se haya oído hablar mucho: fue monje agustino y obispo de Huesca, Vitoria y Santiago de Compostela.

Zacarías Martínez Núñez O.S.A., burgalés, nació en el seno de una piadosa y modesta familia cristiana, en la escuela de Baños, y luego en Caleruega, donde aprendió Latín y Humanidades en el convento de los dominicos, recibiendo religión en la escuela, eso que ahora dicen los progres que es malo para  el desarrollo intelectual. Continúa contando Rafael Lazcano González en su biografía del Diccionario Biográfico Español  que con dieciséis años se hizo agustino en 1881. Hizo estudios eclesiásticos en los Filipinos de Valladolid y siguió en dicho colegio, que continuó en el monasterio de La Vid (Burgos) y en el Real Monasterio de El Escorial (Madrid). En septiembre de 1885 fue nombrado inspector y profesor de Psicología, Retórica y Poética del real colegio Alfonso XII de El Escorial, simultaneando los estudios de Teología y de bachillerato. En 1888 fue ordenado sacerdote en Valladolid y volvió  al monasterio de La Vid para hacerse cargo de la cátedra de Filosofía Fundamental. Dos años más tarde, y como la Iglesia Católica es enemiga de la ciencia y de la promoción intelectual, pues  fue destinado a estudiar Ciencias Físico-Naturales en la Universidad Central de Madrid, donde fue en obediencia, siendo alumno aventajado de Cajal, algo que el premio Nobel recordó en el prólogo de la segunda parte de Estudios biológicos. Después, y siguiendo con la represión intelectual propia de ambientes eclesiásticos, obtuvo el grado de doctor por la Universidad de Madrid en 1893. Durante el tiempo que duraron los estudios universitarios, residió en Madrid, prestando servicios de capellán a las agustinas de San Alonso de Orozco.

Concluida la carrera científica, fue profesor en la Universidad Agustina de El Escorial, todavía en activo,  donde pronunció el discurso inaugural del curso 1893-1894 sobre la providencia de Dios en el mundo microscópico. Además de profesor de Filosofía, desarrolló durante seis años en El Escorial la investigación científica, el ensayo, la crítica y la actividad oratoria. La Orden Agustiniana lo distinguió con el título de doctor en Sagrada Teología el 25 de enero de 1903.

Fue predicador real y también de pedagogo de la Familia Real cuando el mismo Alfonso XIII le pidió colaborar en la formación de su sobrino, el infante Alfonso de Borbón, durante el primer semestre de 1917. Dió conferencias científicas  en la iglesia de San Ginés, de Madrid, en la cuaresma de 1910, dado el amplio eco que tuvieron en el mundo universitario e intelectual; discursos sobre la ciencia moderna (Madrid, 1906), sobre la mujer, etc. Fue miembro correspondiente de las Academias de Ciencias (Madrid), de Historia Natural (Madrid), de Ciencias Morales y Políticas (Madrid), y de Buenas Letras de Barcelona. Perteneció a numerosas sociedades científicas: Sociedad Ibérica de Zaragoza, Sociedad Astronómica de Francia, Pontificia de Nuovi Lincei de Roma, etc., y en 1924 le concedieron la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII.

Hecho concreto de conciliac ión ciencia-fe (contra factum non valet argumentum) su trilogía Estudios Biológicos (Madrid, 1898-1907) resultó una interesante obra apologética. Otras obras suyas fueron Ciencia y Filosofía. Estudios biológicos. Primera Serie, pról. de F. Peña Moya, Madrid, Imprenta Sáenz de Jubera Hermanos, 1898; Estudios biológicos. Segunda Serie. La Herencia. Hipótesis acerca del sueño. Optimismo científico, pról. del Dr. Cajal, Madrid, Imprenta Sáenz de Jubera Hermanos, 1907; Estudios biológicos. Tercera Serie. La finalidad en la ciencia, Madrid, Imprenta Sáenz de Jubera, 1907; Conferencias científicas acerca de la evolución materialista y atea, dadas en la Iglesia de San Ginés, de Madrid,Madrid, Imprenta Helénica, 1910 [en La Ciudad de Dios (CD), 81 (1910), págs. 353-363, 441-452, 529-543 y 609-622; 82 (1910), págs. 7-22]; “Circular sobre las circunstancias de cambio de gobierno por la venida de la República y el acatamiento de los poderes constituidos. 25 de abril de 1931”, en BOAS, 70 (1931), págs. 247-249; Carta pastoral que dirige a sus fieles con motivo de la Cuaresma de 1932 acerca de la guerra declarada a Cristo y a su Iglesia Católica. Compostela, 12 de marzo de 1932, Santiago, Tipografía del Seminario, 1932 [en BOAS, 71 (1932), págs. 81-124].

De no haber sido por Cajal, muchos religiosos no hubiesen llegado a ser pensionados dad la inquina en contra del catolicismo que predominó en buena parte del ambiente académico de la época, a lo que se ve por Zacarías Martínez Nuñez completamente infundado.

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