Opinión

Católicos y científicos: Felipe Manzano Sánchez, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

De Felipe Manzano Sánchez (Madrid 1894-1936), que murió asesinado por el ejército del Frente Popular, fue un científico católico catedrático de instituto, miembro de la Asociación Católica de Propagandistas, del que se dice de sus últimos momentos que: “Cuando ya sospechaba el trágico desenlace, permaneció con entereza cobijando a diversos perseguidos y negándose a esconder documentación que delataba su militancia católica. Finalmente, le asesinaron el 31 de agosto en las cercanías de Madrid. Pero, más edificante aún que su muerte, si cabe, fue su vida cotidiana por lo intenso de su piedad, apostolado y virtudes cristianas. Según relatan diversos testigos, su ejemplar vida era de tal espiritualidad que irradiaba una especial unción, como puede leerse en la biografía Felipe Manzano. Su personalidad sobrenatural (1945), que escribió su director espiritual el padre Luis Herrera Oria SJ”.

Felipe Manzano Sánchez es otro nombre más a añadir al listado de los científicos asesinados por el Frente Popular en tres años que duró las Guerra Civil, muchos más que los abatidos en casi cuatro siglos por la Inquisición Española.

Dicen de él Leoncio López-Ocón Cabrera con la colaboración de Juan Jesús Morales: 

“Nació en 1894 en Madrid. Su adolescencia se desarrolló en la ciudad de Cáceres en cuyo instituto cursó el Bachillerato otorgándosele en octubre de 1912 el premio extraordinario en la sección de Ciencias[1]. En esa provincia su familia tenía medianas propiedades en el pueblo de Villa del Campo [2]. Los estudios universitarios los efectuó en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca obteniendo en septiembre de 1916 el premio extraordinario de la licenciatura que llevaba aparejado el premio Gómez-Arias dotado con 200 ptas.[3]

En 1918 solicitó a la JAE incorporarse al Laboratorio de Investigaciones Físicas, petición que fue rechazada. Tras varios intentos de obtener una cátedra de instituto finalmente obtuvo en 1923 la de Agricultura y Técnica Agrícola e Industrial, siendo su primer destino el Instituto  de Oviedo donde ejerció de profesor hasta el final del curso 1925-1926 cuando se trasladó a tomar posesión de esa cátedra en el Instituto de Salamanca. [4] En su trienio asturiano llegó a ser concejal del Ayuntamiento ovetense y fue figura destacada del asociacionismo católico asturiano como vicepresidente del Círculo de Estudios Apologéticos y de la Junta organizadora de la Asamblea Mariana de Covadonga [5] . Fundó además un centro de la Asociación Católica de Propagandistas, así como la Acción Católica y la congregación de los “Luises”.

Al finalizar su etapa de profesor en Oviedo solicitó una pensión a la JAE para efectuar estudios agrícolas en sus aspectos económico y social en Italia y Bélgica que le fue concedida por real orden de 27 de septiembre de 1926 (Gaceta 30 septiembre). La concesión inicial fue por tres meses que le fue prorrogada otros nueve más por otra real orden de 24 de enero de 1927(Gaceta 2 de febrero).

Durante esta primera pensión estudió, tal y como se informa en la Memoria de la JAE correspondiente [6],  la organización y funcionamiento del Instituto Internacional de Agricultura de Roma, -antecesor de la FAO-, particularmente sus secciones de Estadística e Información agrícola. En su valiosa biblioteca investigó sobre Legislación Agrícola y Enseñanza de la Agricultura, familiarizándose con la producción del delegado permanente de Bélgica en el Instituto Internacional de Agricultura, y director general de Agricultura en el gobierno de su país el sr. De Vuys. En sus tareas de investigación contó con el apoyo de Francisco Bilbao, delegado permanente de España en ese organismo internacional.

En noviembre de 1926, unido a la delegación española, asistió al Congreso Internacional de Olivicultura celebrado en Roma, colaborando en la traducción al español de algunas ponencias y comunicaciones. También realizó ese tipo de trabajo para el Cuestionario del Censo Agrícola que para el año 1930 organizó la sección de Estadística del Instituto Internacional de Agricultura.

