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Católicos y científicos: Melchor Martínez Antuña, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: Melchor Martínez Antuña, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Melchor Martínez Antuña (1889-1936) fue un escritor, arabista y cura católico. Doctor en Letras, desempeñó el cargo de bibliotecario en el monasterio de El Escorial, y fue miembro de la Escuela de Estudios Árabes, fundada en la II República por Miguel Asín Palacios, cura católico arabista y científico vocal fundador de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE). Miguel Asín después cofundaría también el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Melchor Martínez Antuña sería también profesor de la Universidad Central de Madrid. Murió asesinado por miembros del Frente Popular en Paracuellos del Jarama en 1936. Ha sido declarado beato por la Iglesia Católica.

La Escuela de Estudios Árabes de Madrid y Granada inició su andadura cuando aún no había transcurrido un año desde que Niceto Alcalá Zamora asumiera la presidencia de la Segunda República. La iniciativa formó parte de un importante paquete de actuaciones promovidas por el célebre escritor y político Fernando de los Rios, quien, tras desempeñar la cartera de justicia, se había puesto al frente del Ministerio de Instrucción Pública del Gobierno de Manuel Azaña.

Melchor Martínez Antuña escribió un enorme volumen de artículos y varios libros sobre Humanidades y Literatura y cultura hispanoárabes, como Abenhayán de Córdoba y su obra histórica (1924), La corte literaria de Alhaquen II en Córdoba (1929) y las Campañas de los Almohades en España (1935), todos ellos consecuencia de su importante actividad científica. Dice de él la página de los Agustinos de El Escorial.

que nació en San Juan de Arenas (Asturias) el día 7 de abril de 1889. Fue bautizado el 10 del mismo mes y año. Hizo el noviciado en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial donde profesó de votos simples el 4 de diciembre de 1906, y de votos solemnes el 5 de diciembre de 1909 en Ronda, ante el padre Bonifacio Hompanera, prior de la comunidad.

Comenzó los estudios de preparación para el sacerdocio en el Monasterio, interrumpidos al ser destinado, a los dos años de su profesión, al colegio de Ronda, de inspector y profesor de los alumnos, donde permaneció hasta el 4 de septiembre de 1911, fecha en volvió al Monasterio, en el que sólo permaneció un año, pues al siguiente pasó al colegio de Alfonso XII, como inspector, simultaneando este cargo con el estudio de teología en el Monasterio. Fue ordenado de sacerdote el 24 de agosto de 1915.

Destinado en 1916 a la Universidad realizó los estudios de bachillerato y después los de Filosofía y Letras en la universidades de Granada y de Madrid, especializándose en árabe. Se doctoró en esta última con una tesis sobre el historiador árabe Aben Hayan. Al terminar la carrera eclesiástica la Orden le otorgó el título de Lector. Con el fin de ampliar estudios en árabe y cultura arábiga fue enviado a Egipto y al Líbano en septiembre de 1921, residiendo quince meses en El Cairo y en un monasterio maronita del Líbano.

De regreso a España se le destinó a la Universidad de El Escorial, como profesor de historia de España, y en junio de 1925 fue nombrado primer bibliotecario de la Real Biblioteca, por lo cual trasladó su residencia el Monasterio. Dada su preparación y competencia en árabe y cultura islámica fue nombrado en 1927 vocal suplente del tribunal en las oposiciones a la cátedra de lengua y literatura de árabe en la Universidad Central de Madrid. En 1933 fue nombrado profesor de la Escuela de Estudios árabes de Madrid, dirigida por el sacerdote Sr. Asín Palacios.

Los sucesos del 18 de julio de 1936 le sorprendieron en el Monasterio de SL de El Escorial. Fue detenido por miembros del Frente Popular con toda la comunidad el 6 de agosto y conducido a Madrid, encarcelado en la prisión de San Antón. Después de casi cuatro meses de vida carcelaria fue juzgado en la misma cárcel por un tribunal popular a finales de noviembre. El día 30 de noviembre, muy de mañana, fue nombrado en una larga lista de presos. Se les despojó de todo, hasta de lo más elemental, las manos le fueron atadas a la espalda con cuerda fina. Tras largas horas de espera, se le condujo a Paracuellos del Jarama con otros 50 agustinos, donde fueron todos asesinados, dando grades muestras de serenidad y religiosidad cristiana.

Por su parte Vicente Carcel Ortí en su libro Mártires del Siglo XX en España apunta que estudió en el seminario de Oviedo antes de ingresar en el Monasterio de El Escorial, donde profesó los votos de agustino el 4 de diciembre de 1906, fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1915. Se licenció en Filosofía y Letras, especialidad árabe, y amplió estudios durante dos años en El Cairo y en el Líbano. Se le destinó en 1916 al Colegio Universitario de María Cristina, y en 1925 fue nombrado director de la biblioteca del Real Monasterio. Fue profesor de árabe en la Universidad de Madrid y en la Escuela de Estudios Árabes de Madrid. El 6 de agosto de 1936 fue detenido en el Real Monasterio, llevado a la cárcel de San Antón de Madrid hasta ser martirizado a los 47 años de edad junto con otros 50 religiosos agustinos en Paracuellos del Jarama.

El asesinato de Melchor Martínez Antuña por miembros del Frente Popular es una prueba indirecta de que los integrantes de dicha coalición no defendieron la ciencia si no que la persiguieron, por lo que sus actuales herederos ideológicos no pueden decir que el Frente Popular defendía la ciencia porque no es verdad.

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Sobre el autor Alfonso V. Carrascosa Santiago

Alfonso V. Carrascosa es Doctor en Ciencias Biológicas y científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dedicado a la investigación en Historia y Documentación de las Ciencias Naturales en España (HISTORNAT). Coordina el Grupo de “Historia de la Microbiología Española” de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), y realiza difusión de la cultura científica. “Como es obvio, lo manifestado en sus artículos no tiene por qué coincidir con el posicionamiento, ni reflejar los puntos de vista de las instituciones en las que desarrolla su actividad”.

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