Opinión

Católicos y Científicos: Abate Nollet, Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y Científicos: Abate Nollet, Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

La ciencia y la fe son perfectamente compatibles en la Iglesia Católica, como lo demuestra la vida de Jean Antoine Nollet, eclesiástico francés (1700 ?-París 1770) que se dedicó además al estudio de la física, y que impartió clases de dicha disciplina en el Colegio de Navarra

En 1743 publicó Lecciones de física experimental. Es considerado el más importante divulgador de los estudios sobre electricidad, haciendo salir esta propiedad de la materia del mundo de los eruditos. Por toda Europa realizó demostraciones públicas, un poco como hoy instituciones tales como el CSIC llevan a cabo denominando a dicha actividad cultura científica, o ciencia en la escuela. Se licenció en teología y filosofía en la Universidad de Paris. Fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias Francesa y de la Royal Society de Londres. Fue profesor del hijo único de Luis XV. El Abate Nollet llegó a ser definido por Pierre Devaux (1949: 41) en su Historia de la electricidad, como:

Profesor mundado, abate cortesano y filósofo bastante mordaz, este espíritu

brillante, curioso de todo, merodeador en todos los trabajos serios y amigo de

repetir, en forma atractiva, lo que otros ya habían descubierto, no dejó ningún

trabajo personal; tuvo el mal gusto de no legar su nombre a ninguna teoría, ni

siquiera a una unidad de medida física, porque se prefirieron las de Dufay y

las de Franklin. Pero contribuyó muchísimo a divulgar la ciencia mundana, la

electricidad de salón; la «física de los duques»

En 1757, sus Lecciones de física experimental fue traducio al español por el Padre Antonio Zacagnini, maestro de física experimental del prestigioso Real Seminario de Nobles de Madrid.

Los laicistas de la Revolución Francesa lo habrían decapitado, como hicieron con el más prestigioso de sus alumnos, Antonie Laurent Lavoisier, padre de la química moderna, decapitado por la Revolución Francesa. El problema de los laicistas de hoy es que ignoran su propia historia.

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