También prestó atención a la “bataglia del grano”, promovida por Mussolini como jefe del gobierno italiano que estuvo dirigida técnicamente por cátedras ambulantes que se difundieron por toda Italia. Visitó el organismo central de esas cátedras y estuvo en contacto con los directores de algunas de ellas.

En abril de 1927 asistió al Congreso Internacional del Trigo. Posteriormente, junto al jefe de la delegación oficial española en ese congreso Sr. Arana, se dirigió a Sicilia para estudiar su situación agrícola y la del Mediodía de Italia. Visitó la Universidad de Catania y su Escuela de Agricultura; el Jardín Botánico de Palermo y la Escuela Superior de Agricultura de Portici en Nápoles. Al mes siguiente, en mayo, intervino en el Congreso Internacional de Agricultura, tomando parte activa en las secciones de Enseñanza agrícola y en la de Asociaciones agrarias. Después practicó en la Escuela agraria media de Roma y visitó las obras de “bonifica” realizadas en los alrededores de la ciudad para combatir la malaria.

Dedicó los meses de junio y julio de 1927 a estudiar la nueva organización de la enseñanza secundaria italiana que se había hecho de acuerdo a la reforma que había promovido el filósofo Giovanni Gentile, ideólogo del fascismo y ministro de Instrucción Pública entre 1922 y 1925 de un gobierno presidido por Mussolini. Y asistió a los exámenes de “maturitá” en varios Liceos de Roma.

La última parte de esa pensión la pasó en el Norte de Italia estudiando diversas organizaciones cooperativas de fabricación de vinos, conservas y quesos en las regiones de Módena, Ferrara y Bolonia, donde también estuvo en la Escuela de Agricultura y en el Colegio Español de San Clemente. Visitó finalmente las célebres zonas arroceras de Vercelli y de Novara, el Instituto agrario Bonafous de Turin, la Escuela Práctica de Agricultura de Lombrasco, y en Piacenza la sede central de la “Federazione italiana dei Consozi Agrarii”, la más fuerte organización agraria de toda Italia.

Su plan inicial de visitar también Bélgica no lo pudo cumplir por falta de tiempo.

A principios del año siguiente, el 17 de febrero de 1929, solicitó desde Salamanca una nueva pensión a la JAE. En su memoria justificativa (ver aquí) expuso detalladamente su plan de trabajo futuro: completar sus trabajos sobre la agricultura italiana y comparar la organización de la agricultura en ese país con la de Bélgica, que luego variaría. Por real orden de julio (Gaceta de 2 de agosto) el ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, a propuesta de la JAE, le concedió una nueva pensión. En esta ocasión era por cuatro meses, otorgándosele una ayuda de 425 ptas. mensuales y 600 ptas. para sus viajes a Francia e  Italia.

Antes de disfrutar de esa pensión el gobierno le designó junto a Miguel Allué Salvador, director del Instituto de Zaragoza, para representar a España en el décimo congreso internacional de Enseñanza secundaria que se celebró en Bucarest del 1 al 28 de julio de ese año de 1928 [7].

La segunda pensión que le concedió la JAE para proseguir sus estudios de Agricultura económica y social y enseñanza de la Agricultura la disfrutó durante cuatro meses que no fueron continuos pues tuvo que interrumpirla para asistir a unas oposiciones en Madrid a finales de 1928. La inició recorriendo durante dos meses diversas instalaciones científicas y centros docentes franceses. Asistió en la Universidad de Grenoble a un curso para extranjeros donde siguió las conferencias y trabajos del profesor Chevalier y del director de la Escuela Normal de esa ciudad, quien presentó un estudio general de la organización de la enseñanza en Francia. Frecuentó en esa ciudad la biblioteca de su Universidad y el Liceo masculino en el que, además de las clases de Segunda enseñanza, se organizaba la preparación para el ingreso en el mismo, y para los exámenes finales de la Universidad e ingreso en las Escuelas especiales de ingenieros. Y al final del curso presenció las pruebas finales para la obtención del título de Bachiller que se celebraron en la Universidad ante profesores del Liceo, presididos por un catedrático de la misma. Visitó también las oficinas de la Sección agronómica del Iser, obteniendo datos acerca de la organización de los servicios agrícolas departamentales y de la cooperación de los ingenieros agrónomos a la enseñanza de la Agricultura en las Escuelas Normales. Posteriormente visitó en Burdeos la Escuela práctica de Viticultura y Enología y el Colegio de Segunda enseñanza de San Genès. En París conoció los Liceos de San Luis, Luis el Grande y Condorcet, así como el Instituto Agronómico, el más importante establecimiento de enseñanza agrícola de Francia, estudiando su instalación, plan de estudios y organización.

