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Opinión

Católicos y científicos: Buenaventura Suárez, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: Buenaventura Suárez, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Como Galileo Galilei o el más cercano a nosotros, el gallego padre Aller, Buenaventura Suárez (1679-1750?) fue un científico católico dedicado a la astronomía, lo que compaginó con su carisma de jesuita. Además practicó con gran acierto la geografía y la matemática.

Reloj de sol construido por nuestro personaje en las reducciones del Paraguay y portada de su famoso lunario.

Se considera el primer astrónomo americano, que publicó calendarios y mapas celestes, y su famoso “Lunario centenar”, del que se hicieron más de cinco ediciones, donde determinó los eclipses lunares hasta 1903. Además escribió “Curso de los planetas”, “Tablas astronómicas” y “Anuario”. Sus estudios situaron correctamente en el mapa más de treinta misiones jesuíticas en el Paraguay, y permitieron fabricar globos terráqueos y celestes.

Estudio el globo de Marte, la trayectoria de Venus, la superficie de la Luna, los anillos de Saturno, compaginó estas tareas con la predicación del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo desarrollando una enorme tarea asistencial mediante la práctica de la medicina, que alivió a la población indígenas de las dolencias de enormes epidemias que en 1733 y 1737 acabaron con la vida de más de 50.000 indígenas.

Aunque se comenta que el primer observatorio de América del Sur fue montado por el alemán Georg Marcgrave sobre el tejado de la casa del gobernador de Recife, Mauricio de Nassau, el 28 de septiembre de 1639 y que al año siguiente utilizó desde allí el primer telescopio traído al continente, el padre Suárez construyó el suyo con elementos de los alrededores, empleando cañas, madera, metales y cristales de roca, fáciles de encontrar en los yacimientos cercanos. Con esos componentes y la ayuda de asistentes guaraníes, el padre Buenaventura montó en plena selva su propio observatorio después de tallar y pulir las piedras de cuarzo que extrajo de las canteras de basalto a orillas del Paraná y de incorporarle un sofisticado reloj de péndulo con su correspondiente índice de minutos y segundos y un cuadrante astronómico para ajustar el mismo a la rotación del Sol. Su primer telescopio, instalado en el campanario de la iglesia de San Cosme, consistía en un tubo metálico sobre armazón de madera sostenido y desplazado por arneses y poleas, dotado de dos lentes convexos de 8 y 10 pies, con el que efectuó las primeras observaciones, en especial eclipses de Sol y de Luna. Galileo Galilei sería quien construiría los primeros telescopios y, probablemente los primeros microscopios, a los que llamó occhialino.

MÁS INFORMACIÓN:

http://www.cruzadadelrosario.org.ar/revista/0704/buenaventura.htm

http://www.agendadereflexion.com.ar/2011/05/03/710-el-primer-astronomo-americano/

http://www.cienciaenlavidriera.com.ar/2009/03/01/buenaventura-suarez-garay/



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