Opinión

Católicos y científicos: Juan Bautista Muñoz Ferrandis

No todos los días una institución cumple 900 años. Esto es lo que le ocurre este 2020 al Archivo Capitular de la Catedral de Segovia.  Viene a colación hablar del tema hoy, 9 de junio, porque en este día de 1948 echó a andar bajo los auspicios de la UNESCO el Consejo Internacional de Archivos, fecha que en 2007 Naciones Unidas eligió para celebrar el Día Internacional de los Archivos. Así las cosas, parece buena ocasión para comentar algo de lo que la Iglesia Católica ha hecho en archivística a lo largo de la historia, en perfecta sintonía con su afán de conciliación ciencia-fe y sin ánimo de ser exhaustivos.

Se trató de Juan Bautista Muñoz Ferrandis (1745-1799) pronto quedó huérfano y fue encomendado al cuidado de los dominicos, tutelado directamente por uno de ellos, Gabriel Ferrandis, su tío para más señas, con cuya escuela historiográfica entró en contacto en su Valencia natal. No le faltó acceso a la biblioteca del cenobio, donde entró en contacto con las obras latinas de Fray Luis de Granada, que más tarde llegaría a publicar, poniendo muy en valor la riqueza de citas de los Santos Padres y su interés por mejorar el nivel cultural del clero. De aquí pasó al Seminario de Nobles de Valencia, regentado por jesuitas, donde tuvo como mentor a Antonio Eximenos Pujades, matemático y músico.  Allí aprendería con el cura católico Cavanilles, científico ilustrado, botánico y naturalista español y uno de los autores principales de la Escuela Universalista Española del siglo XVIII, los principios de la filosofía moderna que, junto con el humanismo, la renovación pedagógica y la defensa de la fe cristiana son valores que adoptaría de por vida. Maestro en Artes, bachiller y doctor en Teología, acabaría ganando la Cátedra de Lógica de la Universidad de Valencia. También publicaría obras de Juan Luis Vives, Pedro Juan Núñez  y Nebrija, por lo que llegaría a ser uno de los máximos expertos en el Siglo de Oro español.

Nombrado en 1777 Cosmógrafo Mayor de Indias, y con gran dominio de la crítica histórica, aprendida nada menos que de Gregorio Mayans, se enfrentó a la polémica levantada por obras como la de Guillaume-Thomas Raynal sobre las Indias, de ese mismo año y centrada en el comercio americano, y luego por la historia general de América redactada por William Robertson, de 1777, ambas con graves inexactitudes, y terminó recibiendo el encargo real de Carlos III de escribir una Historia del Nuevo Mundo, que comenzó en 1779. Durante su estudio sobre los materiales de Indias dispersos por varios archivos, contó con la importante ayuda de José de Gálvez, en la Secretaría de Indias, que le hizo ver la necesidad de instaurar un gran archivo específico de Indias, convenciéndole del propósito. Combatió desde sus orígenes la Polémica de la Ciencia Española, haceindo frente científicamente a las mentiras de Mason de Morvilliers y otros nefastos leyendonegristas, guiados más por un odio anticatólico que por la ciencia.

Uno de los más célebres archivos de España es sin duda el Archivo General de Indias, en cuya fundación se vió Muñoz Ferrandis directamente involucrado. En él, y sobre la historia de la de la evangelización de la Iglesia en América y Extremo Oriente, se  incluyen  las Secciones de Patronato, con erección de iglesias, entre otros asuntos; Contratación;  Gracia y Justicia; Gobierno; Consejo de Indias; Audiencias y Ministerio de Ultramar. Reunió en su interior todos los papeles relacionados con la epopeya española en América que se encontraban dispersos y mal conservados por falta de espacio en múltiples sedes. Fue el monarca católico ilustrado Carlos III bajo cuyo mandato se puso en marcha en 1778, de la mano científica de Muñoz Ferrandis.

El Archivo General de Indias se fundó en Sevilla en 1785, durante un reinado católico y soportado científica y políticamente por personajes católicos fervientes. El Archivo General de Indias fue en su momento uno de los más grandes del mundo. Por el volumen de documentación en él custodiado, pronto se conoció a la América española como la bien documentada, ya que ningún continente ha conseguido recoger tanta documentación sobre su historia como la que guarda el Archivo de Indias en sus fondos. La construcción y ordenación del mismo serviría como modelo a un ingente número de archivos modernos del mundo. Sebastián Muñoz desarrollaría una muy extensa obra escrita, y sería el fundador de la moderna arqueología mundial, ya que dirigió la primera excavación sobre territorios no clásicos llevada a Cabo en suelo americano, el Palenque, sufragada por Carlos III, que ya se encargaría también de dirigir con españoles las primeras excavaciones de Pompeya.

La Iglesia Católica y sus hijos tenemos mucho que celebrar en este Día Mundial de los Archivos.

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