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Opinión

Católicos y científicos: José María Albareda, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: José María Albareda, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

El farmacéutico español más importante de todos los tiempos, aragonés de pro -como lo fuera el rey español Fernando el Católico fundador de la primera institución científica de la Europa Moderna, la Casa de Contratación-, cuyo padre y hermano fueron asesinados en la Persecución Religiosa Española, y que huyó de España con san Jose María Escrivá atravesando el bosque Rialp (ver foto), parece el mejor antídoto para el danbraunismo, o rama del laicismo que ataca al Opus Dei sin piedad.

Pero volvió a España tras la Guerra Civil, como muchos de los que huyeron de la España Republicana –Ortega, Marañón, la Escuela de Madrid de Filosofía en pleno, Severo Ochoa y su esposa…- , y colaborando con José Ibáñez Martín, de la ACdP, montó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas  (CSIC), mayor y más longevo organismo público de investigación científica español de todos los tiempos que en este 2014 cumple 75 años. En la foto Albareda conversa con Fleming, microbiólogo y premio Nobel.

Era experto en edafología, la ciencia que estudia el suelo, e impulsó de modo irrefutable la investigación en las modernas ciencias biológicas de la bioquímica, la microbiología y la ecología, como nadie había hecho hasta que llegó él a cargos de gestión de la ciencia.

Institucionalizó la ecología fundando un instituo con su nombre, el de Edafología, Ecología y Biología Vegetal, hoy Centro de Estudios Medioambientales del CSIC.

Imprimió un carácter descentralizador a la ciencia española, e impulsó la profesionalización de la misma. Tuvo un sin fin de nombramientos y condecoraciones tanto nacionales como internacionales, llegando a pertenecer a la Academia Pontificia de Roma, y a varias españolas.

Fue Catedrático de la F. de Farmacia de la UCM y dos veces doctor.

El propio Severo Ochoa, premio nobel de medicina diría de Jose Mª Albareda, en la Conferencia de clausura del VI Congreso Nacional de Bioquímica, 1975: “Quiero dedicar aquí un sentido recuerdo a la figura del padre José María Albareda, que durante muchos años fue el alma e inspiración del CSIC. Sin Albareda el CSIC tal vez no hubiese existido y sin él no hubiera llegado la biología, y dentro de ella la bioquímica española, a alcanzar el grado de desarrollo que tiene en el momento actual”.

Escribiría páginas inolvidables sobre la armonía entre ciencia y fé, como por ejemplo la siguiente: “El conocimiento es fuente de amor. Hay un conocer en el que consiste la Vida (Juan 17, 3)… La verdad es mucho más alta y optimista de lo que quieren enseñarnos todo los pobres sistemas antropocéntricos: la verdad, fundamento de nuestra indestructible esperanza, es que por encima de todo está la omnipotencia del bien infinito. Y sólo hay un poder sobre todo poder, el de quien es Verdad y Amor”.

Miembro del Opus Dei, llegaría a ordenarse sacerdote y a ser rector de la primera universidad privada de España: la Universidad de Navarra. Recomiendo a todos como regalo de navidad un libro suyo  http://www.vitabrevis.es/2010/07/consideraciones-sobre-la-investigacion.html.

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