Opinión

Católicos y Científicos: Francisco Garfias, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y Científicos: Francisco Garfias, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Francisco Garfias (1921-2010), fue un científico católico del CSIC.

Por su poemario La duda, recibió el Premio Nacional de Literatura en 1971. Se ha dicho que su obra profundiza en las claves de la existencia humana, y que en su poesía el aspecto religioso cobra especial relevancia. Cursó magisterio en Huelva, y filosofía y letras en Sevilla. Trabajó en Radio Nacional de España y se integró como científico en el CSIC. Desarrolló un trabajo antológico sobre poesía española y americana, publicando diez libros sobre ello. Dedicó gran parte de su actividad a la edición de la obra de su paisano moguereño y Premio Nobel de Literatura en 1956 Juan Ramón Jiménez, con quien tuvo una importante relación epistolar.

Escribió además Escribo soledad (Sevilla, 1974); Jazmín inacabado (Sevilla, 1986); Pájaros de la cañada (Madrid, 1989); Flores para Zenobia y otros poemas (Huelva, 1995); Canción a tres voces (Moguer, 1999), y Testigos de la pasión (Sevilla, 2004). Además, y en relación con sus creencias, fue pregonero en la Semana Santa romerías

de muchos pueblos. Publica su primer poemario, Caminos interiores a sus veinte años. En él ya su fé en Dios: «Llega pronto, Señor, que desfallezco». En La duda diría «Y, sin embargo, lucho. Tú, Dios mío, Silencio mío, Noche mía, Amigo o Enemigo, sabrás porqué lo hago, sabrás porqué me aferro a esta batalla en la que, a un tiempo, soy brote que espera y enemigo íntimo, en la que a cada instante, soy agua y fuego, hielo y quemadura, perseguidor y perseguido ». Expresa el enorme dolor y el vivirlo de cara a Dios sin desesperanza que le causó la pérdida de su madre y su hermana con un roto «No viene. No dice nada, sino su no decir».

También recibió el Premio de Ensayo del Instituto de Cultura Hispánica o los premios de poesía Santo Domingo de Silos, Fernán González o el de Acción Cultural que concede el propio CSIC, y otros de menor categoría pero no por ello menos entrañables como el Perejil de Plata, habiendo sido además Miembro de Honor de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez.

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