Reanudó su pensión en Roma. Trabajó nuevamente en la biblioteca del Instituto Internacional de Agricultura sobre la organización de la enseñanza agrícola en Francia, Italia e Inglaterra, y gracias a la profesora Lenz, obtuvo datos y memorias acerca del último Congreso Internacional de Agricultura, celebrado en Bucarest. El director general de Enseñanza media en Italia puso a su disposición, para que le facilitase toda clase de informes, al funcionario del Ministerio de Instrucción pública, Comendador San Giorgio, del que obtuvo numerosa documentación de indicadores sobre la organización de la enseñanza media en Italia, con todas las reformas introducidas en el plan Gentile. Procuró estudiar la organización de la enseñanza agrícola en Italia, pero no pudo obtener los informes concretos por encontrarse toda ella en plan de reforma. En el Ministerio de Instrucción pública, el catedrático de Universidad sr. Fedele había sido sustituido por ingeniero sr.Belluzzo, quien tenía la misión de incorporar a ese Ministerio todas las enseñanzas, incluso las de carácter técnico y, por tanto, también las agrícolas, que habían de sufrir una profunda modificación. Por esas razones, juzgó oportuno aguardar a que estuvieran hechas las modificaciones que se preparaban para elaborar su informa. Se trasladó entonces nuevamente a París donde visitó otra vez los Liceos Luis el Grande y San Luis, así como el Instituto agronómico, para tomar unos datos complementarios. Visitó también la Sorbona y la Escuela de Horticultura de Versalles, recorriendo todas sus instalaciones y tomando nota de su organización y planes de estudios. Se frustró una vez más su plan de hacer estudios análogos en Bélgica por falta de tiempo[8].

Reincorporado al Instituto de Salamanca retomó las clases de las siguientes asignaturas que se le habían asignado para el curso 1918-1929: Terminología científica e industrial que tenía que impartir a los alumnos del bachillerato elemental los martes, jueves y sábados de 9 a 10; Agricultura a los alumnos del año común del bachillerato universitario los lunes, miércoles y viernes de once a doce; las prácticas de segundo curso de Castellano del Bachillerato elemental todos los días de 4 a 5 y las prácticas de Agricultura del bachillerato universitario  los lunes de 3 a 4.[9]

En ese año de 1929 se sucedieron los acontecimientos en la vida de Felipe Manzano. Falleció su madre en el pueblo cacereño de Villa del Campo e inmediatamente después se casó realizando un viaje por Sevilla, Granada, Barcelona, Italia y Suiza[10]

A principios de 1930 fue nombrado comisario regio del Instituto femenino Infanta Doña Beatriz de Madrid [11] que había sido creado el 14 de noviembre de 1929, obteniendo por real orden de 2 de noviembre de 1920 la cátedra de Agricultura de ese centro docente[12]. Iniciada la Segunda República se le trasladó a Guadalajara al finalizar el curso 1930-1931[13] regresando a Madrid años después al incorporarse al Instituto Pérez-Galdós que la Segunda República creó a finales de 1933 [14].

Durante los años republicanos  colaboró estrechamente con los principales dirigentes de la Asociación Católica de Propagandistas como fueron Angel Herrera Oria y Fernando Martín Sánchez-Juliá, llegando a ser secretario general de esa asociación, y secretario de redacción del diario católico El Debate. También se vinculó a los sindicatos agrícolas católicos que le elegirían vocal suplente del Consejo de Trabajo promovido por el gobierno republicano para regular las relaciones entre la patronal y los trabajadores[15]. También fue nombrado por el ministro de Agricultura Narciso Velayos en un gobierno presidido por Alejandro Lerroux  miembro suplente, en representación de los productores, del Comité central regulador del trigo [16]. Y ocupó el cargo de vocal suplente en la Comisión Mixta Arbitral Agrícola representando a la sección de la propiedad rústica [17].

