Opinión

Católicos y científicos: Pío Zabala y Lera, por Alfonso V. Carrascosa

Pío Zabala y Lera (1879-1968) fue un católico convencido, lo cual no le resultó óbice ni cortapisa para ser historiador, político y académico de número de la Real Academia de la Historia, además de catedrático de universidad.

Se licenció en Filosofía y Letras en Madrid, en 1906, con Premio Extraordinario, doctorándose con el mismo galardón el año siguiente, con una interesante tesis titulada ‘Las universidades y los colegios mayores en tiempos de Carlos III’, interesante sobre todo para quienes creen que la universidad o las residencias de estudiantes las pusieron en marcha la Institución Libre de Enseñanza o sus antípodas ideológicas, el Frente Popular. Ese mismo año el católico de Zabala y Lera se licenció en Derecho en 1907.  En 1909 sacó la Cátedra de Historia Moderna y Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valencia, trasladándose a la homónima de la Universidad Central de Madrid también ese mismo año. En octubre se trasladó a la de la misma denominación en la Universidad Central. Sentía especial predilección por la España de la época de Goya. Covadonga de Quintana Bermúdez de la Puente cuenta en la biografía de nuestro personaje del Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia buena parte de los datos aquí recogidos.

Desde un punto de vista político perteneció de manera destacada al Partido Maurista, que incluía en su ideario un fuerte componente católico. En 1919 fue designado director general de Primera Enseñanza, y en 1921 fue nombrado subsecretario de Instrucción Pública en el Ministerio de César Silió; desde allí impulsó la reforma de la autonomía de las universidades. Posteriormente fue también consejero de Instrucción Pública y consejero de Educación Nacional. En 1927 fue elegido diputado representante de las Universidades. En 1931 fue designado rector de la Universidad Central de Madrid, dejando el cargo un mes después de proclamarse la II República.

En 1934 fue elegido académico de número de la Real Academia de la Historia; tomó posesión de su plaza en 1938 con un discurso titulado Algunos testimonios de la dinámica provincialista en los últimos años del siglo XVIII y principios del XIX. En 1936 fue nombrado vocal del Patronato del Archivo General Militar y del Museo Histórico del Ejército en representación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid. Le tocó sufrir los zarpazos totalitarios del Frente Popular que le depuró y apartó de su cátedra al no poder soportar a la intelectualidad católica, parte de la cual fue asesinada, algo que por suerte no le ocurrió a nuestro personaje, ya que fue de nuevo nombrado rector de la Universidad Central en 1939 siendo por ello diputado en 1943, 1946 y 1949. Además su capacidad intelectual no reñida con su militante catolicismo le permitió ser en 1940 director fundador del Instituto Jerónimo Zurita del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la revista ‘Hispania. Revista Española de Historia’, revista con 80 años, los mismos que tiene Editorial CSIC, editorial científica más importante de España que, como no podía ser de otra manera, fue también puesta en marcha por católicos. Zabala ostentó también cargos de gestión científica siendo vocal del Patronato Menéndez Pelayo del CSIC. En 1941 fue declarado “exento de depuración” y fue designado vicepresidente de la Junta de la Ciudad Universitaria de Madrid. Con otros católicos llevó a cabo la reconstrucción y ampliación de la Ciudad Universitaria de Madrid.

Recibió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, la de Isabel la Católica y la de Instrucción Pública de Portugal. Fue procurador en Cortes y consejero del Reino en 1948. En 1949 padeció una grave enfermedad de la que quedó parcialmente inválido. Se mantuvo en el rectorado hasta 1952, año en que cesó y abandonó la vida pública. Algunas de sus obras fueron  Las universidades y los colegios mayores en tiempos de Carlos III, Madrid, Jaime Ratés, 1906; Enfermedad y muerte de Fernando VI, 1906; El Archivo de Indias y la Sociedad de Publicaciones Históricas, Madrid, Sociedad de Publicaciones Históricas, 1910; Isabel la Católica, prototipo de reinas, de esposas y de madres. Conferencia impresa, Madrid, 1913; El iberismo, 1914; Estratos de opinión española en orden a la Gran Guerra, 1914; El proceso del régimen constitucional de España, Madrid, Sindicato de Publicidad, 1917; Consideraciones sobre el pueblo y el sueño de España. Mandatos de la Geografía y la Historia, 1922; El marqués de Argensón y el Pacto de Familia de 1743, Madrid, Editorial Voluntad, 1928; España bajo los Borbones, Barcelona, Labor, 1926 (reimpr. en 1929, 1936, 1945 y 1955); “Edad Contemporánea (1808-1923)”, en Historia de España y de la civilización española, Barcelona, Imprenta y Editorial Juan Gili, 1930, 2 vols. (vol. I, 1808- 1868; vol. II, 1868-1923); El padre Claret. Retablos de una vida ejemplar, Barcelona, Labor, 1936; “El fundador y la fundación de nuestra Real Academia de la Historia”, en Centenario del rey don Felipe V, Madrid, Instituto de España, 1946.

Todo esto lo hizo sin perder un ápice de su catolicismo, lo cual demuestra que la propagación de la leyenda progre que tiene como uno de sus fundamentalismos principales que ciencia y fe son incompatibles, y de que hay que sacar la religión de las escuelas porque es nociva para el intelecto, es un pronunciamiento ideológico sin base científica.

Print Friendly, PDF & Email