Opinión

Católicos y Científicos: Manuel Mila Fontanals, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y Científicos: Manuel Mila Fontanals, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Se conmemora el 50 Aniversario de la creación de la Institución Milá Fontanals, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), mayor y más importante organismo científico español fundado por José Ibáñez Martín, de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, y por Jose Mª Albareda Herrera, sacerdote del Opus dei. Muy poco se habla de quien da nombre a la institución, Manuel Milá Fontanals (1818-1884) filólogo y teórico de la estética español., y nada se dice se sus firmes convicciones católicas.

 

Su alumno más querido y discípulo fue nada menos que el científico católico Marcelino Menéndez Pelayo.

En su obra “Estética” (1916), en el Capítulo V, al hablar sobre Verdad y Belleza, se refiere al Cántico Espiritual de san Juan de la Cruz “Si por ventura vierdes aquel que yo más quiero decidle que adolezco peno y muero” o al libro de los Salmos de la Biblia: “Alaba oh alma a Dios, Señor, tu alteza…”.

En su obra “Principios de Estética” (1857) dejó bien claro lo que pensaba al respecto de la religión:

“Las excelencias (interior, exterior y relativa) de los objetos de la naturaleza son el reflejo de las perfecciones de Dios y ofrecen visibles huellas del Poder que las ha creado, de la Sabiduría que les ha dado forma conveniente, y del Amor que se ha complacido en dirigirles a sus fines…El Creador ha estampado en cada objeto el sello propio de la especie a que pertenece…una cordillera al mismo tiempo que grandiosa es admirable como muestra del Poder que la hizo…El término de esta tendencia es Dios, origen de toda grandeza y de todo poder, si bien no es el que se ofrece muchas veces, porque el espíritu se halla ofuscado por errores supersticiosos o irreligiosos…”.

Milá Fontanals participó activamente en el fomento de publicaciones católicas como “Revista Popular”, cuyo objetivo fue el de la defensa de la verdad católica «íntegra», el adoctrinamiento religioso y el magisterio moral. Salió en Barcelona en el año 1871, anunciaba su finalidad defensiva con la exhortación significativa de Pío IX «Batallad las batallas del Señor». Encabezadas por una viñeta representando el frontispicio del Vaticano y en años posteriores, por san Pedro bendiciendo a los lectores, estas palabras reflejaban la incondicional adhesión de su director al catolicismo y a su máximo representante Pío IX. Semanario ilustrado de instrucción, de piedad y de recreo trató de organizar una cátedra para la moralización y educación del pueblo: «Hoy más que nunca es indispensable trabajar en favor de esta clase tan incauta y desprevenida como traidoramente halagada y lisonjeada por falsos amigos. Hay que tenerla al corriente de cuanto pueda interesarle al hombre como católico […], hay que indicarle sin cesar lo que debe opinar católicamente acerca de cada una de las cuestiones que ante sus ojos ve plantearse todos los días», escribía su director ante los adoctrinamientos ideológicos marxistizantes, contrarios a la fe católica, dirigidos a la denominada clase trabajadora y a los colectivos considerados también como «víctimas del liberalismo» ateo «Voy a hablar de la piedad y a exhortarte a ser piadoso a ti trabajador o amo, estudiante o militar, bullicioso joven» se publicaba en la revista.

Para finalizar sólo añadir que de la obra de Milá Fontanals titulada “Romancerillo catalán” (1853), escrita por cierto en español, procede el texto del actual himno “Los segadores” (“Els segadors”). En la transición de uno a otro texto, se ha quedado fuera de la letra todo lo relacionado con la fe católica, y sólo se recoge la referencia a la confrontación y la guerra violenta, lo que hace a dicho himno parecido a la sanguinaria Marsellesa. El texto de Milá Fontanals decía así:

“…han quemado una iglesia / que Santa Coloma se llamaba,

queman albas y casullas / los cálices y las patenas.

Y el Santísimo Sacramento / alabado sea por siempre.

Mataron a un sacerdote/mientras decía misa

Mataron a un caballero / a la puerta de la iglesia,…

¿dónde está vuestro capellán? / ¿dónde está vuestra bandera?»

Sacaron al buen Jesús / todo cubierto con un velo negro…”.

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