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Opinión

Católicos y científicos: José Marvá y Mayer, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: José Marvá y Mayer, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

MARVÁ y MAYER, José (Alicante, 8 de enero de 1846-Madrid, 15 de agosto de 1937), militar General de División procedente de Ingenieros, Comandante General de Ingenieros de la Primera Región, muy vinculado al desarrollo del Instituto Nacional de Previsión. Promotor de la ciencia y católico ejemplar, de utilidad para quienes defendemos la compatibilidad de ciencia y religión, razón y fe, por el bien de todos. Fue vocal fundador de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE).

Acabados en 1869 sus estudios en la Academia de Ingenieros, se creó en España el Laboratorio del Material de Ingenieros, implantando el análisis químico, físico y mecánico de materiales. Aquí formaría Marvá y Mayer a buen número de ingenieros del Cuerpo de Ingenieros Militares. También se dedicó a la labor científica, siendo Académico de Ciencias y creador de la Asociación Española para el Progreso.

En 1902, el entonces Ministro de Agricultura, Industria y Comercio y Obras Públicas, D. Félix Suárez Inclán, le nombró Jefe de la Sección de Industria y Comercio, aceptó exigiendo la no remuneración. Aquí catalogó todas las industrias y estudió su estado de prosperidad, investigó su producción y su armonía con las necesidades del país, descubriendo los mercados posibles a la salida del exceso, calculó el desarrollo futuro de las mismas, etc. Creó además la función inspectora, en cuanto se refiere a la reglamentación del trabajo.

Colaboró con el Instituto de Reformas Sociales a partir de 1903, siempre inspirado por los principios de piedad cristiana según sus estudiosos, visitó fábricas y talleres, frecuentó las reuniones obreras y patronales. Desempeñó con la mejor voluntad del mundo las comisiones para poner paz en los conflictos del trabajo, apreciar condiciones de seguridad, reconocer obras peligrosas, etc. A partir de 1913 a 1934 se vinculó al Instituto Nacional de Previsión, en el que posibilitó la aplicación de las Leyes Sociales creando el cuerpo de inspectores de trabajo, del que fue nombrado Director en 1919. Luchó por la protección de los trabajadores y llegó a ser presidente de dicha entidad.

Fue Académico de Ciencias Exactas , Físicas y Naturales, Electo el 4 de marzo de 1903, tomó posesión el 5 de junio de 1904. Miembro de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Jefe de la Sección de Industria en el Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas. Correspondiente de la Academia de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de Zaragoza y de la Asociación de Ingenieros Civiles Portugueses. Medalla de Plata en la Exposición de París de 1878 y de oro en la de Barcelona de 1888. Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar, Gran Cruz y Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, Comendador de la Orden de Dannebrog (Dinamarca), Comendador de número de la Orden civil de Alfonso XII y Cruz de primera clase de la Corona de Prusia. Se constituyó tras su fallecimiento una Fundación Premio Marvá para asuntos sociales y previsión del trabajador, que fallaba el Ministerio de Trabajo.

Su biógrafo Alvaro López Núñez escribió una biografía de Marvá, con magnífica semblanza moral: “Con valer tanto los méritos que quedan indicados, aun valen más las virtudes morales de Marvá, que forman una vida de ética superior digna de ser ofrecida a la «admiración pública como ejemplo de buenos ciudadanos. Marvá es hombre de sólida piedad religiosa: obra siempre por principios, según las normas de moral cristiana. Pasa por el mundo haciendo bien, como el Divino Maestro, y tomando sobre sí, para unirlos a los propios, los dolores de los demás. Con ser por ello “Varón de dolores”, sabe sobreponerse a las humanas amarguras, y se muestra, ante todo, sereno y jovial, “con alegría de la buena conciencia”, como se dice en el libro de la Imitación. Es persona de fino trato, de dulce y amable condición y de apostura gentilísima, que no desentonaría en el primer plano del cuadro de “Las Lanzas”. Se acerca ya a los ochenta años, con un rostro lleno de vida y de expresión, y, lo que vale más, con un corazón henchido de ilusiones como en la más lozana juventud. Es optimista, como lo son los hombres buenos y laboriosos, pues el pesimismo no es frecuentemente otra cosa que la máscara de la propia indolencia e incapacidad.”

Fue vocal fundador de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas ( JAE) nombrado por el Rey Alfonso 13 el 11-1-1907 ( Gaceta de Madrid nº 15, p.167, 15-1-1907), como Menéndez Pelayo, Torres Quevedo, también católicos y científicos. En el Real Decreto de puesta en marcha de la JAE, se recogía donde se inspiraba la misma: “La comunicación con moros y judíos y la mantenida en plena Edad Media con Francia, Italia y Oriente; la venida de los monjes de Cluny; la visita a las Universidades de Bolonia, París, Montpellier y Tolosa; los premios y estímulos ofrecidos a los clérigos por los Cabildos para ir a estudiar al extranjero, y la fundación del Colegio de San Clemente en Bolonia, son testimonio de la relación que en tiempos remotos mantuvimos con la cultura universal”. (Gaceta de Madrid Año CCXLVI Num. 15, Martes 15 de enero de 1907, Tomo I.- Pág. 165-167).

*BIBLIOGRAFIA: “Homenaje a la memoria del General D. José Marvá y Mayer”., VV. AA: Publicaciones del Instituto Nacional de Previsión, Nº 554, 1942; A. López Núñez,1926, “ Marvá: biografiay bibliografía”, Madrid: Imp. Clásica Española, 1926.



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