Fue una de las innumerables víctimas de la fratricida y cruenta guerra civil, siendo fusilado por elementos incontrolados republicanos el 31 de agosto de 1936 cuando tenía poco más de 40 años.

En la posguerra su labor de propagandista católico sería enaltecida por el bando vencedor de la “incivil guerra”, tanto por la Confederación Nacional Católico-Agraria como por los falangistas[18], efectuando el jesuita Luis Herrera Oria en 1945 una semblanza apologética y hagiográfica de este catedrático de instituto muerto en 1936 en circunstancias trágicas.

 

Fuentes

Archivo de la JAE en la Residencia de Estudiantes. Expediente JAE 91-103

Memorias de la JAE. Memoria de los años 1926-1928 (Madrid 1929), pp. 49-51; Memoria de los años 1928-1930 (Madrid 1931), pp. 69-71.

Bibliografía secundaria

HERRERA ORIA, Luis, S.J, Felipe Manzano. Su personalidad sobrenatural. Testimonios de familiares y amigos, La Coruña, Litografía e Imprenta Roel, 1945

 

Leoncio López-Ocón Cabrera

con la colaboración de Juan Jesús Morales

[1] El Adarve 3 de octubre de 1912.

[2]  Su madre fallecería en él. Ver El Adelanto 3 mayo 1929, p. 3 y a principios de 1936 su Ayuntamiento le reclamó el pago de 366 pesetas como contribuyente, cantidad que contrastaba con la contribución más alta de 8.410 ptas, y la más baja de 8 ptas. de un conjunto de 45 contribuyentes.

[3] El Adelanto lunes 2 de octubre de 1916 p. 1. Sus estudios universitarios fueron brillantes obteniendo sobresalientes en las asignaturas de Mineralogía y Botánica y Química general en el curso 1912-1913 (El Salmantino 31 mayo 1913 p.2); Análisis matemático y Física general en el curso 1913-1914 (El Salmantino 30 marzo 1914 p. 2); Química inorgánica, Elementos de cálculo infinitesimal y Zoología general donde obtuvo matrícula de honor en el curso 1914-1915 (El Salmantino 31 mayo 1915, p. 2; El Adelanto 8 de junio de 1915 p.1); Análisis químico general en el curso 1915-1916  (El Adelanto 31 mayo 1916)

[4] Guía oficial de España, año 1923, p.753 y La Voz de Asturias jueves 16 de septiembre de 1926.

[5] Región 30 mayo 1926 p. 3 y Región 19 agosto 1926 p. 4.

[6] Memoria de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas años 1926-1928 (Madrid 1929), pp. 49-51.

[7] El Liberal 29 junio 1928.

[8] Memoria de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas años 1928-1930 (Madrid 1921), pp. 69-71.

[9] El Adelanto 13 octubre 1928.

[10] El Adelanto 3 mayo 1929 p.3; 15 de junio 1929 p. 3.

[11] El Sol 21 enero 1930 p. 2

[12] El Magisterio Español 7 noviembre 1930 p. 459.

[13] El Sol 24 junio 1931 p. 5

[14] Vicente Fernández Burgueño, “Los institutos republicanos madrileños (1931-1939) y su plantilla de catedráticos”, en Leoncio López-Ocón, ed., Aulas modernas. Nuevas perspectivas sobre las reformas de la enseñanza secundaria en la época de la JAE (1907-1939), Madrid, editorial Dykinson-Universidad Carlos III, 2014, p. 268

[15] El Eco Patronal 15 septiembre 1933, p. 18.

[16] El Siglo Futuro sábado 7 septiembre 1935 p. 29.

[17] Guía oficial de España 1935 p. 698.

[18] El Día de Palencia 3 diciembre 1939; Nueva Alcarria 17 febrero 1940 p. 2; 8 febrero 1941 p.4.”

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