Opinión

Católicos y científicos: José Grinda Forner, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: José Grinda Forner, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

José Grinda Forner fue otro de tantos científicos que contribuyó al desarrollo de la ciencia en España sin abandonar su fe católica. Traerla a colación la existencia de científicos de estas características es de utilidad, pues son en sí mismos el mejor antídoto contra la ideología laicista, esa que quiere sacar la religión católica de los espacios públicos porque se ha inventado sin base científica alguna, como demuestran los hechos concretos, que ciencia e Iglesia católica son incompatibles, y lo repite ad nauseam como un mantra, hasta que algunos se lo acaban creyendo.

Dice la Real Academia de Medicina que:

“Don José Grinda y Forner nació en Madrid el 10 de octubre de 1855. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Madrid en el año 1879 y Doctor al año siguiente. En su expediente y grados figuran muy buenas calificaciones y bastantes premios.

Durante sus estudios fue Ayudante honorario del Departamento Anatómico y al servicio de la Sala de Disección y de Autopsias. Por oposición, en 1880, Ayudante de los Museos Anatómicos y cuatro años después Ayudante de Clases Prácticas en Anatomía y Disección. Por concurso fue designado en 1889 Auxiliar numerario y como tal desempeñó accidentalmente diversas asignaturas, algunas de ellas durante Cursos enteros, tales como Patología Médica y su Clínica, Terapéutica, Hidrología, Histología, Fisiología Humana y también en el Doctorado la ampliación de Higiene.

Siendo aún muy joven fue designado para el delicado cargo de Médico de Cámara de la Reina María Cristina y de su hijo Alfonso XIII, en la vacante producida por fallecimiento del ilustre Dr. Sánchez Ocaña. Fue Médico Director del Balneario de Caldas de Reyes, con una Memoria descriptiva de la indicación y virtudes de sus aguas.

Premiado por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en el concurso público de 1881. Fue Presidente de la Sección de Medicina y Vicepresidente 1º de la Academia Médico-Quirúrgica Española. Socio de diversas sociedades científicas españolas y extranjeras, de la Española de Higiene y del Ateneo. En todas ellas disertó e intervino muy a menudo y con gran acierto.

Concurrió a Congresos muy variados y perteneció a la Comisión ejecutiva del Congreso de Higiene. Ejerció la profesión en Madrid con muy favorable aceptación, pues era un clínico avezado y prudente y actuaba en todo momento considerando la asistencia al paciente como un auténtico sacerdocio.

 

A propuesta de los Académicos Dres. Marianí, Carracido, Corteza y Recaséns fue declarado electo por la Real de Medicina para cubrir la vacante producida por defunción del ilustre Dr. San Martín y Satrústegui. Tomó posesión el día 5 de diciembre de 1909. En el acto de toma de posesión de su Sillón académico leyó un discurso sobre «Crítica de las medicaciones modernas», al que contestó el Presidente Dr. Calleja y Sánchez, que al final le impuso la Medalla número 25. Quedó adscrito a la Sección de Farmacología y años después fue elegido Contador en la Junta Directiva.

En esa época fue, durante muchos años, Director del Hospital de Convalecientes, Consejero de Sanidad, Juez de muy variadas oposiciones y Vocal del Consejo Superior de Protección a la Infancia.

Falleció el 30 de diciembre de 1922 a consecuencia de una embolia que segó su vida instantáneamente, causando esa inopinada desgracia un sentimiento general profundo. Era hombre virtuoso y cabal, católico profundo y practicante consecuente. Su cadáver reposa en la Sacramental de San Justo madrileña”.

Ahí es nada.

Descanse en paz don José.

*(Fuente: “202 Biografías Académicas”, Valentín Matilla Gómez, Real Academia Nacional de Medicina, Madrid, 1987).

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