Opinión

Católicos y científicos: Jean Pierre Armand David, por Alfonso V. Carrascosa

Jean Pierre Armand David (1826- 1900) fue un sacerdote  misionero de otra congregación católica, concretamente la Congregación de la Misión Natural de Espelette (Francia), y pasó gran parte de su vida destinado en China. Su condición de naturalista  le permitió dar a conocer en Occidente multitud de plantas y animales de origen chino desconocidos hasta entonces por la ciencia. Varias de estas especies (descritos por biólogos europeos a partir del material que él les enviaba) llevan su nombre en su honor.

Entró en los Paúles en 1848 y fue ordenado en 1862, siendo destinado casi inmediatamente a Pekín, donde desarrolló una profusa recolección de materiales de museo, entre los que se encontraban animales, plantas, fósiles y minerales, que terminó enviando a Francia por petición expresa de su gobierno, tras lo que el propio «Jardin des Plantes» de París le encargó la misión de recorrer China con el fin de recopilar nuevas especies con las que engrosar su catálogo de vegetales exóticos.

El padre David descubrió numerosas especies de plantas y de animales desconocidos en Occidente, que contribuyeron considerablemente al avance de la Taxonomía y la Biogeografía, y le valieron al misionero el reconocimiento científico internacional. En 1888 viajó a París y dio noticia de todos sus hallazgos en el Congreso Científico Católico celebrado ese año. Había estudiado hasta ese momento 200 especies de mamíferos y 807 de aves, de las cuales se desconocían 63 y 65 especies, respectivamente. También había recopilado decenas de reptiles, anfibios, peces e insectos que cedió en seguida a varios especialistas para que pudieran estudiarlos en profundidad. Fue el primer europeo en observar y describir dos de los mamíferos más amenazados del mundo, el ciervo del Padre David y el panda gigante, símbolo de la conservación de la naturaleza.

Desarrolló también estudios botánicos en las montañas del oeste de China, inexploradas hasta su llegada, en las que descubrió 52 especies desconocidas de rododendros y 40 de prímulas. Algunas de las nuevas plantas descubiertas por él o nombradas en su honor fueron la Buddleja davidii, la Davidia involucrata o árbol de las palomas, y el pino blanco de China (Pinus armandii).

Algunas de sus obras fueron «Voyage de l’abbé David en Chine» (1872), «Voyage dans la Chine occidentale» (1874), «Journal de mon troisième voyage d’exploration dans l’Empire chinois» (1875), «Voyage en Mongolie» (1875), «Second voyage d’exploration dans l’Ouest de la Chine» (1876), «Les Oiseaux de la Chine» (1877), «Notice sur quelques services rendus aux sciences naturelles par les missionnaires de l’Extrême-Orient, Missions catholiques» (1888), «La Faune chinoise. Mémoire présenté au Congrès scientifique international des catholiques tenu à Paris en 1888 (1889)». Nótese que las últimas obras se presentaron a congresos científicos de católicos, porque allí donde se celebraron no había más que científicos católicos, o porque se quería resaltar la catolicidad de sus participantes en un ambiente ya como el actual confundido en cuanto a la relación ciencia-fe católica.

La evangelización ha llevado parejo el desarrollo científico de los lugares en los que la misma se efectuaba. Un ejemplo no por muy conocido menos importante es la red de universidades que los misioneros españoles fundaron en América al tiempo que los misioneros desarrollaban su intensa actividad evangelizadora. En esta línea va esta reseña sobre Armand David buena prueba de ello en el desarrollo de la botánica en el continente asiático.

 

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