Opinión

Católicos y científicos: Alejandro Diez-Macho

Alejandro Diez-Macho ( 1916-1984 ) fue un científico dedicado al estudio del hebraísmo, una  verdadera autoridad internacional, en una época, la de posguerra, en la que se dice que en España no se hacía ciencia. Sus investigaciones le obligaron a relacionarse con multitud de rabinos, en una época en la que se dice que en España se les perseguía. Díez-Macho además era cura católico, y desarrolló el grueso de su actividad científica vinculado al CSIC, de cuya fundación se conmemoran ahora los 80 años.

Tras terminar bachillerato, se incorporó a la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón y empezó estudios eclesiásticos de filosofía y teología que fueron interrumpidos por la guerra civil española. Luego hizo la carrera de Filosofía y Letras en la especialidad de Filología Semítica, con premio extraordinario en su licenciatura (1943). En 1945 se doctoró. En 1944 comenzó en Barcelona su carrera docente como profesor ayudante, alcanzando la cátedra en lengua y literatura hebrea y rabínica en 1949, trasladándose a Madrid en 1973, como catedrático de lengua y literatura hebreas en la Universidad Complutense. Desde 1944 perteneció al Instituto «Arias Montano» del CSIC. En 1949 se incorporó al proyecto de edición de la Biblia Políglota Matritense de la BAC y el CSIC, en el que se le encomendó la sección aramea. Pensionado por el CSIC – que dio muchas más pensiones que la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas- para recoger en Bibliotecas extranjeras material manuscrito aramaico visitó las Bibliotecas Vaticana, Casanatense y Angélica de Roma y Palatina de Parma, Nacional de París, Museo Británico de Londres y Bodleyana de Oxford y Universitaria de Cambridge. Tuvo más pensiones en 1951 y 1952.

Por indicación del Vaticano – dado su nivel científico- pidió excedencia de cátedra, y pasó dos años entregado exclusivamente a la investigación científica de Misdrash (Mss.) hebreos y arameos de Bibliotecas de Estados Unidos, particularmente la del Seminario Judío de Nueva York que es sin comparación la más rica. Fue invitado oficialmente por el Rector del Colegio Universitario Judío de Cincinnati –el Union College– para residir quince días en la Institución investigando sus fondos de Mss. Invitado por la Columbia University, dio en 1954 una Conferencia sobre la «Novela hebraica medieval. Sobre el mismo tema volvió a hablar en el Brooklyn College, y en el Congreso de la «American Oriental Society» (abril 1954), el P. Díez dio una conferencia de gran repercusión en los medios científicos, pues en ella dio cuenta ante los grandes orientalistas americanos Albright, J. L. Ginsberg, Sellers, Bowmann, &c., de su descubrimiento, calificado por los asistentes de «impresionante», que el investigador español había realizado en febrero-marzo de 1954 en la Biblioteca del Seminario Judío de Nueva York. En agosto de 1955 volvió a España habiendo estudiado los Mss. de Cincinnati, Instituto Oriental de Chicago, Biblioteca del Congreso de Washington, Jewish Institute, y Jewish Theological Seminary de Nueva York, Biblioteca de la Universidad de Columbia, y del Union Theological Seminary y del General Theological Seminary de Nueva York; y se había relacionado con los centros orientalistas de Harvard y Yale y con el Dropsie College de Philadelphia, etc. etc. etc.

Tras sus múltiples estudios por todo el mundo consiguió una  gran filmoteca de manuscritos arameos, en su época sólo superada por la del Departamento de Manuscritos Hebreos de la Universidad de Jerusalén. En 1956 descubrió en la Biblioteca Vaticana el manuscrito Neofiti 1, que contenía el Targum Palestinense dado por perdido desde el siglo XVI. Su publicación en seis espléndidos volúmenes le situaron a nivel internacional en la cumbre de los estudiosos de la Biblia. Luego haría lo mismo con otros fragmentos del Targum Palestinense al Pentateuco y a los Profetas, descubriendo también manuscritos fundamentales para el Targum de Onqelos. Además co-dirigió con Sebastián Bartina la Enciclopedia de la Biblia, y dirigió la conocida como  La Biblia más bella del mundo (Buenos Aires, 7 vols.), traducción de los textos originales con comentario, haciendo él la mayor parte de las introducciones.

Además la mayor parte de su actividad científica la realizó, según cuentan sus colaboradores,  gravemente enferma durante largos años de su vida, desde 1945 que le quitaron un riñón, pasando tras dieciséis intervenciones quirúrgicas a quitarle en 1983 el otro, la diálisis, etc. Participó en el Concilio Vaticano II como perito para asesorar a los padres conciliadores del Episcopado Latinoamericano en la interpretación de la Biblia para las cuestiones que se debatieron en el Aula Conciliar.

Además fundó y dirigió en Barcelona la Congregación Mariana de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, y de los llamados  «Catecismos de Calle», consistentes en enseñar el Catecismo a los barraquistas de Barcelona, algo que hizo durante años acompañado de jóvenes universitarios y obreros. Durante el curso 1951-52 fundó y dirigió en Barcelona las «Conversaciones Católicas de Intelectuales», y fue Consejero de Educación Nacional, adscrito a la Sección Primera (Universidades y Alta Cultura).

En una entrevista dijo:

[…]

—¿Qué piensa hacer con esos nuevos Mss. encontrados?

—Gracias a la generosidad de los investigadores judíos y del C.S.I.C. todo este material está en nuestras manos debidamente fotografiado y preparado para publicación.

[…]

—¿Cómo están los estudios orientales en España?

—Del arabismo español no hay que hacer encomios, pues es reconocido como de gran altura desde hace tiempo (El mayor arabista del siglo XX español fue un cura católico llamado Miguel Asín Palacios del que hemos hablado ya en Ecclesia, vicepresidente fundador del CSIC por cierto) .

En el campo hebraico, creo que la aportación española es cotizada muy alto en el campo internacional. Un gran profesor judío americano me dijo –no es la primera vez que lo he oído– que la revista Sefarad de Estudios Hebraicos es la mejor de su género en el mundo (La fundó el CSIC en 1941); mejor que la Jewish Quarterly Review e incluso que Tarbiz. Ciertamente es la mejor Revista hebraica hecha por cristianos (Sefarad fue fundada por el CSIC).

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