Opinión

Católicas y científicas: Concepción Casado, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicas y científicas: Concepción Casado, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Nos ha dejado con 96 años, el 22 de agosto. Natural de León, filóloga y etnógrafa, Concepción Casado ha recibido el Premio Castilla León de Restauración y Conservación del Patrimonio 2009.

Científica del CSIC, trabajó en el Departamento de Etnografía dirigido por Julio Caro Baroja y en el equipo de Dámaso Alonso, en el que fue directora de la Revista de Filología Española y de la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. Ha sido premiada por su actividad en pro de la conservación del patrimonio material e inmaterial de Castilla-León, la tierra de Delibes. Mujer de profundas convicciones católicas, muestra con su actividad lo bien que se llevan ciencia y religión, razón y fé, y todo ello con la condición femenina.

Constituyó uno de esos casos ejemplares de trabajo y discreción. El laicismo social imperante podría considerarla políticamente incorrecta, pero ahí está. Volvió a León tras su jubilación en 1988: «Por eso volví a mi tierra, a recorrer todos sus pueblos y comarcas, a conocer los valores tradicionales y, ante todo, para enseñarlos y que no se perdieran». Desde entonces, según explica “me he centrado en que se restaure la arquitectura tradicional de la Cabrera y especialmente los monasterios”, prácticamente de forma gratuita, como es el caso del Monasterio de Gradefes, restaurado en 1996 y en el que Concepción vivió tres meses. Precisamente en él recibió la noticia del premio, lugar al que dice se retira frecuentemente: “Busco descansar, silencio y paz”. Para las hermanas no hay duda: “Doña Concha es una de esas católicas de toda la vida, una bellísima persona».

Autora de numerosas obras individuales , así como artículos científicos en revistas especializadas, en los que ha recogido aspectos fundamentales de la cultura, la tradición y el arte popular tales como ‘León’ (1977), ‘Colección diplomática del monasterio de Carrizo’ (1983), ‘Viajeros por León’ (1985), ‘Indumentaria tradicional de las comarcas leonesas’ (1991) y ‘Guía de artesanía de Castilla y León’ (1992), entre otras publicaciones relacionadas con la etnografía: folklore, artesanía, danza, arte, indumentaria y tradiciones.

Se la considera responsable de la erección de cinco museos en los pueblos leoneses: El Museo de la Cabrera, en Encinedo, que reúne fotografías, pinturas y objetos que reflejan cómo era la vida en la zona; el Alfar Museo, en Jiménez de Jamuz, que se ocupa de la artesanía; el Batán Museo, en Val de San Lorenzo, dedicado a la tradición textil; el de la Arriería Maragata, en Santiagomillas, y el de Carracedo, que reúne aperos agrícolas.

Fue galardonada además con el Premio Clínica San Francisco, y cuenta entre otras distinciones con la de Hija Adoptiva de Carrizo de la Ribera y de La Cabrera, y Protectora y Valedora de La Maragatería. En 1988, y con motivo de su jubilación, la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares le dedicó un número homenaje dirigido por Julio Caro Baroja.

Además como etnógrafa estudió vidas cotidianas, pasando por las aldeas, pueblos y comarcas cuyo número de vecinos mengua año a año en avance imparable, «La despoblación, que acaba con todo…me duele en el alma que los pueblos se mueran, que se queden sin gente a medida que pasan los meses, los años. Me da muchísima pena. Lo veo y no sé qué se podría hacer», añadiendo «La ayuda mutua, socorrerse y tenerse a mano unos vecinos a otros; eso lo he visto y es grandioso. Si se recuperara esa forma de convivencia, de estar unos disponibles para otros…».

Gracias por ser así, que Dios te tenga en su gloria.

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