Opinión

Católicos y científicos: Fernando Muñoz Ferrer, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: Fernando Muñoz Ferrer, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Se le caía la cara de bueno al gordito éste, la cara de abuelete bueno, pero bueno bueno, y encima un virguero montando belenes… pero de los de verdad. Le gustaba definirse como médico humanista. Ciencia y religión, o razón y fe, se dieron cita en él en pleno siglo XX. Otro más de tantos que en este Año de la Fe desmienten el aserto de la leyenda negra de que la Iglesia es enemiga de la ciencia. Para gusto y disfrute de cualquiera con buena voluntad.

Se dice casi todo de él en gentedecádizGinecólogo nacido en Cádiz en 1920, Fernando Muñoz Ferrer falleció a los 85 años de edad. Casado con Ana María de la Pascua y padre de siete hijos, cuatro de los cuales son médicos como su padre, atendió a lo largo de su carrera como médico especialista en Obstetricia más de 65.000 partos, desde la obtención de su título con 23 años, y hasta los 70 que estuvo trabajando.

Nació en Cádiz en agosto de 1920, hijo del también reconocido ginecólogo Enrique Muñoz, que llegó a ser decano de la Facultad de Medicina. Fernando Muñoz ostentó cargos como el de presidente del Colegio de Médicos y presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía, siendo además profesor de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina y miembro del Casino Gaditano, y fue uno de los impulsores de los partos en las maternidades, en unos tiempos en los que lo habitual era dar a luz en casa.

Durante más de cuarenta años trabajó en el antiguo Hospital de Mora, pasando después a ostentar el cargo de jefe de servicio en el Hospital Puerta del Mar. En 1924 su padre había fundado una clínica privada en la plaza de las Viudas que tuvo que cerrar, pero su hijo Fernando la reabrió en el año 1957, prolongándose su actividad hasta 1980. También en los años 40 fue maternólogo del Estado y médico de la beneficencia. Además pintaba, y llegó a realizar alguna exposición.

Formó parte en su juventud de un grupo de teatro aficionado en el que estaba José María Pemán. Como buen gaditano, le gustaba participar de las costumbres populares, y en el año 1959 encarnó a uno de los Reyes Magos en la cabalgata local.

En una entrevista concedida poco antes de fallecer, aseguraba no tener miedo a la muerte, y es que poseía una profunda religiosidad y acudió a todas las manifestaciones cristianas celebradas en la ciudad. Perteneció a la Institución de Caballeros Hospitalarios, siendo durante unos años presidente y hermano de la Santa Caridad y de la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de nuestro Señor Jesucristo. Supo, junto con su mujer, transmitir los valores religiosos, profesionales y familiares a todos sus hijos (http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20110213/cadiz/doctor-fernando-munoz-ferrer-20110213.html ).

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